Mis Opuscomienzos

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Por Manix, 29 de enero de 2007


Escribo por la recomendación recibida el otro día en la WEB respecto a la necesidad de escribir nuestras experiencias aunque parezcan repetidas, ya que quizás así ayudemos a alguien. Además siempre me pongo de excusa que no escribo especialmente bien y de que es imposible acordarse de todo. En realidad es que siempre he sido un tío muy vago y eso de ponerme a escribir en el teclado con solo 4 dedos (no se usar mas) uffffffff. Bueno, me lanzo, ya veremos si lo termino o no. O quizás esto sea otra de mis obras inconclusas, ya veremos.

En primer lugar quiero decir que mis experiencias son efectivamente muy similares a las de los demás, somos muchos los ex y el Opus Dei no cambia ni durante el tiempo ni por factores geográficos con lo cual esta similitud es normal.

En mi caso gracias a Dios entré en el convento (como dice Ruta) muy joven, a la edad mínima de 14,5 y me salí muy pronto también, justo antes de los 20. En total estuve dentro 5 años, de los cuales solo 2 estuve de residente, haciendo vida de “familia”.

A mi me parece una burrada de tiempo y me costo algo llegar a ser de nuevo una persona realmente normal (no OD “normal”). Me quedo realmente flipado y admirado de cómo alguno de vosotros habéis estado 10, 20 o mas años y habéis conseguido superarlo, olé por vuestros cojones, yo conozco alguno que ha estado mas de 10 años y ha tardado mucho en ser “normal”...

No tengo guión por lo tanto creo que lo que escriba va a ser bastante errático pero se que me perdonareis. Volviendo a mi experiencia creo que lo primero que hay que decir es que hay una diferencia radical entre el periodo que eres adscrito a cuando eres residente por lo menos en mi caso. Se puede decir que fui bastante (incluso “muy” a veces) feliz cuando fui adscrito entre los 14,5 y los 17,5. Sobre todo los primeros dos años. Opino que esto se debe a que aunque de adscrito se viven todas las normas, el control que ejercen sobre ti los directores es mucho menor. Esto es por dos razones:

  1. Por imposibilidad física. Vives en casa de tus padres y aunque ellos te incitan a que tu vida ahí sea como si vivieras en una pensión, es decir, levantarte a las 5 ir a misa al centro, ir al instituto, comer en casa, volver al centro e irte a casa a dormir, la verdad es que estas fuera del radio de acción por las noches. Esto parece una tontería pero no lo es. No es lo mismo tener que esta callado por la noche en el famoso tiempo de la misma sino poder en tu casa hablar con tus hermanos, ver la tele, oír música leer el libro que quieras si esconderte. Los que lo habéis vivido sabéis a que me refiero.
  2. Por miedo a la huida. Si te presionan demasiado muy pronto como todavía no tienes nada que perder al irte de la obra (techo, trabajo, apoyo familiar etc.…). Cuando vives en el centro te tienen mas atado t cuanto mas tiempo pase mas atado esta, es como un nudo corredizo

La gente que conozco que se sale en este periodo es las que menos “secuelas” tiene. Para ellos es un mal rato, una pesadilla. Si se quieren ir lo único que hacen es dejar de ir al centro. Luego tienen que aguantar un poco de persecución hasta que normalmente (si sus padres no son “supers ultra”) se les hinchan las narices a los padres y les dicen a los del centro que dejen de llamar.

Bueno continuando con mí historia. Yo empecé a ir por un club juvenil. Mis padres no eran de la obra, ni iba a colegios de fomento. La ciudad en donde vivía es de un tamaño mediano y el club era bastante conocido por la gente. Mis padres a pesar de no ser de la prela eran simpatizantes y tenemos mucha familia de la obra (mi padre tienen hermanas numerarias).

Por todo lo anterior a mis padres les pareció bien que fuera por allí a hacer “planes”, ir a acampadas, jugar al fútbol y asistir a meditaciones y cuando me arrinconaban me confesaba con un sacerdote super. Me Viene ahora a la memoria las redadas que hacían los “preceptores” (residentes) para cazar a los niños para que después del plan fueran a la meditación. Era un espectáculo patético.

