Notas para que una historia extraña no caiga en el olvido

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Por Yolovi, 23.01.2008


No me pregunten como sé esto. Los diálogos obviamente son inventados, pero algunos de los que leen y escriben aquí podrían poner los originales. La historia es verdadera, los nombres son falsos.




Se construye CONFETI, escuela que nada tiene que ver con el Opus Dei. En ella se da formación técnica profesional. Se capacita para trabajar en imprentas y tipografías.

Los directivos de CONFETI, por recomendación de los directores de la organización llamada Opus Dei, con la que nada tienen que ver, se ponen en contacto con una ONG con sede en Italia y que gestiona apoyos económicos de la Comunidad Europea para proyectos de desarrollo en países emergentes. Los directivos de CONFETI saben que los jóvenes que educan se insertarían mejor en el mercado laboral si dominaran los nuevos métodos digitales de impresión. Además creen que recibirían muchos más alumnos si tuvieran la carrera técnica de programador (desarrollador de software). La ONG italiana ve en CONFETI un candidato idóneo y concursa por los apoyos correspondientes en la primera oportunidad…




Martínez, un joven profesionista, emprende la aventura de comenzar su propia empresa. Ensambla computadoras con piezas que compra baratas en el extranjero. También importa laptops de dudosa calidad. ¡Ah! El joven profesionista es miembro numerario de una extraña organización religiosa que no interviene para nada en los trabajos profesionales de sus miembros y que sólo se dedica a dar dirección espiritual.

El vive junto con unos estudiantes, dos curas y otro joven profesionista que sólo se dedica a la atención de la casa donde viven y al papeleo que genera que su casa sea un centro del Opus Dei. Para Martínez cada vez está más claro que su trabajo por libre es incompatible con la vida que la organización religiosa le exige, aunque le hayan dicho que no era así. Está crisis…




“¡Ganamos el concurso! ¡Ganamos! ¡Podremos llevar a cabo nuestros proyectos! ¡La esperada ayuda económica para crear la escuela de desarrolladores de software y técnicos en artes gráficas por fin llegará! ¡Un pastón que la ONG italiana consiguió de la Comunidad Económica Europea! ¡Pronto! ¡Vamos a comprar todo el equipo que nos están financiando!...”. “No, espera.. Tenemos estas y otras deudas… Es más urgente esto otro… Necesitamos comprar tal y cual… El pastón se acabó y no se compró ni un ratón de computadora, ni un poco de tinta para que practiquen los futuros técnicos en artes gráficas”. El director de CONFETI no era precisamente un administrador hábil.




Ringggggg… Ringggggg… Contesta el teléfono la secretaria del director de CONFETI. “Le llaman de Italia.. de una ONG que consigue dinero de la Comunidad Europea para proyectos de desarrollo en todo el mundo… proyectos que nada tienen que ver con el Opus Dei…”. “¡Quéééééé! ¡¡¡¡¡Qué no tienen una sola factura de demuestre que compraron el equipo de computo y artes gráficas!!!!! (El italiano de la ONG hablaba perfecto castellano, pero con un poco de acento de Madrid Oeste)”. “¡Sois unos $%&=! ¡La Comunidad Europea no nos volverá a dar un duro si no justifican esos gastos! ¡Todos los proyectos de desarrollo que llevamos en todo el mundo (que tapan la boca de los que dicen que el Opus Dei -organización con la que no tenemos nada que ver- son elitistas y que solo van por la pasta) se van a ver afectados!”.




La vida de Martínez, el joven empresario de arriba, comienza a ser escandalosa para los jóvenes numerarios con los que convive. Llega tarde (a la misma hora que cualquier empresario en ciernes), habla de sus viajes, gasta dinero, usa teléfono móvil. “Lo mandamos a un centro de mayores para que ahí le puedan ayudar mejor”, dijeron los altavoces de Dios.



Correo del concejo general a la comisión de la región W.

Ref. W 1234/56 W 7890/12

1. Unos hermanos vuestros que trabajan en una ONG italiana están preocupados porque aún no han recibido las facturas que demuestran que los fondos que consiguieron de la Comunidad Europea para la escuela de artes gráficas y desarrolladores de software que tenéis por allí, se aplicaron correctamente.

2. Si lo ven conveniente, ayuden a los que trabajan en dicha escuela a que vivan la virtud de la diligencia entregando lo antes posible esas facturas.

Roma, 30 de febrero del 1912

(Traducción: Los directores que pusisteis en CONFETI son unos animales. Nos están enhuertando las tapaderas en todo el planeta. En nombre de Dios, les ordenamos que consigan, como sea, unas facturas que justifiquen el equipo de cómputo y el software para artes gráficas que debieron haber comprado con el pastón que nuestra ONG italiana consiguió de la Comunidad Europea para ustedes. En cuanto las tengas, mándelas a la velocidad de la luz).




