Numerarias auxiliares. Opinión de un numerario

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Por Tomás C., 8.12.2006


He leído en distintos sitios, lo mismo que lo he escuchado en otros foros, que las numerarias auxiliares son un grupo de personas que están a nuestro servicio y reciben el trato más próximo al de una esclavitud.

Haber vivido un año en otro país, con otras costumbres y hábitos alimienticios, como el hecho de haber vivido en mi ciudad de origen y luego en otras distintas, en el mismo país, así como haber podido viajar eventualmente a ciudades latinas, tanto en América, como en Europa, algúna ciudad del Medio Oriente y en todas ellas haber sido atendido por estas personas, las numerarias auxiliares, me parece que me dan pie a decir lo que viene.

Mis años en el Centro de Estudios: vivíamos entonces cerca de 30 personas, si hubo una época, más bien corta, en la que nos hayan tendido la cama, recuerdo que así fue, pero duró poco, lo demás nos tocaba a nosotros, me parece que hay un argumento menos en pro de la esclavitud.

Ahí, en ese Centro de Estudios, el objetivo era claro: darles el menor trabajo, lo cual se entenderá, que si alguien necesitaba régimen, debía ser indicado por el facultativo, de lo contrario, a esas edades, era muy fácil caer en la dictadura del capricho.

Las habitaciones eran muy sencillas, con todo, siempre había motivos para dejar más espacio libre y margen de maniobra para que pudieran las numerarias auxiliares, hacer su trabajo.

En otra ciudad, hubo en una época el hecho de que ellas tendían la cama, con el tiempo y después de 1998, en todas las casas cada quien se tiende la cama.

En muchos sitios cada quien ve a forma de hacer que las numerarias trabajen lo justo, sin darles trabajo innecesario: hay quien recoge la mesa y ellas lo agradecen, pues se topan con la mesa lista para ser montada.

Me he dado cuenta que en esta época que nos ha tocado vivir, el servicio es la palabra molesta, y así, que alguien te sirva la comida, te lave la ropa, te limpie tu casa, es algo inaudito y absurdo.

Por el contrario, voy leyendo de aquí y de allá, me encanta una entrevista a una numeraria auxiliar de USA que está feliz de hacer lo que hace y no hay en ella algo que te haga sospechar que es una esclava, ella se siente, dice, hermana y madre y está feliz de hacer los trabajos de una hermana y una madre. Quien quiera ver el video, www.opusdei.us.org y en la pestaña testimonies, ahí aparece, solo que si no hablan inglés, tendrán el roblema de que alguien les traduzca.

Os confiaré algo que me impactó cuando lo escuché: acaba de morir un numerario, son menos de las siete de la mañana. El director pide a otro le ayude a amortajarlo, los dos son todo menos duchos en el amortajamiento: primer intento y una pena, segundo intento y peor, tercero y se dan por vencidos. El director pregunta a ellas si saben hacerlo y la que contesta, con una naturalidad impresionante responde en dos letras: sí.

Pasan y dejan a su hermano, es que si no lo dices con todas sus letras no se entiende, perfectamente amortajado.

Esto, si a esas vamos, solo se puede hacer, al menos, por dos razones, la primera porque se es experta en servicios funerarios, que queda claro que no es el que nos ocupa, y la segunda, porque entendieron que ha muerto su hermano y hay que proceder en consecuencia. Solo el amor a Dios y por Él al prójimo, donde la fraternidad en el Opus Dei es algo real, son motivos que explican lo anterior.

Me he topado con un par de artículos extensísimos de dos que dejaron la Prelatura y veo, en el caso de esas dos personas que no siguieron su camino como numerarias auxiliares, un común denominador, me atrevo a decir:

Al salir de la Prelatura su vida personal y de relación con Dios se vino abajo: una de ellas comenta que antes de casarse ya estaba embarazada y en los dos testimonios se ve que los escriben muy bien y me llama la atención que digan que tuvieron poca escuela y de pronto lees una prosa maravillosamente bien escrita.

Supongamos que efectivamente eran auxiliares y que aprendieron sino las letras sí el estilo literario en la Obra, entonces el argumento de esclavitud cae por su propio peso, pues cuando se tienen esclavas en este caso, lo último que haces es promoverlas, pues hay el riesgo de que se levantarán en tu contra si no todas, algunas, y de ser así, prueba que el Opus Dei corre el riesgo porque ve en ellas almas, hijas de Dios y si se van, se van con una preparación humana que les abre las puertas en otros sitios.

En ambos testimonios observo dos constantes: se quieren ir y no saber más de la Obra, se van y se quejan. Nadie me acompañó a la puerta de la casa a despedirme..., a ella le diría que si en realidad lo que quería era irse y no saber más, entonces o por qué tanto reproche de que no la acompañaron a tal o cual sitio. Ella misma dice que al morir su madre o padre, no hubo de nadie de la Prelatura el menor acercamiento.

La ciudad en la que vive es enorme: si no avisas que alguien ha muerto, es muy difícil que los demás nos enteremos, incluso si has puesto esquelas.

Una práctica muy de mi tierra, a lo mejor es puro sentido común y no es práctica del terruño, porque así lo hacen en otros sitios es avisar por teléfono a gente que sabes comunicará la noticia, pues los demás no son adivinos ni brujos, y estoy seguro que si hubieran sabido de ello, alguien hubiera estado, si no, entonces, cómo explicar lo siguiente:

Murió uno que fue numerario durante décadas. Sus últimos días fueron terribles por el dolor y demás. A todos los que afirman que cuando alguien deja el Opus Dei que se olvide de cualquier trato posterior, a ellos van dirigidas las siguientes líneas: este amigo de tantos, fue asistido por un sacerdote numerario del Opus Dei, sus funerales fueron en una iglesia llevada por sacerdotes del Opus Dei y la Misa la celebró un sacerdote del Opus Dei, la única palanca, la única llave capaz de abrir este ostracismo, es algo sumamente delicado y complicado de hacer: ir al teléfono más cercano, hablar, decir de qué se trata y listo.

Puedo decir que lo que acabo de escribir en un caso, lo he visto repetidas ocasiones: cuando quien se marcha y se casa al poco, es un sacerdote de la Prelatura quien ha celebrado esa Misa, no se diga si es la Primera Comunión y lo han hecho, porque se lo han pedido, esa es la clave, ese es el secreto. Conozco gente que tras marcharse, han seguido cerca de la gente de la Prelatura son la que por a o por b se sienten cerca y no veo en la gente de la Obra un gesto de rechazo, al contrario, uno de ellos, me pidió, durante los años que estuve en otra ciudad, apoyo y ayuda en su trabajo y jamás me pasó por la cabeza decirle que no, jamás.

No sé pero me parece que todo se resuelve con una acción muy concreta: hablar y pedirlo, de lo contrario, como somos personas humanas y no brujos que hayan cursado con Harry Potter las más altas lecciones de la magia, no adivinaresmos lo que sucede y un dato final: si yo necesito (vaya que si lo he necesitado) su ayuda, no dudo, les llamo y ahí estamos.



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