Mi historia de cómo me he ido del Opus Dei

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Por Rusell, 4 de enero de 2010


Bueno, desde hace ratos que he venido leyendo esta página y me ha ayudado para tomar decisiones. Mi propósito de escribir estas líneas no es el de criticar a la obra, ni de hacerle ningún mal a ella, simplemente quiero desahogarme y dejar por escrito por qué me fui de la obra. Acá les va mi historia de cómo me fui.

A mediados del recién año pasado (2009), yo estaba en mi primer año de centro de estudios, tenía 19 años, cumplí 20 en septiembre, y había estado casi 5 años en la obra. Era la primera vez que estaba viviendo en un centro, nunca me imaginé la gran diferencia que existía entre ser numerario y vivir en un centro y vivir con tu familia (familia de sangre como le suelen decir). Durante el primer semestre me sentía realmente feliz, iba muy bien en la universidad, tenía trato con Dios (las normas iban bien), tenía amigos que venían de vez en cuando, trabajaba en un colegio que era labor personal, que por cierto me pagaban muy bien por las pocas horas que trabajaba, tenía bastantes amigos que venían por el centro, mis papas cada vez iban entendiendo mejor que me había hecho numerario porque había tenido bastantes dificultades desde los 15 años que era adscrito.

Algunas molestias empezaron luego, yo estudio Biología, difícil carrera para un numerario, puesto que le toca hacer viajes de campo, obligatorios de la universidad y la mayoría de tus compañeros de clase son compañeras (realmente son amigas para mí, pero ustedes me entienden como les tenía que decir). La cosa es que por primera vez me iba de viaje de campo de una semana, UNA SEMANA!!!! a un lugar súper metido entre el bosque, pero había gran dificultad, el director estaba de convivencia y solo estaba el subdirector, que me dijo que si no conseguía ir a Misa durante esa semana que no pensara en irme. La verdad es que yo no tenía pensado en dejar de ir solo porque no podía ir a Misa, pero la Misa siempre la he apreciado, entonces me empecé a mover. Hable con el catedrático, le expliqué todo, por cierto estoy en una universidad que no tiene relación con ninguna religión y son cientificistas (cientificismo, lo aprendí en Filosofía de la Ciencia, del bienio de Filosofía). Luego de quemarme y todo, tenía todos los medios para ir a Misa al pueblo más cercano, es decir carro y acompañante, el permiso del catedrático, pero faltaba una cosa, el permiso del encargado del lugar donde nos íbamos a alojar que era una Minera donde se extraía plomo. Este último me dijo que no, que era muy peligroso porque el pueblo no estaba tan feliz con la minería. Esto fue estando ya en la Minera, cuando yo ya le había dicho al subdirector que seguramente sí iba a ir a Misa. Entonces, le pegué una llamada al subdirector para decirle que ya había llegado y que la Misa no se iba a poder, que es lo que me dice: si no vas a ir a Misa, mañana mismo te regresas. Respuesta más absurda no me pudo haber dado, eso me molestó, me sentí realmente incomprendido, había hecho todo lo que podía, y esa es la respuesta. De igual manera, ni pensaba ni podía regresarme y me quedé la semana que estuvo súper increíble. Por cierto cuando el director se enteró regañó al subdirector que nunca me volviera a decir eso, puesto que es mi carrera profesional y si no se puede ir a Misa no pasa nada...

