Mi calvario y resurrección

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Por Mjesus, 5.03.2009


Quisiera contar mi experiencia por si pudiese servir de ayuda a alguien. Cuando yo salí del opus no recibí ningún tipo de ayuda durante años (ni siquiera existía Internet).

En fin, ahora tengo 41 años, y a los quince en Roma, silbé el pito equivocado.

Pertenecí al opus desde los 15 hasta los 23 años. Fui numeraria. No voy a entrar en detalles porque aun a pesar del tiempo transcurrido las heridas están ahí y no quiero abrirlas.

Solamente hago un llamamiento aquí para todas aquellas personas que tengan hijos de esa edad para que no comentan el error que cometieron mis padres, sin saberlo y con la mejor intención, de permitir que un menor de edad ingresara en una secta peligrosa y destructiva.

El proceso de aniquilación de mi personalidad fue total. De tal forma que a los veintidós año sólo podía vivir tomando pastillas. Antidepresivos, ansiolíticos. De manera que, como todavía no había hecho la oblación y estaba enferma, el opus me expulsó y me dejo literalmente en la calle.

Así que me quedé volviendo a casa con unos padres que no entendían nada y que no me acogieron demasiado bien. Sin trabajo, sin amigos porque todo mi mundo era el pequeñísimo mundo de la obra.

Sin embargo creo que me salvé porque nunca llegue a identificar totalmente a Dios con la obra. De manera que yo me aferraba a El y así estuve aferrada a El siempre, aunque la primera oración que le dirigía al levantarme cada mañana era: por favor quiero morirme.

Y aunque pisar una iglesia era para mí un esfuerzo sobrehumano porque lo relacionaba con la institución que tanto daño me había hecho, no importaba yo seguía fiel porque sabía que Dios, el verdadero Dios al que todavía no conocía, estaba conmigo.

De manera que después de salir del opus estuve cinco años sin rumbo, perdida, con pastillas, pero confiando en Dios.

He de decir que aunque tenía esta confianza también tenía un secreto resentimiento hacia El, porque no podía entender que El permitiera que una persona inocente estuviese pasando por todo eso.

Ahora he comprendido que los errores de nuestra vida, los que cometemos nosotros y sobre todo los que cometen contra nosotros, forman parte de un plan de Dios que algún día conoceremos. Aunque me ha llevado muchos sufrimientos y lágrimas llegar a esa conclusión.

Después de pasar por lo que cualquiera consideraría un verdadero calvario, a los 28 años conocí a una psicóloga que estoy segura Dios puso en mi camino.

Gracias a ella estoy totalmente curada, no he vuelto a tomar pastillas. Y sobre todo conocí al verdadero Dios. Ahora soy feliz, estoy casada y tengo una vida espiritual sana.

Esta mujer hizo que se cayeran las vendas de mis ojos y que volviese a nacer.

Por eso os animo a todos aquellos que hayáis pasado por esta dura experiencia a no desfallecer y a confiar en Dios que no se identifica con ninguna institución.

Creed en un Dios que nos hizo libres, que nos quiere como somos sin pedirnos nada a cambio y que desea nuestra felicidad, aunque muchas veces tengamos que llegar a ella por caminos tortuosos y difíciles.

No permitáis que nadie se meta en vuestra conciencia y os manipule porque esas personas están cometiendo verdaderos sacrilegios. Habrá muchas personas que os podrán aconsejar y sabréis distinguir con la ayuda de Dios el lobo de las ovejas.

Pero para eso necesitáis una fe fuerte en Dios y no tener miedo a ser libres y a decidir por vosotros mismos y a buscar una espiritualidad con las que os identifiquéis.

Que nadie os imponga nada. Y sabed que aunque no lo parezca DIOS SIEMPRE OBRA PARA NUESTRO BIEN.

Que Dios os bendiga y os colme de salud física y espiritual.



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