Mi experiencia - Mom

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Por Mom, 14.04.2008


Bien voy a comenzar con mi historia.

Actualmente tengo 16 años, soy una chica y vivo en Barcelona. Mis padres son supernumerarios, los dos. Desde muy de pequeña comencé a ir a un club, fui porque una hermana mía iba allí y mis padres querían que fuese.

Comencé con 6 años, al principio no tenía idea de nada de donde estaba. Yo solo iba porque mis padres me llebaban y me decían que era bueno para mí y yo, les hacía caso. Poco a poco, a lo largo de los años, me fueron enseñando todo lo fundamental, hasta que hubo un punto en que solo salía de mi casa para ir al club; ya que cada día recibía llamadas o bien de alguna numeraria, de mi preceptora o alguna "amiga". Así que me sentía algo obligada a ir, sentía mucha presión y no les podía contar a mis padres que no me gustaba ir.

Más o menos, sobre los 12-13 años, comencé a asistir a meditaciones. Y fue entonces cuando supe de verdad lo que es el Opus Dei. Aunque de alguna meditación sacaba cosas buenas, veía que las cosas no encajaban, que no tenía mi propia vida. Mi preceptora me hacía explicarle todo sobre mi vida, hasta las cosas más personales. Ella veía que me faltaban ganas así que empezó a animarme a que fuese a los retiros y los encuentros con otros clubs. Bien, a mí nadie me había explicado ciertamente en que consistía un retiro, me decían que tendríamos tiempo libre para hacer deporte, estudiar, hacer excursiones en la montaña... Pero ciertamente, todo ese tiempo libre se convertía en rezar, o bien rezar el rosario, o muchas charlas (yo todavía no podía entrar en círculos). Y lo que sobraba servía para estudiar, para nada más. Al llegar de mi primer retiro se lo expliqué a mis padres, y ellos me contradijeron totalmente. Se metieron de alguna manera conmigo, por pensar que iba a pasarmelo bien en un retiro (les expliqué lo que les dije que me diejron que era, pero no me creyeron).

Después de mi primer retiro, me sentí todavía más agobiada y presionada a asistir al club. Llegaron los días en que mis padres solo me dejaban quedar con las amigas de allí y no les gustaban mucho mis amigas del colegio. Por cierto yo iba y voy, a un colegio mixto religioso. Las numerarias del club llamaban cada vez más a casa para hablar con mis padres sobre mi rendimiento escolar y cuando vieron que era malo, querían cambiarme a un colegio de la obra. Y yo me negué totalmente. Ellas les iban metiendo cosas en la cabeza a mis padres como que no era bueno relacionarse con cierto tipo de gente, como los de mi colegio, que no va casi nadie a misa y que hay gran parte de chicos. Sobre todo eso, los chicos. Las numerarias me decían que no era bueno mantener relaciones muy amistosas, ya que ellos solo pensaban en sexo...

Iba pasando el tiempo y yo seguía yendo... Cuando cumplí los 14 años comencé a asistir a circulos, a mi ni me pidieron permiso para apuntarme, ellas me añadieron y me llamaban y no les podía decir que no, sentía un miedo enorme. Poco a poco, fui pensando que no era mala idea lo de asistir al club, que me enseñaban cosas buenas sobre la vida. Pero después de meses y meses, recuerdo que fue en el verano del año pasado. Estaba en unas convivencias y tuve una charla con una numeraria, ella me habia explicado todo lo que le pasó, y ciertamente era muy parecido a lo mío, solo que ella decidió continuar, ya que comenzó a sentirse mejor gracias a la obra. Y entonces yo entendí que no era malo no sentirse bien el club, que no era malo tener amigos y algo más que eso, que era yo la que tenía que decidir mi vocación no ellas, que era mi propia vida y tenía que vivirla tal y como yo quisiese.

Y he llegado hasta ahora, actualmente hace mese que no piso el club. Voy bien en el cole y con mis amigos. Pero no sé como decirles a mis padres que hace meses que no voy al club, ellos no lo saben. He pensado alguna vez en decirles que yo no tengo ningún tipo de vocación para eso... pero se la reaccion de ellos y se enfadarían mucho, mucho. Ahora mismo me siento muy agobiada y más presionada que nunca, mis padres no dejan de hablarme sobre Dios y que tengo que seguir su camino pese a todo, ser fuerte y no abandonar a Dios... que él es la esperanza de vivir. Mi padre tiene los ojos tapados a cualquier cosa que no sea religiosa.

Y ya no tengo más tiempo.

Gracias por leerlo, si lo haceis y gracias por hacer esta web :)



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