Me quedé en el asfalto

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Por Junio, 4.07.2011


A raiz de leer lo que cuenta No_valió_ la_pena se me vienen a la memoria situaciones parecidas, tan parecidas que me da escalofrios escribirlo y a la vez todo es tan parecido que está haciendo que empiece a escribir situaciones de mi vida que no me sentía ni con fuerzas ni con ganas de hacer. Pero el leerle hace que diga ¡yo también ! Y empiezo a escribir.

Durante un año entero estuve yendo varias veces a la delegación (era la directora de un centro) para decir lo que oia decir en la ciudad de un colegio mayor y, como pensaba que esa administración estaba sin orientacion ni ayuda, que por lo que oía estaban desbordadas y hacían barbaridades que repercutían en la residencia. Cada vez me contaban milongas de que estaba la vocal muy pendiente de ellas y... nada.

Llegó el curso anual y me fuí a un sitio guay con una superdirectora de la delegación. Allí hablé con ella en mi charla confidencial donde, como sabía su estrategia de enterarse de lo que pasaba en los distintos centros a través de esos viajes, contaba las cosas pasadas por el tamiz de la discreción y conté las cosas como a ella le gustaba oir. (Lo había aprendido con ellas que contaban lo que a mí me gustaría oir). Lo pasamos bien, yo, a la espectativa de saber qué era lo que querría para haberme hecho ese regalo y a la vuelta me propuso lo siguiente: ese Colegio Mayor se iba a cerrar el mes de julio y agosto empezaría yo con señoras de la calle que tenía que buscar y empezar porque agosto empezaba a funcionar con un lleno total.

Para gran sorpresa de ella le dije que no lo haría, eso que desde hacía un año llevaba diciendo y que me negaban a oir querían solucionarlo de un plumazo en 26 días y empezar de cero. No es que "no quisiera" hacer lo que querían, era que "no podía" hacerlo porque me sentía incapaz de hacer ese disparate descomunal que repercutiría otra vez en las personas.

¡¡¡Impresión!!! y empezó el acoso sin camuflar ¿cómo que no quieres? no, no quiero no, "no puedo", piénsalo y ven mañana. Así pasé una semana y 10 días hablando con el vicario, con el director espiritual, con la vocal de turno, con la directora de la delegación, con... uf, y yo cada vez con más claridad decía: si tiene libertad para decir un numerario que no se siente capaz de ser sacerdote y es un sacramento, ¿qué libertad es esta que no me deja decir que no me siento capaz de hacer ese "trabajo" cuando es un trabajo?

Frase de ultimátum de mas acoso... si no quieres esto no tendrás nada más y estarás con una mano delante y otra detrás. Y ahí apareció realmente mi familia sobrenatural de la obra (¡les dejaba con el culo al aire! se dice en mi tierra) porque no tenían quien me sustituyera - de su agrado, claro, que hay mucha gente capaz de muchas cosas pero no les dejan hacerlo o al menos intentarlo-.

Debes ir al medico porque estás cansada, obsesionada y no ves las cosas como deben ser... El medico era de casa, le avisaron antes de ir yo y me dijeron que... DEPRESIÓN. te tomas tu pastillita y en septiembre hablamos porque ya veras como cambias de opinión y durante este mes nos apañamos como podamos.

Lógicamente me cambiaron de centro - ya no podía ser directora, me lo habían dicho claramente -. A la casa a la que fuí la directora sabía mi caso y se lo contó a la otra a la que fuí a administrar y... estuve encima de la mesa de sus papeles todo el verano hasta septiembre que volvieron a aparecer sin acordarse de las frases malditas y encontraron a otra mujer distinta, con una frialdad inusual en ella y que desde el asfalto "porque ya no me podían quitar nada" les decía con gran frialdad que no.

Se fueron y me quedé en el asfalto, sin que ya se ocuparan de mí pero con la seguridad de que si tuviera dinero y un trabajo externo me iría, pero no tenía nada y no podía irme.

Aguanté y por circunstancias que contaré más adelante - ajenas a mi sección, porque les vino la orden desde la Comisión - volvieron a ponerme en un puesto de confianza, pero volvieron a tocarme con sus argucias de mentiras y malos entendidos y me fui y ahora digo ¡¡¡pero como no lo hice años antes !!! Si, me fui sin dinero, sin trabajo y con más años y aquí estoy con trabajo en lo que quise siempre y tan contenta. Y continuará pero bien veis que las medias palabras y las mentiras están, han estado y estarán de por vida. A no ser que ocurra un terremoto.

¡Lo mismito que No_valió_ la_pena! las pastillas, estás cansada, déjate cuidar, detalles artificiales de acompañamiento y de vigilancia continuos que cuando estas cerca crees que son normales, y de repente ¡estalla la bomba!

Y decidí que ¡me iba! sin decir nada a nadie ni darles tiempo a reaccionar porque sabía mucho de idas, de explicaciones, de cuenta..., de ya sabía que no decías todo, que se me venía encima un sunami por el que no iba a pasar. Aguanté, disimulé e hice los 150 kilos de vida que tenía en el Opus Dei.

Digo 150 Kg porque es lo que me pesó una empresa de transportes para que me llevaran a mi ciudad después de estar 40 año. Sí, no sé si sabéis lo que pesan las cosas; parecerá que tenía mucho... pues tenía poquísimo pero la religión pesa mucho y la ropa de invierno también y no tenía más.

Cuando tenga ganas explicaré cómo, cuándo y porqué. Lo hice con el convencimiento de que hice una cosa buena y ahora estoy haciendo una cosa buena, os lo prometo.


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