Para los que estuvieron dentro y hoy están fuera

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Antes que nada tendré que empezar diciendo que lo que escribo aquí es una opinión totalmente personal, por lo que todo lo incluido aquí son mis opiniones. En cuanto a mi, sólo les diré que no soy una persona de fuera, sin embargo, lo aquí escrito es desde un punto de vista lo más neutral que puedo. Me decidí a escribir esto porque hasta ahora creo que en muchos casos se lee la versión de la gente de afuera pero pocas hay de gente de adentro.

Tampoco es mi intención que este escrito sea algún tipo de documento de conversión, ni siquiera de tratar de contrarrestar ninguno de los escritos de aquí, veo que en muchos de ellos esta contenida una experiencia muy personal y en algunos casos muy aprovechable para saber en lo personal que se puede corregir para no hacer un daño a personas o en su caso no caer en una caridad mal entendida.

Algunos podrán pensar cómo es que llegue a esta página. Creo que igual que todos buscando información, aunque en mi caso fue meramente coincidencia el que entrara aquí. En un primer momento dado las caricaturas, frases, y algunos escritos, mi primera reacción fue de rechazo, no tanto por el contenido, sino porque me pareció que había mucho rencor detrás de todo esto. Conozco muchos otros que fueron miembros que piensan lo mismo y eso me llevo a preguntarme ¿Es esta la opinión de todos los que fueron? ¿No hay un punto intermedio de todo esto?. Finalmente y conforme me he ido adentrando en algunos escritos he llegado a entender -tal vez no del todo - el sufrimiento de muchas personas de aquí. Creo que la que me impacto más fue el de un conocido mío, al que aprecio mucho y sobre todo reconozco lo bien que escribe y lo inteligente que es.

Esto me ha llevado a pensar algunas cosas que aquí se discuten. En mi caso personal y después de darle muchas vueltas, creo que se puede hacer un símil de lo que pienso pasa con mucha gente de aquí (Por supuesto no quiere decir que sea 100% un ejemplo adecuado pero si muy cercano). Me parece que esto es parecido al matrimonio, en muchos casos uno empieza con un noviazgo, sale con la chica y en cierto punto de la relación decide que es la chica con la que quiere pasar toda su vida y decide casarse con ella. Pasa el tiempo y conforme va madurando el matrimonio, empiezan los problemas, tal vez, discusiones, malos entendidos, etc. En algunos casos el amor que era en un inicio se empieza a ver lastimado, pudiendo llegar casi hasta el punto irreversible. Aquellas cosas que antes nos gustaban ahora las aborrecemos, y pues peor si aparece otra mujer. Puede acabar todo eso en divorcio. Sin embargo en otros casos, los matrimonios van de maravilla hasta el final de sus días, otros no tanto pero se mantienen, otros acaban en divorcio pero en muy buenos términos, y un sin fin de posibilidades. Algunos acaban pensando que el matrimonio es un martirio, otros prefieren seguir por la libre, otros buscan otros amores, etc…. Pero el amor es como un bebé que tiene que ir creciendo tiene que ir madurando, pasa por su adolescencia, su crisis, para terminar finalmente en un amor maduro.

Creo que como dije antes no es en un 100% adecuado este ejemplo, pero bastante cercano a lo que sucede dentro. Es decir, creo que en muchos casos empieza este enamoramiento, se sigue a una madurez en un camino de amar a Dios -no exclusivo de ninguna institución católica, sino de ser católico-, sin embargo en este proceso se puede llegar a confundir el amor con las formas, y empezar a dar más valor a las formas que al fin último buscado. En muchos casos empiezan al igual que en la adolescencia los cuestionamientos, los desencantos y un retorno a los ¿Porqués?. Un camino puede terminar en la pérdida de la fé y en otros casos en la reafirmación de esta. Cuando esta búsqueda empieza a volverse algo tormentoso algo que se ve inalcanzable, empieza el sentido de frustración, empieza a ser algo enfermizo y se pierde de vista el objetivo final de cualquier cristiano, que es agradar a Dios y conseguir el cielo. La óptica desde donde se ven las cosas cambia completamente y es vuelve una camisa de fuerza que no nos permite respirar. En este momento crítico de la vida se debe de aclarar la mente, tratar de mantenerla fría y buscar a toda costa no dejarse vencer por la depresión y la frustración. En mi opinión personal si una persona llega a este punto de no retorno, tiene que tener el valor de enfrentarse a ello dando el paso hacía afuera, sobre todo si se vuelve enfermizo y pierde de vista ya el objeto final que es Dios, ya que la cuesta hacia El se vuelve pesada e inalcanzable. Por esto, doy razón a todos aquellos que después de esto dicen que ahora buscan con más verdad y sin ningún tipo de atadura a Dios, y creo que finalmente ese regreso es algo bueno, ellos nuevamente están en el camino adecuado, el camino a Dios (No quiere decir esto que porqué ellos hayan llegado así a este punto, todos los demás tengan el mismo camino, mucha gente de dentro llega a este punto sin ataduras, sin formalismos a un encuentro con Dios de corazón, y eso lo he visto con mis propios ojos encarnado en gente que conozco).