Lo que me parece patético es que universitarios de 22 años para arriba, incluso profesionales de 30 años, finjan amistad con chavales de 12 o 13 años. A mi me engañaron, me sentía querido, apreciado y valorado. No dudo que algo de aquello fuera genuino, es decir, que algún residente me tuviera cariño. Estoy diciendo que a ningún chaval de 22 años le apetece realmente pasarse la tarde del viernes y todo el sábado jugando con mocosos gratis. Es evidente que utilizan la admiración natural que un chaval de 13 años tiene por su “amigo mayor”. Ese amigo mayor, tu lo consideras un hermano mayor e incluso empieza a suplantar la figura del padre (el de verdad). Alrededor de los 13 años es cuando te empiezas a dar cuenta que tu padre no es un dios como pensabas antes y el adolescente empieza a buscar figuras “ídolo” que lo suplanten. Aquí entran los residentes de los clubes.

Ni que decir tiene que sucumbí o más bien “me sucumbieron”. Supieron conquistarme. Yo era un chaval muy vago pero muy inteligente (¿soy modesto verdad?). Esto significa que aprobaba todo sin grandes esfuerzos pero no pegaba un palo al agua y las notas eran mediocres. Como consecuencia de la doctrina Opus, empecé a trabajar un poquito en los estudios y empecé a sacar algún notable y algún sobresaliente. Esto encantó a mis padres y reforzó su postura de que el club era bueno para mí. Además y sobre todo me hacían sentir importante.

Quizás mis padres eran un poco recelosos porque cada vez pasaba menos tiempo por casa y mi trato con mis padres y hermanos era cada vez más tirante y brusco. Pero siendo el mayor de una familia bastante numerosa se podían considerar cosas de la edad y además era uno menos que cuidar en casa y en el club nos atendían muy bien. De hecho el siguiente hermano a mi empezó a venir al club también. Poco podía sospechar mi padre que el para mi había dejado de ser el referente y que en breve tiempo pasaría a ser un impedimento en mi vocación.

Ya unos meses antes de cumplir los 14,5 me propusieron pitar. Me hice un pelin de rogar (debo de haber sido el pitaje mas fácil del centro) y decidí pitar 2 meses antes de cumplir la edad necesaria. Una anécdota con respecto al tema, es que se les olvido decirme que no dijera nada a mis padres, y antes de pitar le dije a mi madre que había decidido hacerme numerario a los 14,5. Os podéis imaginar la cara de mi pobre madre, un pipiolo de 14 años le dice que se va a hacer numerario. Ella llamo a mi padre y me preguntaron que era eso de que me iba a hacer numerario. Yo al ver esa reacción que no me esperaba les mentí y les dije que era broma. Creo que en ningún momento me creyó (sobre todo mi padre, el tío es un detector de mentiras andante). Pero no actuaron y todo siguió como si nada. Según mi opinión deberían haber actuado y haberme quitado la idea de la cabeza, con esa edad no se pueden tomar esas decisiones. No se lo tengo en cuenta ya que mi padre 5 años más tarde me ayudo mucho en “la huida”.

Cuando comente el tema en el centro me dijeron lo de siempre. Que no volviera a hablar del tema con mis padres por que podrían no entenderlo. No me pareció muy bien pero me calle y no dije nada mas en casa. Aquí empezó el Opus Dei a hacerme ver a mi padre como un enemigo, un obstáculo en mi vocación o como mínimo a un tío que no se entera y era mejo mantenerlo al margen e incluso mentirle como a un bellaco. Si esto no es solo incorrecto sino que es una canallada y creo que hasta ilegal.

Ni que decir tiene que pite. Escribí la carta a un señor que no conocía entregándole toda mi vida cuando tenia 14 años (vaaaale y medio). Aunque al final solo le di 5 años os voy a dar una pequeñísima serie de puntos por lo cual creo que esto es una salvajada, una canallada, para mí no tiene ningún valor lo que se supone que entregue y además deberían meterlos en la cárcel:

  1. Yo lo único que quería era ser tan guai como mi preceptor al cual idolatraba. Yo realmente no quería ser numerario sino quería ser como el.
  2. Tenia envidia de mis otros amigos meses mayores que yo que ya podía pasar a la zona de residentes que esta vedad a el resto de miembros del club. ¿Vaya razón más sobrenatural para pitar eh?
  3. Allí me lo pasaba muy bien y quería tirarme toda la vida en acampadas y jugando al fútbol.
  4. Si de paso iba al cielo pues cojonudo.
  5. Ni mucho menos se me informo de todas mis obligaciones. Los cabrones me iban soltando las “perlitas” poco a poco (perdón con el lenguaje pero conforme lo cuento me cabreo mas)