Luego de esto volví a entrar a la Universidad, puesto que estaba de vacaciones y empecé el segundo semestre de mi 2do año de biología. La universidad estaba realmente exigiendo más y bueno con qué me topo: más encargos materiales, más encargos apostólicos, más clases de centro de estudios (en el primer semestre eran solo dos días) ahora me encontraba con tres días de clases de centro de estudios, en los tres días de la semana cuando estaba más apretado por la universidad. Bueno, eso no me importaba mucho porque las clases eran interesantes lo peor de todo era que tenía que pedir permiso para poder desvelarme (por más que insistan en que no era pedir permiso sino consultar), me empecé a desvelar ilegalmente, a escondidas, tuve que ingeniármelas para que no se dieran cuenta mis compañeros de cuarto. Y así pase todo el semestre, cansado, sin tiempo para hacer nada, y cuando quería salir a divertirme, que no estoy hablando de fiestas y discotecas, ir a comer a algún lado, no podía porque iban a ir mujeres, y qué diría el Padre si me viera comiendo con mis amigos en un restaurante un viernes, ¡que frivolidad! Además, como le empecé a entrar con todo a mis estudios, no tenía tiempo para ver los encargos apostólicos, y a pesar de que intentaba a hacer algo, me echaban en cara que por culpa mía no salían las actividades y que siempre tenía que entrar otro de mis hermanos a sacar a adelante los encargos porque yo no hacía nada. Esto de los encargos por lo general me lo decía el subdirector, era el mejor amigo del subdirector quien sacaba todos los encargos, se vivían secreteando y riendo juntos. Por otro lado, el subdirector siempre nos hacía de menos a los demás del centro de estudios, decíamos que éramos pendejitos, tengo que aceptar que luego del cuate con que se secreteaba venía yo, y luego otros dos que si no es por nada se echaban unas grandes muladas pero no era para echárselo en cara y pues yo sé que hacían lo mejor posible. Hablé de estos temas al director, que me caía mal el subdirector, corrección fraterna y todo, y realmente fue un alivio, el subdirector le bajo al asunto y por primera vez entre más en confianza con el director, que por lo general nunca estaba en el centro, trabajaba en comisión (era director regional de San Gabriel y director del centro de estudios) y le tenía tanto miedo cuando regañaba, porque cuando lo hacía si lo hacía pero pedazos a uno, elevaba mucho su tono de voz, y lo hacía enfrente de todos. Ahí fue cuando me contó lo que le había dicho de las Misas a mi subdirector.

Luego, de que mi primer encargo no funcionó también, que era un congreso universitario a nivel regional, al cual me tocó hacer videos y pancartas que a pesar que les dediqué bastantes horas, solo se burlaron de ellos y me dijeron que estaban muy de bajo nivel. Eso realmente me cayó muy mal, yo soy Biólogo, no diseñador gráfico, hice todo lo posible, además era el que más sabía de edición de videos y de imágenes, pero para ellos era muy fácil decir que estaban muy feos. Bueno, la verdad es que si lo acepto, pero me pusieron a hacer los videos el mismo día que los querían presentar, sin mucho material con cual editar. El punto es que me pusieron una catequesis en la tarde los sábados, madre después de estar bien apretado toda la semana, ni siquiera tenía los sábados libres, pues tenía catequesis en la mañana y catequesis en la tarde, y cada 15 días “Uno con Uno” que era un programa de servicio social. Sin contar que cada segundo domingo estaba el retiro mensual, y el tercer domingo clases. Esto equivalía a más desvelos. Sin contar de que mi encargo de la catequesis no salió también tampoco, a las dos de la tarde había que estar en el centro un sábado, lo cual era muy difícil para cualquier universitario un sábado llegar a esa hora. Pero no, también me dijeron que el encargado tenía la culpa de que durante todo el semestre solo fueron tres de San Rafael a la catequesis vespertina. Ahí fue cuando ya me empecé a desesperar. Luego de fracasar otra vez con dos encargos apostólicos, dos cursos de retiros a los que no fue nadie de San Rafael, pero otra vez el encargado tiene la culpa de no moverlo bien, y no presionar a los de casa. Desde ahí ya me estaba desesperando del asunto, sin sumarle que tenía que “consultar” (yo prefiero decirle pedir permiso) cualquier cosa, si iba a ir donde mis papás, si quería ir a comer algún lado, si quería comprar zapatos, pantalones, camisas o un incluso un stylus de palm, o vender mi celular y que me dieran otro gratis por mi plan (¡cómo un numerario iba a cambiar tan seguida de celular!), si me iba de viaje de campo (que por cierto era un desastre porque un par de veces se les olvidaba pedir la comida a la Admón. y tenía que ver cómo me las ingeniaba con eso), si quería comprar esto, si me regalaron lo otro, si trabajaba en tal lado o en tal otro, si podía dar círculo yo a mis amigos y no otra persona, si iba a usar la tarjeta de crédito, cuenta de gastos, sin contar que a veces mi subdirector me arrebataba el celular y revisaba mis mensajes y llamadas para ver a quien le hablaba, que obviamente si estudio biología tenía que hablar con mis amigas para coordinar trabajos, pero no esto no era un trato profesional, mensajitos de texto con una mujer! Como iba a hacer? Que diría el Padre si revisara tu facebook, tu celular, tu Messenger o tu correo?

