Mi última Charla

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Por Fle, 4 de diciembre de 2006


Esta semana se cumplirá un año desde que tomé la decisión de dejar el Opus Dei, me animo a escribir, pensando en aquellos que puedan estar como yo entonces, por si les sirve de alguna ayuda.

Hace tiempo destruí todos los papeles, agendas y notas que tenía, era una forma de romper con todo, sólo dejé “en pie” los porqués de mi salida Antes de continuar, quiero decir que en los meses que llevo fuera, nunca me he sentido como una persona que traiciona a Dios y que en ningún momento me he arrepentido de haberme ido. Como a muchos, me vaticinaron que no iba a ser feliz y a día de hoy, lo soy, vivo con mucha paz, con la conciencia muy tranquila, por fin duermo, no vivo pendiente de un reloj, disfruto de cosas muy pequeñas, que antes se me negaban y no he abandonado a ese Dios que me quiere tanto.

Esos porqués fueron mi última charla. A continuación transcribo esas razones que no siguen un orden por importancia, están según lo escribí en su día:

“Después de pedir luces al E.S. y de muchas horas de oración ante el Santísimo expuesto me doy cuenta de que:

  • Mi vida no puede depender de una decisión que tome en plena adolescencia con 16 años. (Nunca me dejaron volver a plantearme la vocación, “la vocación no se toca”)
  • No puedo vivir según el espíritu propio de la Obra (ni la “fraternidad”, ni los encargos, ni mi relación con mi familia, ni con mis amigos)
  • No entiendo ese proselitismo tan “feroz” y por qué si una persona no “sirve o no pega” para ir por un centro, se la “desprecia” De cien almas ¿no nos interesaban las cien?
  • No he encontrado una familia. Tengo mucha gente alrededor, pero no me siento querida.
  • Creo que hacer la voluntad de Dios es cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios (es decir, 10) y vivir en Gracia, pero no entiendo que aquí se iguale la voluntad de Dios con la voluntad de los directores.
  • Vivo en una burbuja (en medio del mundo pero no estoy en el mundo) Yo pité con la idea de que iba a ser un cristiano corriente, que la Obra me ayudaría dándome una formación y yo haría apostolado y trataría a Dios con una serie de Normas. y... ¿por qué no hago apenas planes con mi familia y con mis amigos? No pité para vivir una serie de criterios y descriterios, dependiendo del Consejo Local de turno.
  • Quiero vivir la amistad humana, querer a la gente y ser querida (sin guiones preestablecidos, antinaturales), apoyarme en ella... no sólo en la persona que lleve mi charla, con la que seguramente no me una nada y a la que hoy le importo porque hablo con ella, pero mañana si está en otro centro le dará igual mi vida.
  • Tomo esta decisión en un momento en que ni estoy cansada, ni enferma, ni rebotada, ni en un Centro con gente que no “me cae” y además estoy rezando y cuidando las Normas como nunca. Quiero decir, estoy en un momento muy despejado, y lo único que veo y que sé es que no soy feliz. Ya se, me dirás, como me has dicho muchas veces, que fuera tampoco lo seré, pero puestos a elegir elijo estar fuera donde mi futuro es incierto, porque dentro ya se que no soy y no voy a ser nunca feliz.
  • No puedo exigir a otros ni lo que yo misma entiendo. (a la gente que depende espiritualmente de mi y en el apostolado).
  • No estoy dispuesta al manoseo de mi conciencia y de mi vida. ¿por qué tiene que etiquetarme alguien que no me conoce?
  • Nunca he tenido devoción a NP (en todo caso miedo)
  • No estoy dispuesta a vivir la Pobreza según me la han vendido (viviendo asi, “desdigo del cargo y posición que ocupo” eso sin contar, porque no hay que compararse, que todo es muy relativo, según seas tú y según sea tu directora)
  • Cuando pitas, entregas TODO, concretado en NADA.
  • Sobre las etapas o plazos (admisión, Oblación, Fidelidad), el OD no actúa con rectitud, se supone que los directores por un lado y el interesado por otro ven si existe vocación. Yo lo único que sé, es que siempre se me dijo que “si Dios te la ha dado, aunque no la tuvieras, por tu generosidad te la daría”.
  • No entiendo la mortificación corporal. Si me hablaran de obras de caridad... creo que es más mortificado p.e. pasar la tarde con un enfermo que dos horas de cilicio.
  • Quiero que mi vida dependa de mi y de mis circunstancias. (No de lo que decide un ajeno).
  • El OD es un medio, no un fin. A mi no me sirve como medio y lo que veo es que dentro se convierte en un fin: que pite gente, llenar convivencias, autobuses (¿es una agencia de viajes?)
  • Soy y me siento rara en medio del mundo.
  • Por último, me duele mucho ver el trato que se da a la gente que se ha ido de la Obra, parece que borráis del Evangelio la parábola del hijo pródigo. Dios es Padre y Misericordioso (aunque con irme estuviera tomando la decisión más equivocada del mundo, no por ello me va a abandonar) y aquí queréis hacerme ver que ante todo es un Juez.



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