Pero también me ha tocado ver casos en los que el estirón los llevo a perder la fe, para mí parecer este es el punto extremo al que uno puede caer, y en ese caso espero que en algún momento esas personas den la vuelta a la fe. En mi caso personal me he alegrado mucho de ver que personas que se les veía mal en su vida espiritual, con su salida vuelven a retomar fuerzas y sentido para vivir su religión. Especialmente los formalistas, los que buscan hacer todo por que se les ha indicado o por quedar bien y no maduran a motivos de hacerlo por amor, aún cuando se vean muy firmes acaban en un proceso de rebeldía contra su mismo formalismo, y en cambio otros que parecen menos santos, con errores, con imperfecciones, pero que hacen las cosas por amor, siguen en su camino felices, luchando por ser mejores cada día. Como el esposo que hace todo bien, trabaja, lleva a los hijos, ayuda en la casa, pero no ama a su esposa. Tarde o temprano acabará por reventar eso.

Ahora creo que aún después de todo esto, sería equivocado culpar a la Obra de lo sucedido -como tampoco quitarle su responsabilidad con esa persona-, no lo veo así. Creo que en muchos casos es una persona o un grupo de personas las que se equivocan, yo en experiencia propia lo puedo ratificar así, incluyendo dentro de ese grupo a personas que ahora escriben en sus páginas y que personalmente me dijeron muchas de las cosas que de ahora se quejan y las cuales podrán culpar de su actitud a que se vieron obligados a decir ciertas cosas o que en ese momento tenían lavado el cerebro, pero el hecho es que sea cual fuere la razón ellos en su momento tomaron actitudes equivocadas y por lo tanto son responsables de sus actos. De igual manera se les podría culpar de haber tomado tal o cual actitud o de no haber entendido del todo el espíritu que se les inculco o el haber decidido por cuenta propia algunos asuntos que dañaron a otros. Pero visto desde un punto positivo a muchos de ellos varias personas que conozco les reconocen el haberlas ayudado a superar determinadas crisis: matrimoniales, personales, profesionales, etc… que de otra manera nunca las hubieran hecho.

El cariño que en lo personal yo le tengo a muchas de estas personas no se ha visto reducida en ningún momento con su salida -tal vez en un primer momento aún siendo chico me impactaba una decisión de este tipo, costaba trabajo entender lar razones- pero hoy a vista de algunos años me doy cuenta de todo lo que hicieron por mi y les estoy infinitamente agradecido. Por esto creo que no hay culpas, ni culpables, sino decisiones que en algún momento de su vida tomaron, con sus respectivos derechos y obligaciones.

En referencia a si la Obra es culpable de todo lo que les paso -cómo lo he tratado de explicar- creo que hay momentos en la vida en que uno empieza a cuestionar ciertas formas de vida, en las que uno no esta dispuesto a hacer esta o aquella cosa, que no quiere seguir viviendo de una determinada manera. En esos casos creo que lo más coherente es decir -cómo un buen amigo lo hizo, y lo escribe aquí-, que uno no esta dispuesto a seguir viviendo de esa manera, ya sea porque es insoportable, por falta de generosidad, por que no lo ve claro, porque lo está llevando a perder la fe… razones miles, pero finalmente que acaban en un: "No me da la gana seguir viviendo así". ¿Es esto bueno o malo? Pues como dice San Pablo: "¿De que le sirve al hombre ganar a todo el mundo si pierde su alma?". Creo que si ese camino ya no le lleva a Dios sino se vuelve un obstáculo pues llega la hora de dar un paso fuera. No se necesitan dar explicaciones, ni culpar a nadie, ni buscar excusas, simplemente es una decisión tomada y adelante. La vida cómo en miles de casos aquí descritos no se acaba sigue adelante, nos abrimos a un nuevo camino que recorrer, pero creo que si cualquiera de ellos nos lleva a ser felices pues adelante. Ya vendrán nuevos compromisos y obligaciones, como en todo pero cómo en todo dependerá de nosotros cómo los afrontemos.