Eso sin contar las restricciones del internet, que se apagaba a las 9:30 de la noche y tenía un filtro que bloqueaba hasta casi la misma página de internet del Opus Dei. Eso sí logré encontrar la manera de saltármelo conectándome a un servidor VPN. En la charla fraterna y en las confesiones tenía que andar ocultando que “descuidaba el trato con las compañeras” que al final no eran más que mis amigas y no por eso iban a terminar siendo mis novias y yo por eso irme. Eran mis amigas y yo era su amigo, que tiene de malo eso? La amistad es algo malo? Le estaba siendo infiel a Dios? Incluso me llegué a hartar de ser un hipócrita de mentir, de tener una doble vida, de andar ocultando cosas. Eso si a pesar de lo cargado que ya estaba, tenía que hablar todas las semanas con todos mis amigos, pues era la intensión mensual que hubiese un apostolado de amistad y confidencia con nuestros amigos. Sin contar que a cada rato me preguntaban por los pitables? Ya hablaste con él? Fuiste a hacer una visita a pobres? Que plan tenes con él?

A todo esto llegó noviembre y ya me iba desesperando pero decía: no puedo dejar la obra, a mis amigos y mis pitables les daría un mal ejemplo, que pasaría con todo el apostolado, con mis hermanos que vivían conmigo, con el centro de estudios, puesto que era el único que me quedaba ahí en segundo año y los demás se iban, era el único de primer año. Pero decía yo, son pequeñas cosas que no valen la pena por todo el bien que puedo hacer siendo numerario. En fin, pensaba esas cosas casi cada día en cada rato de oración, hasta que llegó la última semana de clases de la Universidad y los finales. Pero bueno, el 16 de noviembre cuando yo estaba en esas de la U, tenía que llevar clases ya no tres días sino todos los días, de lunes a viernes y no dos períodos sino que tres!!!! Desde las 6 pm tenía que estar ahí. Sin contar que habían días en los que salía las 4 y media de la Universidad y tenía que ir a Misa de 5, o si un día no había Misa de 5 tenía que ir a las 6 de la mañana y levantarme más temprano, ahhh y eso sí, prohibido desvelarse puesto que desaprovechaba mucho mi tiempo y no lo hacía con intensidad. Bueno pero la gota que rebasó el vaso fue que era el encargado del campamento de trabajo de fin de año, y que creen, que había tenido tiempo para llevarlo a cabo? Obviamente no! Y que pasó, otra vez tuvo que venir el mismo cuate a sacarlo, que por cierto el ya había salido de vacaciones y a mí, gran regañada de que en que estaba pensando? Donde tenía mi mente? Sin contarles que ese mismo día me habían llamado la atención de que yo era el encargado de la cabina del auditórium y que estaba hecha un desastre; me había puesto a arreglarla toda la mañana y el director me dice que toda la mañana me había estado buscando y que saber ni en donde había estado metido, que como iba con el campamento? Bueno y a todo esto después de esas dos semanas horribles en las que mis normas estaban en la calle de la amargura, y vivía con un estrés y presión horribles era el cumpleaños de mi hermano y su presentación final de megaproyecto (equivalente a una tesis) en la Universidad, pero había un problema tenía clases a las 6, un solo período porque ese día iba a haber un cineforum, por lo que solo había un maldito período. Cualquier universitario con gran amor a su familia (de sangre va porque mi familia era otra como me habían dicho), y más a un hermano que se había comportado de muy buena manera conmigo, si contara todo lo que le hice, entre esas unos “pequeños” rayones a su carro, no hubiera ido a esa clase de centro de estudios, por un período? Bueno, entonces llamé al director y me empecé a hacer bolas diciéndole que no iba a ir a la clase por esas razones, y que es lo que me dice, no me dijo nada me grito: “óigame!!! Óigame!! Qué es lo más importante?” Yo le contesté que las clases por un cumplido, entonces me dijo: “bueno entonces vengase a las clases y de ahí se regresa”. Se supone que la filosofía y la teología que se reciben en la Obra son a nivel universitario, pero no pareciera, en la universidad uno entra si quiere o no a las clases y ya depende de uno si las aprueba, o no? O no es así en las universidades?

