Por qué razón no echar una mano a quien lo pasa mal?

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Por Satur, 26 de septiembre de 2005


DBB termina su correspondencia, serena y ponderada, con este consejo, “Pero me encantaría que estas letras sirvieran a alguno de vosotros/as para reflexionar. ¿De verdad creeis que estáis haciendo bien a alguien o que os estáis haciendo bien a vosotros mismos con muchos de vuestros relatos -unas veces íntimos, otras desafortunados, otras falsos y otras verdaderos, porque también los hay-? Piénsalo tú...”.

De mi puedo afirmar que no estoy resentido contra nadie ni contra nada. No me mueven ni el despecho, ni el odio, ni el hacer daño a la opus, ni a la Iglesia. Comencé a escribir por guardar recuerdos, memorias de una vida, la mía y la de otros, que sabía que caerían en el olvido. Escribes para que te lean, pero también para recordar, y recordando parece que la vida se remansa. Escribir es una buena forma de conocerse. Escribes para compartir porque te reconoces en muchos de los escritos.

Poco a poco vas dándote a conocer y descubres que hay gente que le das paz, o que está en sintonía con lo que escribes, que agradece la sonrisa, que le alivias de una conciencia herida, que encuentra motivos para el perdón y para eso que llaman reconstrucción. ¿Porqué razón no seguir echando una mano?. ¿Qué hacemos con las miles de personas que sólo en esta página pueden sentirse acompañadas, menos fracasadas o, sencillamente, se desahogan?

Es cierto que hay testimonios duros, a veces llevados por el rencor y el resentimiento, pero creo que son los menos. Encuentras también gente que ha perdido la fe, o que su modo de ver la vida, y de vivirla, no es el que se espera de alguien que un día dio su vida a Dios…. pero eso es Orejas: no es un foro católico de ortodoxia ascética y doctrinal.

Tengo la impresión de que para muchos de la opus, y algunos ex, el hecho de dejar de ser de la obra te impide no sólo hablar sobre hechos externos que has vivido, modos que no son ni siquiera cristianos porque atentan a la libertad y a valores fundamentales como el silencio de oficio, la caridad con el que no puede seguir o las profecías de infelicidad terrena y eterna por siempre jamás. No sólo no puedes hacerlo, sino que si lo haces, no tienes razón ninguna. No puede ser verdad lo que cuentas porque tú te fuiste, nos traicionaste. Tú eres un resentido, un colgao y un don nadie. Y, además, no eres cristiano, porque un buen cristiano no ataca instituciones de la Iglesia.

Un buen judío tampoco criticaba a los fariseos y sacerdotes del templo. Alguno lo hizo, y así le fue.

No me compararé con Él, pero sí aprenderé de Él.

A DBB le sorprenderá saber que a una ex numeraria con años de entrega y crustáceos en el casco la opus, a través de una fundación, le reclama con insistencia telefónica (curiosamente, nunca por escrito) un dinero que le adelantó cuando se fue a vivir a un piso y todavía no tenía la dispensa. No es mucha guita, pero la chica está a dos velas en su nueva condición. Bueno, hasta allí todo más o menos bien – las leyes de los hombres son así. Sucede que a la opus se le ha olvidado que esa mujer, hace años, heredó cuarenta millones de pesetas y algunas cosas más que entregó totalmente a la obra de Dios.

DBB parece hombre de fe, por eso te pregunto, para que lo pienses. ¿ no te suena la anécdota a la que escuchaste hace unos domingos en Misa de ése que le perdonan una deuda del patín de la baraja y luego se caga en todos lo muertos de un pobre desgraciado que le debe una chungada, y lo encierra, el muy cabrón, y le dice que hasta que no pague el último chavo no sale de allí?. Pues a mi sí que me suena. Y, mira, pues que me parece muy mal. Y que creo que eso hay denunciarlo. Eso está muy mal; y si lo hace la Poyales Corporation LTD con un directivo, pues bueno, de la Poyales no espero nada, pero de la Obra de Dios, sí. Se espera un comportamiento cristiano.

Y volvemos a lo de siempre: son las personas. Y yo digo que no. Es muy fácil echarle la culpa al pianista, pero el pianista toca sobre una partitura, no improvisa. Consulta y le dan la respuesta. La directora de turno no hace más que transmitir lo que le han dicho.

Lo que me parece algo verdaderamente extraordinario es la implicación de que haya algo mezquino y retorticero en todo Orejas por el hecho de ser testimonios de ex. Se insiste en que hacemos daño. Una y otra vez se afirma “que damos pena”

A mi me apena ver como esa gente no hace el más mínimo esfuerzo por leer de verdad, con sinceridad, contrastar, y no aceptar convencionalismos vulgares y rutinarios.

