No me arrepiento de haber sido del Opus Dei

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Por Miguel, 30.08.2006


Despues de varios dias de visitar vuestra página web, que he descubierto por casualidad, me he decidido a escribir algo en ella, aunque solo sea para testimoniar que yo también estuve allí (en el opus dei). De eso hace solo 25 años. Todavía vivía mons Escrivá cuando yo me hice del opus dei y fuí uno de los que le preguntó en una tertulia multitudinaria como se nota la vocacion a la obra. La pregunta como es natural, la hice a instancias de un amigo mío que me la sugirió. Una pregunta original y muy apropiada al caso. No recuerdo como fué la respuesta. Sí que fué muy directa y que me respondió como si fuera la única persona que estaba en aquel acto. De todas maneras es seguro que con pregunta o sin pregunta yo me hubiera hecho de la obra en cualquier caso ya que, el que de verdad era persuasivo era mi amigo (que todavía sigue allí) y los amigos de mi amigo. Yo pensé en aquella época que con esos compañeros se podía ir hasta el fin del mundo. Alegres, divertidos, cariñosos, espabilados, inteligentes, estudiosos, con ideal. Amar a Jesucristo apasionadamente, entregarse a él con alegría. Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ven y sígueme. Y Le seguí. Pasé nueve años de mi vida con ellos. Los años de mi carrera profesional. Viví en dos colegios mayores de la obra (uno era centro de estudios) y en dos centros de mayores...

Mis recuerdos de ese tiempo son comunes a todos los que visitáis esta página web. Allí rezábamos por doquier y perseguíamos con fruición a nuestros compañeros de la Facultad. Teníamos muchos problemas para ser amigos al uso corriente, ya que no visitábamos bares, discotecas, cines y otras actividades propias del mundanal ruido. Aunque algunas cervezas (apostólicas) ya me tomaba yo con algunos y algunas noches ya trasnochaba (apostólicamente) en la habitación de los residentes que no eran del papus. Eso de trasnochar me venía mal. Llegaba tarde a la oración de la mañana y muchos dias solo llegaba a la misa. Seguramente fué por eso que después de dos años de vivir en una residencia de estudiantes me mandaron a un centro de mayores en el que vivíamos unos 9 numerarios. Mi rendimiento académico había decaído el segundo año de estancia en el colegio mayor y por eso, aunque me costó dejar la Residencia tengo que agradecer esta decisión, que me permitió terminar la carrera con varias matrículas de honor más y sacar las oposiciones que después me han permitido ganarme la vida. Creo que fuí un desastre de numerario, aunque voluntad yo ponía toda y quería al opus dei como a mi madre. No pitó ninguno de los amigos que yo tenía por aquel entonces en la Facultad. O sea, otro desastre. Así que cuando yo me fuí no dejé a nadie dentro. La verdad sea dicha más de la mitad de los que trataba por entonces ahora son del opus y yo no. Tiene gracia la cosa.

En los centros de mayores no lo pasé mal, aunque no era lo mío convivir solo con numerarios. Se daba el caso de que en uno de los centros había por lo menos tres curas. Curiosamente uno de esos curas, bastante mayor, era el tipo más divertido y del que mejor recuerdo tengo de aquel centro. Era profesor de Teología. Era un aficionado a los arreglos y al bricolaje y todavía lo recuerdo remangado sin sotana arreglando la tubería de una ducha que se había estropeado, y yo le ayudaba, y cómo nos pusimos cuando se rompió del todo la tubería y la inundación que hubo. En invierno este cura era más o menos el encargado de darle caña a la calefacción que era de carbón e individual en aquella casa. Hacía bastante frío, la verdad, pero venía el cura y le metía una ración generosa de carbón a la caldera que se agradecía. Al año siguiente me cambiaron de casa en la misma ciudad. Las cosas en mi vida de opusino no debían de ir muy bien como puede deducirse de tanto cambio. Sin embargo sí recuerdo que acepté con la mayor naturalidad este y todos los cambios que se produjeron y que no me traumaticé nada. De esa nueva casa solo recuerdo al director que era a su vez con el que yo hacía la charla. Como os podéis imaginar en nueve años hize la charla con muchísimas personas pero solo me acuerdo de este y de un mejicano muy majo que después se ordenó sacerdote. La nueva casa era como la anterior pero más bonita. Su director era un tipo muy serio, castellano viejo, profesor de Universidad, que todavía sigue en el opus dei. Le recuerdo con cariño. Fué en este año cuando decidí salirme del opus dei.

