Optimismo para los que se van del Opus Dei

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Por Luis Usera, 6 de julio de 2004


Quería escribir unas letras de optimismo para todos aquellos que están pensando en dejar el opus dei o que, de hecho lo han dejado. Me ha impresionado mucho leer los Testimonios de exnumerarios que aparecen en la web. Siempre he sentido un cariño especial hacia las personas que han dejado el opus dei, también cuando era numerario y, especialmente, cuando era director de la delegación. Siempre me pareció que una persona que ha apostado -más o menos "asesorado"- por una opción de vida y se da cuenta de que se ha equivocado tiene que pasar por el mal momento que supone reconocerlo y merece que los demás le ayuden todo lo posible. Especialmente los que hasta ese momento han sido sus hermanos. Nunca entenderé la falta de caridad, respeto e incluso justicia hacia las personas que deciden no seguir en el opus dei...

Me parece una de las muestras más claras de que en el opus dei algo no funciona.

Es muy dificil entender que una persona pueda tener vida interior y un trato cercano con Jesucristo y al mismo tiempo sea capaz de tratar como se hace en el opus dei a las personas que piensan de otra manera.

Cuando era del opus dei y salía este tema siempre decía que la única experiencia que tenía era la mía y yo siempre procuré volcarme con las personas que estaban en un momento de crisis. De hecho, una de mis mayores alegrías son todas las personas a las que ayudé a dejar el opus dei durante los años que fui director. Gente que era evidente que no estaba en su sitio.

Creo que, realmente, lo unico necesario para actuar así es poner a la persona por encima de la institución. Que es precisamente lo que no hace el opus dei y, además lo reconoce explicitamente en infinidad de documentos. El opus dei siempre está por encima de sus miembros, y eso es una aberración. Por encima de una persona solo está Dios y precisamente a Dios lo que más le interesa, pienso yo, es la felicidad de cada una de las personas.

A esto quería llegar. Creo que lo más importante para una persona que deja el opus dei es tener claro que la providencia de Dios nunca nos deja. En mi caso, lo tengo clarísimo y lo experimento todos los días. Desde el día que decidí haciendo un rato de oración que me iba porque mi conciencia no era capaz de tragar más, siempre he notado muy cerca de mi a Dios y en cada una de las ocasiones he sentido su ayuda con claridad.

Desde el día que me fui solo he hablado en poquisimas ocasiones con alguien del opus dei. Nadie se ha preocupado de qué iba a hacer después de pasar diez años dedicado a las tareas internas, de haber renunciado a mi profesión después de una carrera con multitud de matrículas de honor que no me ha servido para nada porque después de diez años sin ejercer, se queda en papel mojado. Nadie me ha preguntado dónde iba a vivir, de qué iba a comer, si estaba contento, etc. Me parece realmente increible que unas personas co las que has vivido y compartido momentos importantes de tu vida, desde el día en que decides irte te consideren como un muerto. Simplemente no existes.

Pero Dios no es así. Somos hijos suyos y siempre velará para que nuestra vida sea muy feliz. El día que dije que me iba el director de la delegación en la que estaba entonces, que era Pamplona me dijo que mi vida terrena iba a ser muy infeliz y que me arriesgaba a perder la vida eterna. Pues bien, yo nunca he sido tan feliz como los años que llevo fuera del opus dei. Mi trato con dios es más fuerte que nunca, porque se apoya en la verdad y la sinceridad. Y en cuanto a mi vida normal, pues también es muy feliz.

Creo que los ex tenemos una gran ventaja que es nuestra capacidad de disfrute. Hemos pasado tantos años jodidos que disfrutamos con cualquier cosa. Recuerdo la primera vez que fui al cine después de dejar de ser numerario. Lo pasé como un enano con algo que la gente normal no valora porque siempre lo ha tenido. O lo que disfruté la primera vez que me enamoré de una mujer, o que decidí irme a hacer un viaje sin tener que buscar "motivos apostólicos extraños". O sencillamente el día que invité a cenar a mis hermanos, simplemente porque me apetecía hacerlo.

Lo que intento transmitir es que, es verdad que es duro dejar el opus dei porque normalmente te vas con una mano delante y otra detrás, pero también hay que tener en cuenta que solo por el hecho de irte, ya es muy probable que seas mucho más feliz. Y un consejo, es disfrutar de las cosas sencillas que Dios a puesto a nuestro alcance y que no has podido disfrutar durante muchos años porque alguien un día decidió que te iban a alejar de Dios.

Para acabar quería contar que mi experiencia es que todas las personas que se han planteado seriamente dejar el opus dei, y lo han dejado, han sido mucho más felices fuera que dentro. No es solo mi experiencia personal sino la de tantas personas que he tratado durante los años en que he sido director del opus dei. Todas las personas que conocí y que dejaron el opus dei siguieron con muchos de los problemas que tenían siendo del opus dei, porque sigues siendo el mismo, pero bastante más felices, más tranquilos y sobre todo más liberados interiormente y con la inmensa satisfacción de saber que han hecho lo que debían.


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