Metodología del acoso, también para los supernumerarios

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Por Josepho, 3.04.2006


Me gustaría hacer notar a todo el mundo universal, que no solamente a los numerarios/as y agregados/as se les trata, por los directores de la Obra, con la Metodología del Acoso, sino también a los supernumerarios. Me ha parecido que algún comunicante dejaba entrever que no, que a los supernumerarios no se les trata mal. Pues no es así. A los supernumerarios tampoco se les respeta. Lo que ocurre es que las agresiones llegan, normalmente, mucho más tarde.

El proceso de incorporación a la Obra en los supernumerarios, aún cuando tiene los mismos nombres: Admisión; Oblación y Fidelidad, los plazos para estos “steps” son distintos. Sobre todo el último, para la Fidelidad. Puede ocurrir que no se plantee este paso hasta al cabo de muchos años o, incluso, hasta “in artículo mortis”. Y normalmente no se comienza a tratar a los miembros con aquella dureza inusitada hasta la fecha de la Fidelidad.

Por eso puede parecer a muchos supernumerarios que aquí estamos exagerando. Que a los que escribimos en esta web “nos pasa algo”. Pues esta es la razón: Que a estos, digamos, todavía “recientes” pitajes, nos les ha ocurrido, todavía, todo lo que se denuncia aquí en la web. De todas formas hay algunos artículos que dejan muy claro el “fenómeno” en los supers con la Fidelidad ya hecha. Son los casos de miembros que, en muchos casos, están trabajando en Labores Corporativas, con dedicación completa y más, que, en contra de toda prudencia, abandonan de forma absolutamente irresponsable la educación de sus hijos, que normalmente son numerosos, por una desordenada dedicación a dichos “Apostolados”. Resulta que aquí la Obra – y su Proselitismo – también es lo primero, aplastando lo que sea. Como la educación de los hijos de uno, que es lo primordial o debería serlo. En estos casos se aplica no solo lo presión “infinita” de presionar más y cada vez más, sino también el chantaje del sueldo. Les pogan un poco más que el mercado, por lo de familia numerosa, y asi el interfecto no puede ni moverse. Tiene que estar allí de esta lastimosa manera, aguantando “todo lo que le echen”.

También los hay que sufren el Acoso sin trabajar en labores corporativas. En estos casos el chantaje es menor o es diverso, ya solo de tipo “amenaza de condenación”, pero se aplica igualmente que a numerarios/as y agregados /as.

No comprendo como puede haber lectores de estas páginas que se pongan nerviosos, que se escandalicen al leernos, si es lo que ocurre. Se “aplican” estas técnicas psicológicas de alta presión delante de todos. Delante de todo el mundo. Todos lo hemos sufrido, al final, con el paso de los años.

En fín, tal vez ocurre porque no lo leen todo. Se quedan con dos de los escritos y no leen más pues creen que no “deben”. Y así no acaban de conocer la verdad.

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Creación de expectativas

La creación de expectativas, como método para mover a las personas es una de las herramientas utilizadas, sistemáticamente por los directores del Opus Dei.

Es sistemática por que se emplea siempre. Forma parte del modus operandi habitual.

Al principio, antes de entrar en el Opus Dei, se hace ver a la gente de que se trata de una vida laical y secular. Un vez estás dentro, después de haber echo la fidelidad, resulta que de laical y de secular, nada. Te encuentras con una estructura de directores que te separan totalmente del mundo y que solo ves lo que ellos quieren que veas.

Se comienza, por otra parte, con el convencimiento de que tendrás libertad. Que el fundador dijo: “las cosas se hacen por que me da la gana, que es la razón más sobrenatural”. Cuando estás incorporado de modo definitivo resulta que no tienes ninguna libertad. Todo está programado, reglado, con miles de criterios que impiden ni pensar libremente.

Una expectativa que todavía es peor, pero que difícilmente se da cuenta nadie, es la siguiente: Una persona, a la que están tratando para que haga la admisión, como ven que es de las que no hay que presionarlas para que “piten”, lo que le dicen es que le dan un período de tiempo para hacer méritos para lograr la admisión. Que no es fácil que le dejen pitar y que ella se lo tiene que ganar. En realidad se trata de una evidente manipulación, pues ellos tienen claro que la van a admitir. De esta forma, al interesado le da la impresión que él mismo lo ha logrado con su esfuerzo. Y cuando se encuentre con los problemas obvios de la vida en la Obra, entonces le dirán: Pero si fuiste tú la que te empeñaste en ser de la Obra, ¿o no?

Ni que decir tiene que los creadores de estas falsas expectativas tienen que tener la conciencia clara de que mienten, y, sin embargo, lo hacen. Se necesita estar muy “anestesiado” para seguir adelante a pesar de estar causando tanto atropello de forma sistemática.

O así me lo parece,

Jo


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