Me he vendido por 30 monedas de plata al nuevo Sanedrín, al Opus Dei

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Por Lali Riera Casadevall, 17.IX.06


Introducción

Soy Lali Riera Casadevall, he sido numeraria durante 33 años y hace tres que dejé el Opus Dei. Me parece que va siendo hora de que dé mi opinión sobre Ana Azanza porque he estado callada y quiero contribuir a que se sepa la verdad de todo.

Soy testigo de lo que ha vivido Ana Azanza y estoy de su parte en todo lo que ha hecho y está haciendo. La considero una mujer valiente, lo que otras muchas no lo son. Les enseñaron a callar y aún estando fuera del Opus Dei siguen callando y a Ana, por hablar, la consideran loca.

Ahora ella ha intentado recuperar su personalidad, pensar por sí misma y actuar con libertad de lo que debe hacer sin machacar a nadie porque dentro del mundo que ha vivido le estaba prohibido hasta pensar y si pensaba por ella misma no era Dios, era el demonio. En el Opus Dei te lo quitan todo y el todo me refiero a la vida, te convierten en una marioneta y si no te mueves como ellos quieren, a la puñetera calle o eres una loca.

Ana Azanza con lo que está haciendo sólo trata de gritar al mundo entero que para servir a Dios cualquier sitio es bueno y sin tanta tontería.

Lo que está claro es que no nos condenamos por lo que diga el Opus Dei pero si que nos condenamos por seguirlos a ellos porque te quitan la vida y no te dejan nada y encima se creen con el derecho a decirte loca y te condenan si te vas del Opus Dei.

En el Opus Dei su dios no es el de todo el mundo sino su fundador y por tanto son fariseos porque adoran a un dios falso.

Para humillar a la persona que no sigue su dictado la llaman luterana y los luteranos son ellos. Si en esto que reflejo encontráis a Dios por alguna parte id al médico porque estáis enfermos y por lo tanto estáis locos.

No hay nadie en el mundo que esté más cuerda que Ana A. Si abrimos los ojos y vemos la realidad lo que está haciendo Ana Azanza es un gran trabajo para el mundo entero por lo tanto lo apruebo y lo apoyo.

En el Opus Dei no se la ha entendido pero de eso no hay que extrañarse ¡¡no se entienden ni ellos!! El Opus Dei no construye sino que destruye personas, eso es lo que han intentado hacer con Ana y no lo han conseguido porque no se ha moldeado a su dictado.

Me he vendido por 30 monedas de plata al nuevo Sanedrín, al Opus Dei

Como he escrito ya acepto la condena, mejor dicho la quiero para hacer algo de justicia a mi grandísima traición. La confieso a quien quiera leerme y a todo el mundo. Busco lo que ya sé que vendrá porque he traicionado a A.C.