Me enamoré muchísimo de una compañera de trabajo muy buena persona, que no le hacía ascos a su amistad conmigo. hablábamos mucho en el trabajo y teníamos una relación muy estrecha, pero yo nunca le pedí salir a solas. Nuestra relación se terminaba a la salida del trabajo. Tengo que reconocer que no conté en el opus dei mis sentimientos hacia aquella chica. Durante dos o tres meses interiormente me debatí entre este enamoramiento y mi camino de numerario. Pesaba mucho en mi conciencia la famosa frase de que el que pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás no es digno de mí. Y esa otra de que como no eres ni frío ni caliente estoy por vomitarte de mi boca. Por otra parte los dos años que llevaba en centros de mayores sin una labor específica con chicos de mi edad, ya que no eran centros abiertos, habían hecho mella en mi concepto de cristiano corriente y veía que estaba entrando en el mundo profesional y que era todo menos corriente. El dia de la Inmaculada del año 1980, en una ermita de la Virgen a la que solía ir a rezar comprendí que no pasaba nada por dejar el opus dei. Me acuerdo que lloré mucho en esa ermita pues yo quería a Dios con toda mi alma y me parecía una traición abandonar su obra. Sabía que a partir de salirme no iba a tener ninguna ayuda de mis compañeros del opus dei para perseverar en la fe y en el amor a Jesucristo. Fuera estaban todos los peligros. Me soplaron una idea que no me ha abandonado nunca desde entonces. Yo soy tu Madre. Mi hijo murió en la cruz por todos tus hermanos los hombres. Crees que el sacrificio de mi Hijo vale tan poco. Yo nunca te abandonaré. Con estos pensamientos tomé una decisión que ya no me pudieron hacer cambiar. Ese mismo dia lo dije a mi Director y en las navidades de ese año me fuí a casa de mis padres y ya no volví a pisar un centro del opus dei. Me visitaron una o dos veces despues de mi salida y nos veíamos en alguna cafetería. Como tenía hecha la fidelidad tuvieron que dispensarme, pero la dispensa tardó poco en llegar.

Ahora soy padre de familia. Voy a misa los domingos y todavía rezo bastante, generalmente por la calle. No me casé con aquella chica, de la que guardo muy buen recuerdo y a la que sigo queriendo mucho pero no mantengo la relación. Me ha ido bien, y estoy contento. Siempre que sale el tema del opus dei, que yo no lo saco nunca, hablo bien de la institución. Estoy convencido de que son unos tipos estupendos que lo único que hacen es servir a la Iglesia y al mundo. Pero también tengo claro que no son ni los únicos ni los elegidos y que como ellos hay cientos de instituciones en la Iglesia igual de buenas con formas de ser y manifestarse diversas pero con un mismo fin, seguramente todas ellas "elegidas". Y las quiero a todas. ¿Sabíais que hay 150 institutos seculares?. Yo me enteré ayer. En concreto ahora estoy muy sorprendido con el impulso que han demostrado tener los Kikos, con unos impresionantes despliegues de masas en las visitas del papa y 700 curas en nómina, y en muy pocos años. Parecen muy frescos. Que sigan así. Yo no los conozco ni quiero conocerlos. Yo ahora voy a mi bola. De vez en cuando me pongo nostálgico y como ahora, me da por visitar las páginas web relacionadas con el opus dei, intentando "mirar por un agujerito" lo que hacen y lo que dicen y así he llegado a vosotros. No me gusta que pongáis gracias a Dios nos fuimos, porque yo no creo que ser del opus dei sea tan horrible como para que haya que dar gracias a Dios por haberse ido.

Yo no me arrepiento de haber sido del opus dei, ni tengo la sensación de haber perdido los mejores años de mi vida. Sí los he perdido porque soy ahora 25 años más viejo y aquellos años fueron muy buenos, éramos más jóvenes, pero ¿es que son malos estos años?. Yo creo que habría que poner simplemente "nos fuímos" o en todo caso gracias a Dios todavía estamos (en la Iglesia y/o en el mundo, vivos, que es donde hay que estar). Os deseo a todos los que visitáis esta web que superéis vuestros traumas, el que los tenga, y que viváis. Hicimos una entrega generosa de la que no nos tenemos que avergonzar. Como tampoco nos debemos entristecer por haberla dejado. El arado sigue ahí, y la mies, y el Sembrador. Todo sigue. En el opus dei aprendí muchas cosas, y al salirme sobre todo una de mí mismo: yo no era perfecto ni santo. Aprendí Humildad. Ahora, ni soy perfecto, ni soy santo, soy yo, uno más, como todos. Eso sí, me siento hijo de Dios, querido por El y sabedor de que la muerte de Jesús no fué en balde, que también era por mí, que me quiere como a un hijo predilecto, y que de verdad me ha elegido, desde antes de todos los tiempos. Le agradezco a Escrivá de Balaguer el haberme enseñado el concepto de la filiación divina que es con lo que me quedo de toda mi estancia en el opus dei.



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