Como veis era muy infantil, claro coño es que era un niño. Me gustaba ir a jugar al fútbol e ir acampadas con mis amigos. No me importo el tema del celibato, como me va a importar si es que en esa época era lo último que entraba en mi cabeza. Si, me gustaban las niñas pero prefería irme por ahí en bici con mis amigos.

¿Cómo vas a entregar algo si no eres consciente do lo que entregas? ¿Cómo voy a entregar no tener sexo en mi vida si en ese momento ni me interesaba, ni tenia ninguna experiencia (ni solo ni acompañado) ni necesidad? Además como era un tío tímido con las niñas de mi edad y no me atrevía nunca ni hablarles mucho menos a pedirles “rollo”. Pues me dije “cojonudo, me hago célibe y asi no lo tengo que pasar mal ligando. No es hasta algunos años más tarde que te das cuenta de lo que has entregado y de cómo te han tomado el pelo.

¿Cómo voy a entregar todo lo que tengo (pobreza) cuando nunca he tenido un duro? No tenia ni paga.

Si una persona quiere hacerse del opus o del Ku Flux Klan cuando es mayor de edad y esta en sus cabales y sabe lo que entrega me parece cojonudo el sabrá lo que hace. De hecho he tenido un hermano que pito mayor de edad (yo ya me había salido) y le dije que si era lo que el quería que lo apoyaba aunque le intente convencer de que no lo hiciera (ya se salio aunque esa es otra historia). Porque es una decisión informada tomada por un adulto.

Señores tenemos leyes contra esto. ¿Que os parecería si ahora os llega un chaval de 14 años diciendo que se va a casar? Pues os reís y le decís al crío que se calme un rarito. Y si eres su padre le pegas un guantazo y le dices que no diga tonterías. Creo además que es ilegal.

Bueno creo que todos conocéis estas prácticas y no os descubro nada.

De todas estas cosas me di cuenta años después cuando ya era adulto. En esta época estaba bastante feliz. Los cursos anuales eran reuniones de 100 niños con muchas charlas y tal pero se lo pasaba uno muy bien. En los retiros anuales montábamos tertulias a escondidas y no pillábamos unas cogorzas acojonantes con el vino de las comidas etc... Hay que entender que éramos adolescente a los que nos trataban como adultos y eso no hacia sentirnos importantes. Éramos elegidos por Dios para convertir el mundo.

Es decir la felicidad del chaval con muchos amigos (éramos muchos adscrito y chavales de San Rafael por el centro) y muchas actividades. Éramos gamberros pero buenos chavales y los directores más que nada tenía que controlarnos un poco y punto.

Poco a poco me fueron indoctrinando en mis deberes mas desagradables: listas interminables de oraciones, cilicio, disciplinas, duchas de agua fría etc.… Lo mas cachondo es que como lo hacen tan poco a poco te va pareciendo todo normal y no te das cuenta de que todo eso no lo firmaste tu, y si no entiendes algo te dicen no te preocupes que ya lo entenderás.

Es una comedura de olla por fascículos, te convierten en un ortodoxo, tradicionalista, radical. Solo te puedes relacionar con gente de entorno club. Tus amigos de fuera de la burbuja te empiezan a evitar, te dicen que ya no eres como antes y terminas separándote del mundo exterior. Pero te da igual porque Dios esta de tu lado.

Bueno compañeros me estoy cansando un poquito de escribir, he aguantado más de lo que creía posible. Espero seguir contándoos otro día (si no os he aburrido mucho) mis aventuras hasta mi salida. Hace ya 15 años de eso pero mi escapada la recuerdo perfectamente. Salí por la ventana con mis maletas y tenia un coche arrancado esperándome y luego la persecución... otro día.

Bueno gracias por leer si habéis aguantado y perdonar de nuevo lo errático del escrito. Seguir escribiendo todas vuestras historias que no me pierdo ni una. Un saludo a todos mis exherman@s (y a los que no lo fueron tambien)



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