Al igual que Judas he pertenecido a una especie de religión parada en el tiempo, condenadora, totalitaria, asfixiante e hipócrita que carga pesos insoportables que aplastan a las almas y arruinan a las familias para llegar a la diabólica perfección, que no a la santidad. Es decir he pertenecido al Opus Dei durante 33 años, más los 17 anteriores porque he tenido el honor de ser hija de una de las primeras supernumerarias del OD de Girona y soy hermana de otros 6 “fieles del OD” de que he recibido la maldita formación que me ha llevado a vender poco a poco, traicioneramente, solapadamente, hipócritamente lo he recibido con tanta generosidad y confianza en una casa, en una familia donde si se vive exactamente y de corazón lo que vivieron el resto de los apóstoles con Jesús. Los niños, los mismos apóstoles aun adolescentes con sus claras y diáfanas niñadas. He compartido en su vida, ojalá lo hubiera comprendido, todas las enseñanzas de Jesús. He tenido el privilegio de ver y oír la Altísima Sabiduría divina. Me he pasmado pero no he asimilado porque mi corazón estaba conectado a las leyes del Sanedrín, estas si se me fijaron y ¡cuánta ceguera! Aquí tenía que haber aprendido como se debe ser y como se debe mirar a Dios y haberme dado cuenta de que Dios quiso liberarme de tal camino de soberbia. He dado la espalda a tan enorme regalo. Es decir, como Judas, he seguido conectada a los fariseos del Sanedrín a los que me he vendido por 30 monedas de plata al cabo de tres años. ¿Cómo? A través de mi madre. Dios me perdone semejante traición porque ha sido mi perdición y me vergüenza ¿Cómo pude cegarme tanto? ¿Cómo pude elegir lo podrido viendo lo que estaba viendo y compartiendo de forma inmerecida y privilegiada la belleza, la Belleza? He dicho mentiras y barbaridades a quien sólo me daba cariño puro, enseñanza, entrega y un gran sufrimiento disimulado y paciente esperando la confesión libre de lo que sabía muy bien y comprobaba. Y aun así no le cabía, no lo aceptaba, no lo comprendía; ¡así era su cariño! Y eso durante tres larguísimos años de traición de la que debía ser su mejor amiga, la que debía estar tan unida y en lugar de eso se alió con el diablo. El resultado es Dios y A.C íntimos, Lali y el diablo íntimos. Como Judas, con el corazón a oscuras pero libremente he engañado, disimulado, he calumniado su verdad y su vida más íntima, he tergiversado sus intenciones, la he condenado públicamente y públicamente digo que mentí diabólicamente.

Eso aprendí en el Opus Dei a hablar de todo el mundo a todo el mundo y a la enseñanza divina del silencio y la fidelidad la llamaba falta de libertad. Te enseñan el secreto natural y se practica el chivateo. ¿Mis monedas de plata? Una, el que dirán por haberme ido del Opus Dei. Otra la falsa lástima a mi familia, que no sufran. Ahora sí deben sufrir. Otra más, la justificación presuntuosa de que no me condeno por marcharme. Con qué facilidad condena el Opus Dei y llaman luteranos a todos los que se atreven a contradecirlos, se apropian el papel de Dios. Aquí, en cambio he aprendido que cualquier persona, si vive una vida justa y lo es con los demás tiene el cielo ganado. (Lo explico por si alguien vive con el pesado fardo de los fariseos)

Siguiente moneda, la categoría, ¡con lo difícil que es la sencillez! Tanto que pocos la viven. Eran poco para mí. Y otra más la pertinaz estupidez de aferrarme a lo aprendido “como lo mejor”. Soy de tal calaña que no he sabido ver donde está lo bello, la verdadera Belleza. La moneda de ser una lameculos, así me llamó inocentemente un sabio niño que jugaba, la moneda de la maldita crítica sin corazón que es sin razón y así hasta llegar al insulto público. Ya se sabe decirlo a una del Sanedrín es contarlo a todos y todos contentos. Hasta llegar a la traición a lo más sagrado y a la fidelidad, a A.C., a Dios y pongo intencionadamente primero a A.C. y esta vez no es fanatismo como en el O.D.

También como Judas he visto durante tres años su generosa entrega y ahora para mi mayor confusión mendiga la correspondencia de su cariño, inexplicable como el de Jesús y me pide que le cuente cada una de las puñaladas.

Tener una mano en Dios y otra en el diablo, así ha sido mi correspondencia. Soy más que Judas porque he traicionado dos veces, a ella y a Dios.

Maldigo la soberbia que he mamado en el Opus Dei y por contraposición escribo este manifiesto con la total y absoluta resistencia de mi amiga.

La verdad por encima de todo, le duela a quien le duela

Cuando alguien da muestras de marcharse del Opus Dei empieza un mecanismo para autoexculparse y para hacer creer a la víctima. Lo que ellos sentencian y señalan de por vida con una etiqueta con la que todos tacharán. Es tal el bombardeo que puedes llegar a creértelo tú misma y así es como consiguen lo que quieren: que se quiebre tu seguridad, tu verdad y tu personalidad. Hacen que te desprecies, te sientas culpable, que te lo creas y de esta manera callas para siempre.