A los tres meses de vivir en el centro de mayores, Martínez, el numerario empresario en ciernes, huye despavorido al contemplar la madurez y vejez que le espera.




Los directores de la comisión pasan la penosa tarea de cometer un santo fraude a la delegación donde se encuentran los animales que dirigen la escuela que salió a flote gracias a la Comunidad Europea, pero que no tiene por ningún lado nada que se parezca al equipo que debía tener.




Reunión en la delegación:

sd: ¿Qué hacemos? ¿Le pedimos las facturas al super de siempre?
vsg: No, ahora es mucho dinero, además solo pueden ser facturas de equipo de cómputo… ¿Se las pedimos a un super nuevo?

dre: ¡Cómo crees! Luego uno de los dos canta y el otro confirma. Solo podemos hacer negocitos con uno solo.
vc: Entonces, ¿a quién conocemos que nos las pueda dar?

adm: Creo que solo a Martínez. Ya ves que tiene su empresa que vende ordenadores.

vsm: ¡Pero si tiene un pie fuera! Ya no vive en el centro, y va por libre. No tenemos modo de coaccionarlo…

vc: No tenemos a nadie más. Hay que hablar con él para ver qué dice…”



Reunión de Martínez con un endiosado de la comisión y otro de la delegación

“Entonces, ¿quedamos en lo dicho? Tú nos das unas facturas por un pastón y nosotros nos comprometemos a que todo el equipo de cómputo (CPUs, monitores, teclados, redes, impresoras, consumibles, scaners, fotocopiadoras, etc) que necesitemos en la dele y en la cr desde este momento y hasta que te hayamos pagado ese dinero te lo compramos a ti”.

“Sí, pero que les quede bien claro, yo tengo copia de las facturas y sé conozco los intríngulis de su santo fraude. Si antes de que me terminen de pagar veo que le compran a otro, o si pasa un tiempo largo sin que necesiten equipo nuevo, yo le escribo a la Comunidad Europea sugiriendo que imprima unos folletos con el equipo que financió para CONFETI. Lo harán con gusto porque así ayudarán aún más, ¿no creen?”




Años después…

Unos chavales del centro de estudios, viendo llegar a Martínez a la comisión en un BMW.

nume 1: “¿Qué no es ese Martínez, el que vivía en el centro La Montaña?”.
nume 2: “Sí”.
nume 1: “¿A qué vendrá a la cr?
nume 2: “Pues de seguro viene a dirección espiritual”.
nume 1: “¡Pero qué nave trae (el BMW)! Le debe ir super bien en su negocio”.
nume 2: “Sí, seguro que Dios le está premiando en vida el tiempo que le sirvió en la Obra, porque después no podrá…”.
nume 1: “Pero, ¿qué no la maldición del rejalgar se aplicaba también en vida?”.
nume 2: “Aunque tenga ese cochazo, manejarlo le causa una tremenda amargura…”.




Cuando Martínez salía de la cr, lo acompañaban el secretario y el defensor, uno locuaz, fingiendo que son amigos y el otro con cara de rabia contenida.


Por si no quedó claro Aquí puntualizo lo más que puedo lo del "cuentito" del miércoles.

