Mi experiencia del trato de la obra con los ex

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Por Heidi Berger, 28 de julio de 2010


Qué bien andan las cosas por allí ¡y yo sin enterarme! Tertulias con el "perlado", sin diferencias de piel, raza y color, da igual si eres miembro o si lo has sido y has dejado de serlo. Todos juntos nuevamente, como si nada hubiese pasado ut iumentum! Quizá se nos incluya dentro de poco tiempo en una petición especial en las preces "oremus pro descarriadibus nostris..."

Siendo de la obra se me recomendó llevar a la oración los textos sobre el trato con los que se fueron en el entonces "Vademecum de San Miguel". De los centros desapareció, opuslibros no se pierde detalle. Para no explayarme demasiado hago solo referencia a la "reglamentación" actual en las "Experiencias de los consejos locales", capitulo: El deber de la fidelidad a Dios en el opusdei, Punto (5): Trato con los que no siguen adelante:

“Sin embargo, se evita todo lo que pueda contribuir a causar -a los interesados y a los demás- la impresión equivocada de que permanecer o no permanecer en la Prelatura es algo de poca importancia”.

Recuerdo que en una clase explicándonos este punto se nos insistía a evitar un trato con las que se fueron "como si no hubiese pasado nada". Nos decían, sí que ha pasado y lo que pasó es muy gordo.

Algunas historias sueltas que me han ocurrido a mí o a personas que conozco en línea directa:

  1. Visita del Papa a Munich. Heidi y una amiga de estas descarriadas del rebaño están en el "Marienplatz" rezando y cantando con el Papa. No somos las únicas, son muchos los que se alegran de que Benedicto esté entre nosotros. También mis hermanas, la gente de la obra que pulula por la plaza. Digo "mis hermanas" porque, si es verdad que lo que nos unió en un momento fueron lazos más fuertes que la sangre, no han perdido su fuerza porque yo haya dejado la obra. Omnes cum Petro... ahí estamos todos. Solo que mis "hermanas" salen corriendo al vernos... me dolió mucho en concreto el corte de cara de H., que me conoce desde cría, que me ayudó en tantas cosas, con la que hemos compartido tantos momentos importantes de mi vida. Da igual. Soy una sentimental y entiendo (???) que no puede saludarme, no puede hacer como si no hubiese pasado nada, no quiere darme la impresión equivocada de que permanecer o no en la prelatura sea de poca importancia...
  2. Siendo todavía de la obra me llama una amiga, vamos a ponerle A., que hace unos meses ha dejado la obra. Aprovechando que para hacer mi curso anual recorrí unos 500km en su dirección quiere invitarme a tomar un café. A conversar. A dar un paseo. No tengo nada que ocultar ni veo nada peligroso en el plan y lo consulto. Tácitamente sabíamos A., y yo que no podríamos encontrarnos en la casa de retiros. La directora trata el asunto con cierta indiferencia. A las pocas horas recibo un llamado telefónico de la asesoría. Aclaro: siempre fui bastante pringadilla en el escalafón interno y no recuerdo que me llamasen de la asesoría ni con frecuencia ni en intervalos. Inocentemente atiendo el teléfono. Que no, que no y que no. Que no quede con A., que ella me contaría "su versión" del motivo de su partida... que no puedo hacer como si no hubiese pasado nada, no puedo dar la impresión equivocada de que permanecer o no en la prelatura sea de poca importancia...
  3. Estoy de visita en la ciudad que viven mis padres. Mi madre -supernumeraria incondicional- me cuenta que F., de la asesoría, me envía recuerdos, que preguntó muy interesada por mí. Que no dude en llamarla cuando este por allí de visita. Que le daría mucha ilusión hablar conmigo, que sé cómo son las cosas y que no podemos encontrarnos en el centro, pero que quiere saber de mi. No, no lo entiendo. Tampoco "sé cómo son las cosas" y no comprendo que no quiera recibirme en su casa si realmente quiere verme. Pero claro, sé que no puede hacer como si no hubiese pasado nada, no puede dar la impresión equivocada de que permanecer o no en la prelatura sea de poca importancia....
  4. A través de la web me contacto B., antigua compañera de batallas que por motivos que ni siquiera ella entiende del todo, sigue allí. Me contacta por mail, me pide mis datos. Me pasa una dirección de mail con un nombre falso a la que puedo escribir. Firmo también con nombre falso para no meterla en líos... llamo alguna vez a su centro, con nombre falso también. B., ya no es una cría, la considero una mujer hecha y derecha. Y sin embargo comprendo que para ella puede ser incomodo en "su casa" tener contacto abierto conmigo. B., no puede hacer como si no hubiese pasado nada, no puede dar la impresión equivocada de que permanecer o no en la prelatura sea de poca importancia....
  5. Mi amiga C me cuenta de su juventud, de las distintas historias por las que pasó durante su estancia en la prelatura. Recuerda con mucha ilusión una promoción rural a la que asistió. Allí conoció a E., una persona encantadora y con muchas aptitudes humanas. Se hacen amigas. El tiempo y las tareas compartidas son muy intensas. Se hacen muy amigas. Hasta que la directora habla con C., y le explica que no vale la pena hacerse tan amiga de E., que su hermana ha sido de la obra y como se fue, E., nunca podrá serlo. La "traición" en este caso tiene carácter transitivo. Con E., ya no hay metas porque su hermana ha dejado la obra, y no podemos hacer como si no hubiese pasado nada, no se puede dar la impresión equivocada de que permanecer o no en la prelatura sea de poca importancia....
  6. Al medio año de irme del centro en que vivía, una residencia de estudiantes, se organiza la tradicional barbacoa de verano. Se invita a las actuales residentes y a las que se han ido ya. Por despiste (?) me llega una invitación. Sorprendida, llamo a la directora. Agradezco la invitación recibida y pregunto si va en serio. Se disculpa, me dice que se les pasó. Que por la labor apostólica que se desarrolla en esa casa es mejor para las residentes no verme. No podemos hacer como si no hubiese pasado nada, no se puede dar la impresión equivocada de que permanecer o no en la prelatura sea de poca importancia....


Y así podríamos continuar hasta el infinito y mas allá...

No quiero terminar este correo sin comentar que en todo esto hay algo que me desconcierta. Cada vez que nos escriben de "dentro" para informarnos de supuestos cambios, estas personas lo hacen sin dar sus nombres. Tampoco sabemos dónde viven y cuáles son estos centros maravillosos. Comprendo, para ellos puede resultar peligroso o incomodo estar en esta página, rodeados de ex. No pueden permitirse hacer como si no hubiese pasado nada, no se puede dar la impresión equivocada de que permanecer o no en la prelatura sea de poca importancia....



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