Si la etiqueta es de agobiada es porque eres un ser normal que ha comprobado que no ha podido con un camino que hace que cargues con un sinfín de normas, leyes, organizaciones, planes, montajes, horarios, obligaciones, dictados, obediencias ciegas, controles…. Y ves que acaban por imponerse a tu voluntad de forma que asfixias tus propias ideas, tus deseos, iniciativas, oraciones y acabas por mirar de forma autómata y anónima a Dios y en su lugar pones al ejército de directores.

Como será que no hay nadie que lo viva y todo el mundo tiene una forma o muchas de burlar tales leyes. Cuanta complicación cuando yo sé que es la sencillez lo que me hace ser yo.

Hay una etiqueta que reparten mucho porque es la que avergüenza, mancha y paraliza más y es con la que más se cubren y es con la que se más cubren y es la de ser lesbiana y aún más que ésta la de ser viciosa para mostrar que se es de ambas tendencias y además todo lo que cada uno quiera añadir, es decir, borracha, caprichosa, fumadora, juerguista, enferma…etc.

En cuanto llegas se hace una labor de minimizar los sentimientos nobles y propios del ser humano de manera que si no los tienes no eres ni humano ni divino. Como no saben querer no distinguen y pudren, malintecionan y tergiversan cualquier manifestación de interés y de confianza, de leal y sincero cariño, la pudren tanto en el apostolado –que no es el verdadero- como en el trato personal con cualquiera. Todas iguales, dicen. NO hay un ser humano normal, incluso los que han estado muy cerca de Dios que pueda vivir eso.

A las apabulladas que cuentan sus culpas les cae el sambenito vayan donde vayan y las que callan son las que realmente las desviadas y porque lo que son se tapan echando las culpas a las demás. A éstas las tapan y las mantienen dentro en secreto. ¿Digo nombres? Por ahora me callo. Allí no se permite ni que te quieran ni querer porque no saben como querer.

Les obsesiona, no aceptan y rechazan a los que tienen la naturaleza cambiada y ejercen. Natural porque Dios lo ha hecho así, lo rechazan porque la Iglesia no lo aprueba. Lo ha hecho Dios y Dios abraza a todo el mundo, cosa que ellos no hacen.

Por lo tanto dejo claro que todas las porquerías y nombrajos que colocan a los demás las conocen bien por lo que son y lo viven ellos. Dicen que rechazan todo lo que rechaza la Iglesia y ellos lo viven. Investigad y veréis como en el Opus Dei hay ladronas, alcohólicas, lesbianas de vicio y viciosas de todas clases. Parece que rechazándolo de boca no lo son ellas y es al contrario. Así cuando alguien se va se lo colocan. Lo sé, lo he vivido y lo he visto. Con el tiempo dirá los nombres.

La gente que se va como yo porque no es un camino justo les decimos que nos dejan en paz, que me dejen en paz, dejadnos vivir.

Una persona que tiene una dificultad, algo que se le supone lucha y lo combate es digna de que a pesar de sus miserias esté en el mundo porque mirar a Dios, es justa y por tanto es digna de estar en la Iglesia. Para vivir la doctrina que Dios nos ha dado no se necesita ser perfecto sino justo por lo tanto la puerta del cielo –les guste o no- está abierta para ellos. No sólo quieren echarle del cielo sino también ya aquí de la Iglesia. Es Dios quien abre las puertas y no el Opus Dei que se apropia el derecho a ser verdugo de los demás. ¡Y a ellos quien!

Hay muchas locas que son las valientes que se atreven a hablar y cuando les dicen que callen hablan más. No quieren que se les comprometa en la calle y por eso escudriñan la opinión pública. Están cargados de complejos y por eso buscan la perfección con permisos y controles para todo. Si vivieran lo que dicen, si no culparan a otros de lo que ellos dicen hacen no necesitarían tanto aparato para lavar los trapos sucios.

Alguna vez habréis comprobado su sistema de vigilancia y control a través de gente amiga, de familia y ellos mismos. Es decir, controlar para silenciar y así se tranquilizan. Si es con los de fuera emplean todo lo que tengan a su alcance hasta lo inconfesable.