  1. En 1990 el ICU consiguió apoyo de la Comunidad Económica Europea para la realización de una escuela técnica profesional (desarrollo de software y artes gráficas) en México. Esto lo pueden ver en la página del ICU (si la deshabilitan no importa, ya guardé una copia).
  2. . En realidad no se iba a comenzar la escuela de cero. El dinero estaba destinado a una institución llamada entonces CEFETI, Centro de Formación y Estudios Técnicos e Industriales. Hoy en día la escuela se llama “Centro Escolar Atoyac”. Supongo que la Comunidad Económica Europea era consiente de esto.
  3. La escuela estaba en la quinta pregunta, a punto de cerrar por problemas económicos. Cuando llegó el dinero que consiguió el ICU, desapareció como desaparece una gota de agua que cae en el desierto. El dinero fue gastado en solucionar sus mil cuitas (nunca oí ni vi sospechas que fuera un robo vulgar). Si se meten a la página web del colegio, no vayan a perder el tiempo tratando de encontrar algo que tenga que ver con las artes gráficas o el desarrollo de software.
  4. Los directores de la delegación de México (dlm), como medida desesperada, le pidieron a un numerario que se estaba yendo de la Obra una factura expedida por su empresa para que el ICU pudiera comprobar cara a la Unión Europea que los recursos se aplicaron como se programó. (El exnumerario reportó a Hacienda ingresos mucho mayores de los que en realidad tuvo. Seguramente también pagó muchos más impuestos que los que le correspondían ese año. Su empresa se llamaba DATACORP ltd. Primero tuvo su domicilio en México D.F. y luego en Estados Unidos, casi seguro en Houston, Texas. En Internet aparecen varias empresas que tienen ese nombre actualmente. El exnumerario ahora se dedica a otras cosas. No sé si cerró la empresa o si la vendió a alguien más).
  5. El exnumerario accedió a salvar el pellejo del ICU a cambio del compromiso de tener a la dlm y a la comisión como “clientes cautivos” hasta que repusieran lo que él pagó a Hacienda y se cubriera lo que facturó sin recibir dinero. Me consta que así se hizo con la dlm y con la comisión regional, lo que prueba que el fraude no fue iniciativa exclusivamente realizada por la delegación. Supongo que, para salir lo más pronto posible de este incómodo compromiso, las otras dos delegaciones del país también se vieron obligadas a comprar todo a DATACORP ltd. durante un tiempo. Como haya sido, tardaron varios años en saldar la cuenta.
  6. ¿Fue entonces un fraude ideado y realizado sólo en México, un fraude 100% mexicano? Existe la posibilidad metafísica de que desde el ICU llamaran directamente a la Comisión Regional de México (¡ja!). También de que los directores de México se hayan sentido obligados a actuar por el gran ascendiente que el ICU tiene sobre ellos (¡ja, ja!). Sin embargo, como decimos aquí, para cualquiera que sepa “de qué lado masca la iguana”, todo apunta a que el fraude fue una orden de Roma, es decir, voluntad de Dios (¡ja, ja, ja!).
  7. ¿Quiénes fueron defraudados? En primer lugar, la Unión Europea, al no respetarse el destino que había dado al dinero aportado por sus ciudadanos. En segundo lugar todos los jóvenes que debieron tener una educación que les abriera mejores oportunidades gracias a la generosidad solidaria de la Unión Europea; si CEFETI no era un buen candidato, el dinero tenía que haber ido a otra institución donde sí se pudiera beneficiar a jóvenes de escasos recursos. En tercer lugar, ¿el fisco mexicano? Supongo que aquí habría espacio para un debate. Yo no creo. Se le dieron por adelantado los impuestos de ganancias que se tuvieron en ejercicios fiscales posteriores. Sin duda no se respetaron sus reglas, pero al parecer no dejó de percibir lo que le correspondía.
  8. ¿Quiénes defraudaron? Los autores intelectuales están o estaban en las oficinas del consejo general del Opus Dei, a menos que todo haya sido una iniciativa del ICU, lo que resulta “harto” inverosímil. ¿Se imaginan al director del ICU gritándole por el teléfono al vicario de México que consiga una factura como sea, o…? No hay línea de mando directa entre el ICU y los directores regionales. Tuvo que haber mediado el concejo general. En cualquier caso, desde el primer momento siempre se supo que para salir del embrollo se tenía que cometer un fraude y se ordenó que se llevara a cabo. En la comisión regional de México y en la delegación de México se concretó e instrumentó el modo de ejecutar las órdenes llegadas de Roma, la voluntad de Dios, según los escritos del padre José María.
  9. ¿Qué papel tuvieron el ICU y el CEFETI? Obviamente el ICU no asumió su responsabilidad ante la Unión Europea. Escogieron mal al destinatario de una ayuda y debían asumir las consecuencias. Pero como la primera consecuencia obvia era la supresión de toda entrega de ayudas a cualquier proyecto presentado por el ICU, los directores generales de la Obra se apresuraron a sacarles las castañas del fuego, aunque esto supusiera defraudar. El ICU, entonces, es un agencia de obtención de fondos para el Opus Dei. Cuando los funcionarios de bajo nivel no pudieron resolver un problema, los de alto nivel tomaron el asunto en sus manos. En CEFETI tampoco fueron buenos para escribir a la Unión Europea pidiendo disculpas y explicando cómo se gastó su dinero. Quizá lo hubieran comprendido. De hecho, creo recordar, aunque de esto no estoy seguro, que el director de CEFETI, un supernumerario, decía que él daría la cara para responder por lo perdido. No lo dejaron. Nunca lo hubieran dejado. Aquí no se trataba de conciencias y justicias, sino de no dejar de recibir las ayudas de la Comunidad Económica Europea para hacer la Obra de Dios en todo el mundo. La importancia de lo que estaba en juego hizo irrelevante la buena conciencia del torpe director del CEFETI. Nuevamente, era un problema del Opus Dei y se arregló desde y por el Opus Dei. Qué raro. Ellos juran y perjuran que las iniciativas no son suyas, sino de quienes las llevan a cabo.
  10. Conclusión: “Si nuestros instrumentos de captación de vocaciones se van a ver afectados, no hay ética ni ley que valga. El Cielo está empeñado en que la Obra se realice… nosotros más”.

Yolovi


PD: Querido A.C.: donde quiera que estés, te suplico que le mandes a Agustina una copia de la factura. ¿Te imaginas las maravillas que se podrían hacer si ella tuviera ese papelito? Ya los apergollaste una vez… pero una no es ninguna…



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