Por cierto se me olvidó mencionar la vez que tenía un viaje de campo al Puerto Quetzal, a la playa. Era realmente un viaje de campo íbamos a capturar invertebrados, estrellas de mar, erizos, gusanos, cangrejos, etc. Era de un fin de semana, y miren lo que me dijo el director, que como estaba cerca de la ciudad, a una hora aproximadamente, que me regresara en la noche, que no me quedase a dormir en la casa de mi compañera, porque saber ni que podía pasar y que ambiente más frívolo me iba a encontrar un fin de semana en el puerto. No hubo nada, a todos nos tocó ir a muestrar al mar en la noche, a medir datos de temperatura, oxigeno, salinidad etc. nada de rumba; iba la catedrática con nosotros por lo que era imposible que pasara algo así. Sin embargo, mi director me hiso regresar ese día en camioneta (transporte público) que es bien inseguro en Guatemala, no es tan seguro como en Europa, donde puse en riesgo mi vida, y mis papás ni en cuenta. Pero ni modo lo hice a si a regaña dientes porque no quería escándalo, porque qué hace un numerario en el puerto un fin de semana?

Total que cada vez me preguntaba si seguía o no. Ya estaba de vacaciones, eso sí vacaciones levantándome a las 5:30 a.m. todos los días, con excepción de los sábados 5:45 a.m. y los domingos a las 7:00 a.m., los días que había retiro y los que no a las 7:15 a.m. Eso si los primeros días de vacaciones todavía tenía que ir a la Universidad a terminar unos trabajos, pero hasta de eso tenía que consultar!! Po que cómo iba a hacer que me iba a ir así no más a las 7:00 a.m. sin avisar nada, y el campamento de trabajo? En que estaba pensando? Durante las primera semana me pasé pensando eso. Llegó el campamento de trabajo que duraba una semana, el cual la verdad estuvo muy bueno, porque es algo que realmente me agrada, hacer servicio social es increíble, además iba a ir un amigo mío y los que iban de San Rafael daban muy buen ambiente. Pero el que iba de encargado, era el subdirector!! Que en ese campamento me llegó a desesperar con su gran molestadera que tenía sobre mí, me hacía burla de cualquier cosa y todo lo que decía lo usaba en mí contra, tanto así que hasta los de San Rafael me dijeron que cuando le iba a dar su merecido. Bueno, aunque cabe decir que no me dejé, pues si le contestaba con palabras duras, pero creo que me faltó más carácter y fui un poco maricón. Después de regresar de ese campamento, que fue el 13 de diciembre, me la seguía pensando, ya estaba harto y desesperado de consultar todo, de la presión, del estrés, de tener clases hasta el 19 de diciembre y hacer exámenes el 22 y 23 de diciembre. Pase toda esa semana pensándolo, haciendo favores y aprovechando el poquito tiempo que tenía para hacer cosas que nunca podía cuando no estaba en clases como ir al doctor, al dentista, porque claro alguien me tenía que acompañar y nadie podía o yo no podía. Pero eso sí, tenía que estar ahí para almorzar a la una porque el director me lo había dicho, y si no no quería oír otra mentada de madre por cosas absurdas. Eso sin contar que no me dejaba tener la camisa afuera durante la Misa, o que me regañaban cuando el sonido del Oratorio no funcionaba bien. No sé, está bien que me hubiesen regañado si hubiese regresado bolo algún día las 4 a.m. pero no por cosas tan insignificantes como esas, como decirme que para que Dios me había dado la inteligencia si cuando la Misa fue en español recé el Trium Puerorum en latín (cuando el mismo director me hizo una cara horrible cuando lo intente hacer la última vez, quien lo entendía?), sin contar la vez que me dijo que no le daba risa, porque yo me reí de que me equivoque en la acción de gracias de la oración al decir “en este rato de oración” en vez de “esta meditación”. Total que ya me había desesperado y cada vez me la pensaba más, pero siempre habían sus desventajas y sus ventajas el seguir siendo numerario o no. Además, por fin en vacaciones lograba ver más al director y me iba llevando mejor con él, ya el bromeaba conmigo y yo se las devolvía, no se dedicaba a regañarme, aunque aún así le tenía que pedir permiso de todo lo que quería hacer. Total que me decidí juntarme a hablar con un amigo que se acababa de salir en junio de la Obra, me dijo que con mucho gusto, que nos juntáramos. Me junté con él y al contrario de todo lo que me solían decir, me dijo que él no estaba nada arrepentido y que se sentía súper feliz y libre de haberse salido. Me contó que su situación había empezado casi igual, pero que él se había tardado como 6 meses pensándolo, pero tenía otros motivos, puesto que él era el secretario de un centro, y a pesar de que era parte del consejo local, sus ideas no contaban, era ignorado por el sacerdote y el director y que se llevaba muy mal con el padrecito de su centro. Que empezó a hacer todo con desgana hasta que el director le habló y fueron a comer a McDonald’s y él se descoció y pasaron 5 horas ahí. Total le dije que yo estaba igual y solo me aconsejó que lo pensara y que no me fijara en los demás, en los amigos, los pitables o en los de casa, que era mi vida y yo tenía que decidir sobre mi vida. Y un consejo, que lo que decidiese lo hiciese convencido.