A los que los alaban los realzan y a los que tienen el pensamiento libre, propio y recto los callan, silencian y prohíben cualquier contacto. Las tildan de locas y tendenciosas. Es más, se declaran perseguidas como los primeros cristianos y así, mártires. Merecería un capítulo aparte los que por su falta de valía y condición en sus tareas los rechazan y se autoproclaman perseguidos por ser del Opus Dei.

Callan lo suyo y hablan de otros, tienen muchos caminos para que se sepa algo y así confundir. Llaman tonta, enferma, clerical, beata, no da la aportación… etc. Son todo descalificaciones y no tienen derecho a descalificar. Uno se avergüenza de lo que Dios le indica no de lo que digan ellos. Vergüenza tú que pones a Dios por delante y eres el que vive mal. Acepta primero tus propias miserias que es propio de la humildad y verás con más claridad para juzgar y callar.

Que tengan cuidado los que condenan porque la suya viene de camino. Si uno habla del cielo a otro y lo entra y lo acompaña y si uno señala a otro como podrido, fuera de la Iglesia y lo condena por dejar un camino y le quita la esperanza, la fe en su salvación, se deja aherrojar por el diablo y no se salva, ahí va también su alma y más abajo.

¿Qué pasa? ¿Que por ser del Opus Dei tienen garantía de salvación? Juzga y como juzgues serás juzgada y yo añado y como condenes y publiques así recibirás tú.

La persona –ya no el cristiano- que desde su corazón recto, mira a Dios, sabe que la puerta del cielo se le abre. El que ama porque es humilde y hace obras buenas va al cielo y no se necesita más. Que cada cual se quede con su propio camino que hay uno por su alma. Si quieres te unes a uno establecido y si no quieres vive el tuyo personal pero con todos los mandamientos y no del Opus Dei.

La otra cara del Opus Dei

Dice el Opus Dei que su pobreza no es llamativa, que son gente de la calle y que no deben distinguirse de los demás. A la gente le gustaría distinguir en ellos esta naturalidad que pasa inadvertida pero lo que se ve es gente pendiente hasta el mínimo detalle del vestuario, complementos, peinados, apariencia y muestran una sonrisa exagerada y captadora que les dan un exceso de amabilidad que no tiene nada de normal. Se les distingue muy bien porque van demasiado puestos, para mucha gente cursi.

La gente busca en personas que saben que viven un camino de santidad el reflejo de Jesús, la verdadera elegancia que es la sencillez y la naturalidad que debe nacer de dentro y se refleja al exterior con el pasar discreto y al que hay que buscar para encontrarlo.

En los centros es un tema frecuente de conversación y mucho más frecuente de pensamiento el de la ropa, el nuevo modelo adquirido y se alaba convenientemente. Por lo general el armario de una numeraria rebasa con mucho en cantidad de ropa a lo que tiene una familia media y hablan de pobreza. Son auténticos figurines. Es la lucha por conseguir ser la que mejor viste, Se va a las actividades con lo nuevo y lo muestran con tanta pompa que dejan a las participantes confusas y con sensación de ridículo, algo que nada ayuda a la confianza o bien tienen que hacer otro esfuerzo económico más para no desentonar ¡cuánto se juzga por la ropa!

Cómo van a centrarse en las cosas importantes que según ellas es para lo que viven? ¿Cómo van a mantener el espíritu libre de ataduras para estar pendientes de Dios? La vanidad las tiene atenazadas ¿Dónde está la sencillez que abre las puertas del corazón a los demás?

Se adora al ídolo del cuerpo. En secreto y con descaro apenas comen ni disfrutan de lo que se les da en abundancia y además eso está bien visto. Hacen deporte, algunas hasta la extenuación. En unas y en bastantes tienen miedo a engordar. Obsesionadas por perder kilos y tallas comen menos y así se ven más guapas. Se les olvida que para Dios todos somos iguales de guapos, nos ha hecho así a cada uno y así nos deberíamos encontrar guapísimos –feas o no- y sin descalificar a los demás y sin complejos. Sin embargo en la belleza que sí se fija Dios es en la del alma que la ve muy distinta en cada uno, ésa sí le interesa. Si te fijas en una clase de belleza te olvidas de la otra. Es todo cuestión de valores. Y la importante, viviendo como viven ni la miran.

