Paradojas de la vocacion de San Josemaría

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Por Tartarín, 29.07.2005


Otra paradoja de la vida de San Josemaría es la historia de los ajustes jurídicos de la sociedad sacerdotal de la Santa Cruz para que los sacerdotes diocesanos pertenecieran a ésta. Sin entrar en detalles jurídicos, ni ser demasiado preciso respecto a esta historia, me parece que tiene varios de esos elementos de contradicción como los que hacen notar tanto Juan Estruch en su libro Santos y Pillos.

Un detalle que cuando uno esta adentro se le escapa es el de la fidelidad del santo de marras a su supuesta vocación de numerario del Opus Dei. Una de las tantas cosas de que el santo alardeaba era su incorporación a la Obra como un numerario más, incorporación hecha ante Don Leopoldo Eijo y Garay (Arzobispo de Madrid en la epoca fundacional del Opus Dei) cuando la Obra fue aprobada por primera vez como pía unión y que fue equivalente a la fidelidad que hacen los numerarios. Ademas de esto hay que agregar que su vocación al Opus Dei tenía un elemento adicional de mucho peso, la supuesta llamada de Dios a hacer una fundación a través de la persona de Josemaría Escriva.

Lo curioso es que el santo estuviera dispuesto a irse de la Obra sin mas para dedicarse full time a una labor con sacerdotes diocesanos. Los testigos de esta disposición fueron sus más cercanos colaboradores y amigos como esta documentado en algunas biografias del fundador del Opus Dei y como se conocen estos acontecimientos en la tradición oral de la prelatura. Es como si algún numerario (o mejor aún sacerdote numerario) se planteara dejar la Obra para dedicarse con mas intensidad a alguna labor pastoral de su preferencia y que fuera incompatible con su pertenencia a la prelatura. Parece que segun el ejemplo de San Josemaría esto es digno de alabanza y ¿cómo no? signo de docilidad a las inspiraciones divinas.

Otra pequeña curiosidad es como el santo permitió que tantas personas se enteraran de esta disposicion interior que era en su momento tan grave para el destino del entonces Instituto Secular. Un Instituto Secular recién aprobado cuyo fundador pediría ser excluido para dedicarse a otras labores pastorales no estaría exento de problemas y lo curioso es que tantas personas ajenas a la dirección espiritual personal del fundador se enteraran de su disposición a abandonar la Obra. Parece que en este caso la necesidad de tener testigos de tan insigne disposición de entrega a los sacerdotes diocesanos superara los beneficios de la confidencialidad en temas graves de conciencia. Aunque esto se puede presentar perfectamente por los aduladores de la prelatura como una muestra mas de la confianza que el fundador depositaba en sus hijos y de la transparencia de sus intenciones.

O sea que si tienes una llamada de Dios a fundar una institución nueva en la Iglesia y que dejará su huella en todas las épocas y algún día tus preocupaciones pastorales te empujan a realizar otra cosa, al menos puedes considerar la idea con bastante tranquilidad ¿o no? Y si tu llamada no es tan directa con mayor razón.

Esta última es una idea que don Antonio Ruiz tenía muy clara. La situacion vocacional de los numerarios y demas miembros de la prelatura no puede equipararse en todos los aspectos a la de ningun personaje del AT o del NT (por ejemplo los apóstoles), puesto que le hace falta un elemento esencial de estas llamadas: la manifestación de esta llamada a traves de signos sensibles y milagrosos (teofanias) que confirmaban estas vocaciones y les daban un carácter vitalicio e indiscutible. Ademas de que estas llamadas contaban con ciertos elementos de aventura que las hacían atractivas, esta idea es aprovechada por los reclutadores de la prelatura, aunque luego uno se da cuenta de que tal vez la Obra para muchos sea el uno por ciento.

Otra cosa es que se pueden comparar todas las vocaciones personales con la de los personajes del Evangelio y del AT utilizando la analogía. Por ejemplo, podemos tener la fe de Abraham, la decision de un San Pablo, la fidelidad en la debilidad de un San Pedro, etc.



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