Por eso me ha disgustado un poco leer algunos escritos de gente que se fue, donde se quejan de que aquellos que consideraban sus amigos, les han dejado de hablar una vez que se fueron, pero les pregunto: ¿no se han cuestionado que ellos también pudieron llamar, que en muchos casos ni siquiera hay forma de contactarlo o que esperamos que ellos contacten?. En mi caso personal he ido contactando con algunos después de varios intentos. Creo que muchos a su salida se apartan como es natural y son ellos los que dejan de tener contacto -tampoco quiero generalizar, digo lo que me ha tocado vivir, supongo que en otros casos se da también lo otro-.

Una vez me dijo un amigo algo: "Si alguna vez te sales no trates de recuperar el tiempo que crees que perdiste, mejor aprovecha lo mejor que puedas lo que aprendiste. No busques culpables, mejor mira para adelante". Me pareció una buena recomendación, el no es de nada de la Obra aunque la conoce bien. En cuanto a la figura de San Josemaría Escriva y del Opus Dei se podría hablar mucho también. Pero creo que en que la Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica, y que tenemos una sola fe (Misma que enseña la obra y que su fundador después de un proceso de canonización ha sido santificado). Así que en mi muy personal opinión creo que un camino como el Opus Dei, recorrido por tantas personas, puesto en discusión por tantos teólogos y filósofos, teniendo la aprobación de la Iglesia etc… no veo el porqué hablar mal de ella, al menos a mi me parece que se pueden cuestionar algunas formas de vidas y podemos cuestionar cosas en las que no estamos de acuerdo -no forzosamente malas- pero es por eso que hay tantos caminos en la Iglesia, y lo importante es que, el que elija cada uno lo lleve al cielo.

En lo personal por ejemplo, la vida en clausura a mi se me haría insoportable, no se cómo hay gente que puede vivir así. Pero eso no quita que sea un buen camino y que hay gente que encuentra ahí su salvación. De igual manera, sino el camino de la Obra no fue el tuyo, pues a seguir adelante, aunque no veo necesario el estar regresando y regresando a hablar de lo que paso.

Por último, se que muchos de los que entran a platicar sus experiencias -sobre todo si fueron malas o dolorosas- encuentran aquí un foro de expresión, el cual me parece bien. Pero también hay muchos casos de gente que fue de la Obra, y aún continua formándose en esa espiritualidad y tienen a sus hijos de igual manera formándose ahí, porque saben que es algo bueno. En el fondo creo que pensar en un organismo retorcido desde dentro, con estrategias bien implementadas, y donde se busca sistemáticamente captar gente para tenerlas bajo el dominio, al menos a mi me parece algo tan diabólico que simplemente no concuerda con la realidad que me ha tocado vivir. Simplemente es imposible pensar en que pueda haber gente tan malvada que esta dispuesta a mentir y hacer daño manipulando a las persona, y también me cuesta trabajo pensar que gente tan preparada, tan distinta, de tan diversas nacionalidades, culturas, razas, niveles socioeconómicos sean captados de manera sistemática y que ninguno de ellos se de cuenta. Tantos libros escritos, tanta bibliografía, tanta historia toda inventada y manipulada. Creo que cuando se pierde de vista a alguien todo empieza a verse distinto y creo que ese alguien es Dios.

Una vez mas reafirmo, que este es mi punto de vista, lo que pienso. No busco hacer un documento complicado con argumentos contundentes, ni para convertir a nadie. Es lo que rectamente veo y opino. Tampoco se si todos mis argumentos son validos pero al menos en mi pequeña cabeza tienen coherencia. Si alguien cree que me equivoco en algo estoy dispuesto a leer sus opiniones.

Saludos cordiales,

Matrix, 28.11.2003



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