Lo normal en el Opus Dei es que para ambientar una celebración o fiesta y para entretener a las jóvenes se monten bailes con comida y bebida. Bailes que incluso en la calle están mal vistos y que si las vieran sentirían vergüenza ajena. Deberían estar recogidas y serenas, dueñas de sí, propio de una supuesta entrega. Y la realidad es que llevan una vida externa y agitada con tanto ruido y contorsión que no deja posibilidad de comunicarse ni de mirar de una forma sana a la cara. No necesitan salir a la calle tienen todos los vicios dentro. Les es muy fácil cogerse al vicio, a la comodidad del cuerpo porque lo viven y por eso les resulta fácil decir vicioso a los demás.

En los centros se instalan unos belenes dignos de exposición. Un belén que recuerda la pobreza y la sencillez. La humildad del Niño en el que se plasma en el bienestar material procedente del afecto alegre feliz de almas que pusieron sus ojos en la belleza que hace ver Dios en donde se carece por amor. Cuando se ama todo lo que te rodea te parece bonito, entrañable, lo mejor para uno mismo. Si le preguntáramos a la Virgen por el establo le parecería un palacio porque allí estaba lo que amaba aunque notaba bien la escasez.

Uno entra en un oratorio y lo que menos mira es al que abraza a la Virgen porque en poco espacio hay tantas cosas bonitas, relucientes, ricas, agradables a la vista, con mucho arte que uno tarda mucho tiempo en recobrar los sentidos para saber a qué ha ido allí de tal forma que lleva la hora de marcharse y no ha hablado aun con Dios.

Es tal la organización y los medios que se ponen para atender las necesidades de cada persona que vive allí que se convierte en un hotel de no se cuántas estrellas. Lo que allí se vive a diario una familia lo vive en los 15 días de vacaciones.

Demasiado lujo si se trata de un camino al cielo, no se refleja nada de lo que vivieron los santos. Estos no querrían ni tenían lujos ni comodidades ni casas confortables, y así se hicieron santos. Si repasaran las vidas de los santos aprenderían de ellos que las necesidades les parecieron celestiales, que las asperezas de fuera les dejaba un sabor dulce en el alma. Allí estaba Dios, en eso lo encontraron.

¿Dónde encuentran a Dios ellos? En los abundantes días de fiesta tan bien celebrados, en la innumerables horas de descanso, de viajes para hacer excursiones, en la cantidad de tiempo empleado a la buena vida. Y todo les parece poco y quieren más y exigen más y todo se critica porque la teoría de lo que debe ser todas la dominan, en cambio la práctica del servicio, de la abnegación, olvidarse de uno para mirar a los otros se les olvida.

Es tal el lujo a que están acostumbradas a vivir que al contacto con lo normal de una casa normal la desprecian.

Excusas las tienen todas, si se lo saben todo que se pregunten si el suyo refleja el mismo camino que eligió Dios en Belén y los santos y que saquen conclusiones.

Todo lo que viven y hacen lo viven y hacen porque ha sido dictado por el fundador, por tanto ellos mismos lo denuncian, siguen los pasos del que fundó este camino. En el fondo si es un camino lleno de lujos no siguen a Dios sino a su fundador y así no tienen ojos para ver a Dios. Es un camino hacia su fundador porque lo imitan, no es un camino hacia Dios, allí no viviría Dios, su Dios es su fundador. Todo lo que digo no me lo han contado sino que lo he vivido.

Yo quiero vivir mi vida la que he elegido, dejadme en paz

Tengo edad para quedarme o marcharme del Opus Dei sin dar explicaciones a nadie. Con mi libertad hago lo que quiero y nadie tiene derecho a meterse en mi vida para decirme si soy mejor o peor. El Opus Dei dice que tiene libertad para marcharte y luego no te deja en paz, te señala y no te dejan vivir. Y es mucho peor cuando tienes una familia dentro que creen que su vida es la mejor. Tienes que dejar de hablarles y tratarlos porque te insultan y desprecian y hacen lo mismo con las personas que vives. Y luego dicen que están en un camino que va al cielo.