Total, que decidí pensármelo bien, lo lleve a la oración, el día en que había hablado con él fue el lunes 22 de diciembre hace dos semanas, y el martes, fui a mi casa (la “casa de mis papas” porque claro el centro era mi casa, lo más curioso es que prefería estar en la Universidad que estar en mi centro), les dije a mis papás que quería hablar en serio con ellos, ni tuve que hablar puesto que mi mamá fue la primera en lanzarse y me dijo: “¿te vas a regresar a la casa?”. Bueno entonces luego de haberles dado el regalo de navidad a mis papás, puesto que estaban bien felices luego de que me había ido, a pesar de que ellos estaban en contra y ahorita estuviera regresando. Fui y como cosa rara el director no estaba, entonces le mandé un mensaje de texto por el celular que me urgía hablar con él. Llegó y me preguntó qué pasaba. Yo me desahogué completamente con él y le dije que me quería ir, que ya no quería ser numerario. El me dijo que calma, que lo pensara bien, y que le contara. Fue súper comprensivo y nunca me gritó como en otras ocasiones, me dijo que comprendía y que porqué no le había dicho todo esto antes. Lo cierto es que antes estaba pensando en otras cosas y obviamente tenía tanto miedo de decirlo porque no más se le mete a uno esas ideas de irse y no sabía ni que me iba a decir el. Bueno pasó el Triduo, llegó noche buena, navidad y el 26 de diciembre, el día que empezaba el curso anual, ya lo había pensado y me había dicho que el 26 me tenía que ir, tenía que aprovechar de que todos alistaban maletas y así podría salir discretamente. Hablé con él en la tarde y me dijo que me aconsejaba irme al curso anual, que no me podía ir así no más, que sería desleal, el punto es que el curso anual costaba Q5, 000 algo así como 500 euros. Y yo no tenía esa plata y ya le había contado a mi papá, y el no me lo iba a pagar, y yo no me quería ir, había pasado sufriendo esos cuatro días desde que le había hablado, no podía dormir, y no dejaba de pensar en eso y estaba nervioso todo el tiempo, aparte como ya lo había mencionado estaba en exámenes de las clases que tuve durante mis “vacaciones”. Entonces dije, yo no me voy a Alta Vista (así se llama la casa de retiros y convivencias donde iba a ser el curso anual), hice mis maletas, las metí al carro y justo cuando estaba revisando si no dejaba nada, el director me preguntó que entonces que pasaba, y yo le dije que no me iba a ir a Alta Vista. El me siguió intentando de convencer y me dijo que incluso el me llevaba, y no me dejaba de insistir, yo le decía que no, hasta que me dijo que lo fuera a pensar al Oratorio y que le contara después. Yo pensé si le vuelvo a decir que no me voy a Alta Vista no me va a dejar ir y fui al oratorio un minuto, y luego agarré mi carro y me fui hacia mi casa (“la casa de mis papás”).



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