Tengo una gran admiración por algunas personas del opus dei, y una admiración más bien diminuta por algunos testimonios de Orejas, y viceversa, hay personas de la opus que son unos auténticos sinvergüenzas, unos trepas y con la cara más dura que las botas de Chuck Norris, y testimonios de Orejas que sobrecogen. Pero como se insinúa esa idea de que todo testimonio de Orejas es falso, o que hace daño, o que no tiene sentido andar con esos temas, que hay que olvidar, que hay que perdonar, pues salgo en defensa de los últimos contra aquellos.

En primer lugar, ¿sería mucho pedir que se evite el “me dan pena”. Bueno, seguramente esa gente, con su brillante espiritualidad y valores humanos, tendrán amigos y conocidos ex de la opus. Tienen que saber que muchos de ellos son personas capaces de utilizar su razón, de ser guiados por una filosofía coherente, incluso que tienen sentido común. Y si observan bien comprobarán que algunos no han perdido la fe, que rezan y que, en fin, intentan ir, como muy bien dice DBB “dejé ese camino para emprender otro -también tratando de estar sujeto a la mano de Dios-“. Y da la casualidad que esa gente coincide en muchos temas sobre las,vamos a escribirlo suavemente, posibles mejoras que el opus dei debería encauzar, borrar de su mapa o desterrar para siempre.

En segundo lugar: si por ejemplo el caso que expongo hoy no gusta, puede ser porque me lo haya inventado. No me lo inventé. Entonces puede ser que alguien piense que hago mal en escribirlo porque hago daño a la opus. Sinceramente creo que no. Más bien al contrario. Que cambien, leche. Puede ser que alguno piense que eso está bien, pues que lo escriba y defienda su verdad… por lo tanto, en segundo lugar, a llevarnos bien. Talante, alianza de civilizaciones, amor y socorrismo. Pomada.

Bien, ya he pensado las preguntas que formula DBB y respondo que sí, que sé que hago bien a bastantes – me consta -, que bastantes me hacen bien a mi – también me consta -, que me hago bien a mi mismo porque disfruto escribiendo y procuro no hacer daño (aunque alguno piense que decir San Chema es una blasfemia) y, bueno, ¡que no es para tanto, hombre!: si al final la opus pasa de nosotros que te rilas, colega.

Me removió ver las afotos que envió Claire Fischer - ¿algo que ver con medias Mari Claire?, ¿pariente de Boby, quizás, sin embargo?. Allí habla de Bauprés, ¡¡¡qué recuerdos!!!. El club estaba en una zona lejos de los colegios y tenía muy pocos socios. De hecho le cambiamos el nombre de Bauprés por “Vantrés”. No iba ni Tarzán. Pero lo pasamos de bieeeeeeeeeeeeeeen…

Si observáis la foto se aprecia una escalera exterior de entrada al club.

Bauprés

En la verja se colocó un flamante cartel que anunciaba “ CLUB BAUPRÉS”. Pues bien, un día estaba uno solo en el club, en la sala de estudio, y llaman al timbre. El tipo baja a abrir y cual es su sorpresa cuando se encuentra a una mujer hipermástica con alerón de serie y airbag : una S. A. I. – Señora de Aspecto Increíble. Una de esas que si entra en una Sinagoga todos los rabinos se ponen de pie.

El chico, muy atento y muy apostólico, con ganas de hacer socio como fuera, le hace entrar a la sala de estar. La señora, algo alucinada de ver la foto de Tía Carmen en la mesita de la sala , a la pregunta de nuestro hombre de “pues, usted me dirá” contestó.

- No sé si necesitan alguna chica para trabajar…
- ¿Trabajar…trabajar aquí, en el club?.
- Sí, sí… en el club- sonríe picarona.
- Pues, no, aquí sólo vienen chicos y solemos contratar monitores porque, ya sabe, se entienden mejor.
- ¿Sólo chicos?... ¿es un club de homosexuales?
- ¿HEIN?, ¿de qué?... ¿HEIN?...- el hombre comienza a entender -, no, no, está confundida, esto no es un club de alterne, es un club juvenil, un centro cultural de tiempo libre…
- Ah, ya, ¿no es un club de alterne, una casa…
- ¿HEIN?... NO, NO…- los ojos de la foto de Tía Carmen miraban horrorizados a la lanzadera de misiles, la Hucha de Oro, que tenía a su lado.

Dos días después, previa consulta a la delegación, se cambió el cartel vistoso por otro más explícito : CLUB JUVENIL BAUPRÉS”


Original