Aunque fuera el peor camino deben respetar la decisión que he tomado con mi vida. Si es el peor o el mejor es cosa mía. Mi vida es mía y a mis 50 años hago lo que quiero.

Como han insultado y despreciado que cada uno vaya por su lado, no puede haber ni conversación ni trato porque dicen que estás equivocada y te machacan. ¿Acaso les he dicho yo que ellas están equivocadas o me meto en su vida? Mi vida la elijo yo y si cada vez que hablo con ellos me machacan a eso no le llamo querer a alguien, eso no es ser familia. No lo aceptaron pero yo no elijo a su gusto sino al mío. Si no respetáis eso poneros lejos de mí pero se acabó el machacarme y machacar a las personas con las que vivo. Un camino de Dios que corta la libertad y te tachan de enferma. Si te acercas a ellos y te dejas manipular eres inteligente, si los pones a parte y no vives lo que ellos viven dejas de ser inteligente ¡en qué cabeza cabe! La persona es inteligente y no dejas de serlo cuando eliges por ti misma lo que quieres.

Yo no ofendo a nadie ni la vida de nadie por lo tanto estoy más cerca de Dios que ellos.

Estar dentro del OD es un martirio, pero el irte es otro porque no te dejan en paz ¿por qué no se preocupan más de su vida? ¿no será que se sienten tan mal en la suya que deben meterse en la de los demás? ¿no será que son ellos los equivocados y no se alegran de ser felices a los demás?

Si yo no quiero saber nada de vosotros ni de vuestro camino tampoco vosotros del mío. Con gente que critica la vida de los demás y no la respeta no vale la pena hablar.

El OD se alimenta de su orgullo y por eso tiende a machacar a todo el mundo. Piensan y sienten que el cielo es suyo. Y el cielo es para las personas que llevan una vida justa y no viven machacando a otros. Pido un respeto por la gente que por lo que sea y no tengo por qué dar explicaciones elige un camino libremente porque sabe que es lo mejor para ella. Elige el tuyo y deja en paz el mío. Por tanto todo aquel que se dedica a despreciar la vida que llevo le aconsejo que me deje en paz.

Soy muy libre de vivir la vida que quiero y de elegir a las personas con las que quiero hablar. Si me doy un porrazo es cosa mía.

Cuando te vas del OD y sigues enganchada a ellos por algún familiar que es del OD cuando te das cuenta de la doctrina tan mala que has vivido porque hasta incluso la persona más cercana como podría ser tu madre te machaca, insulta y hace igual con la gente que vives de forma que a eso le llama cariño. El cariño hacia una persona se demuestra cuando sin entender respeta lo que hace, no habla de ella a los demás y aunque no la entiende le ayuda en todo.

Así es como el OD pone las cabezas a la gente que hace que ni las familias se quieran.

Soy libre y como libre que soy elijo lo que hago. Por lo tanto todo el que no me respete sea madre o amiga o cualquier otra persona se puede ir muy lejos de mi porque yo no estoy con ella.

Tesoros de la Iglesia

El Opus Dei ha cogido de la iglesia los verdaderos tesoros e instrumentos de santidad como es la confesión, la dirección espiritual, el sacerdocio, limosnas, catequesis y de algo tan sagrado hace una verdadera burla, lo manipula de tal manera que lo que tenía que servir para orientar a las almas a Dios lo orientan a engrosar su camino. Así consiguen no más almas felices buscando a Dios en todo sino más numerosas, más crecimiento, más pasto para su soberbia de camino floreciente, bendecido por Dios, privilegiado, sembrador de buena doctrina, espejo donde deben mirarse todos, imprescindible para la Iglesia. Se lo creen todo y no son nada, lo pudren todo.

Como quieren número necesitan dinero, dinero que se saca de cada persona que llega nueva. Qué contentos se ponen cuando llegan buenos bolsillos y se utilizan toda clase de estrategias para exprimirlos a costa de tantas veces de la paz familiar y de la persona. ¿Qué les importa eso? Yo misma hice una encerrona a una farmacéutica de Jaén que es la jefa de Paqui López, supernumeraria de la cual es mejor no hablar –para pedirle dinero y casi le da un colapso. Si lo hubiera conseguido me hubieran dado una medalla.

La confesión, la charla, la dirección espiritual, medios todos para un control exhaustivo de todas las personas bombardeando de tantas instrucciones semanales que programan las cabezas sin dar tiempo a que uno piense y resuelve sus cuestiones a su manera.

La confesión, que para la iglesia es un secreto que antes se corta uno la lengua que hablar, está ventilada en principio a los directores y éstos a su vez dan toda clase de instrucciones al sacerdote para que diga a la penitente. Yo he empleado horas en elaborar entre varias personas las instrucciones que hay que dar para cada una y también me he dado cuenta de que lo que se me ha dicho no es del cura sino de los directores, así de podrida está la confesión! Confiesan tanto que incluso inventan pecados porque no saben qué decir. Se obliga a que sea tan detallada para un mayor control, cosa, que la iglesia no lo pide. La confesión es para el arrepentimiento no para el control.

La famosa charla que todo el mundo le tiene pánico y que tendría que ser secreta e incluso dicha en el mismo instante y olvidada, en realidad se vive este secreto de tal manera que la conoce todo el mundo. Yo en el momento que me la han contado la he transmitido también las de las demás a mi. Dicho a una dicho a todos.

Sacan todos los años hornadas de curas nuevos exclusivamente para ellos. Todas las instituciones de la Iglesia abren sus puertas a todas las almas y que cada una florezca en el camino que sea. El OD se come todo el fruto de sus sacerdotes, lo quieren todo para ellos. Unas veces lo consiguen, otras no, pero lo buscan.

Comulgan todos los días pensando que son dignos y en realidad la pervierten porque si la confesión no es limpia, la comunión menos. Creen que están en su derecho y no dan importancia a las mentiras, críticas, calumnias, comentarios crueles y falsos que pueden hacer a los demás. Mejor les iría no comulgar tanto.

Los directores, los que tienen una gracia especial que les da autoridad para hablar de unos y de otros y a etiquetar ¿Cómo es posible que hablen de quien no han visto nunca? ¿Qué den la opinión de otros y se atrevan a sentenciar calumnias y difamaciones? Que las hagan con los suyos pero que dejen en paz a las personas que no lo son y se han marchado.

Cuento uno de los numerosos casos: Me contó mi madre que fue a preguntar no sé exactamente si al sacerdote secretario de la región de España que opinaba de Asunción alguien que no pertenecía al OD y le contestó toda clase de gravísimas calumnias, mentiras y tergiversaciones.

¿Por qué cuando no están de acuerdo con una verdad que la ven muy clara y les estorba por qué no hay manera de doblarla y de ponerla a su antojo y que no se ha dejado manipular por nadie? Les ha estorbado y se la han quitado de en medio de esta manera.

¿Quién se ha creído que es? ¿Dios? De eso tiene poco. ¿Para eso emplean la gracia de Dios? ¿A eso les da derecho la gracia del cargo? Asunción, sí que con todo el derecho dijo que es un cabronazo ¿Cómo se atreve a hablar de alguien que no conoce? Cuando alguien le estorba lo barren a insultos que gritan a todos los vientos. Esos son los directores del OD.

Tienen tanto poder que incluso manejan a los médicos, profesional que deben guardar el mismo secreto y que igualmente violan por mandato de los directores. Aceptan como válidas las instrucciones que se les da, e igualmente dan información detallada de sus pacientes. Porque es costumbre yo he hablado con pelos y señales de las enfermas y he controlado al médico y he jugado con la confianza e intimidad de la persona y luego él informa a los directores y estos le dicen que debe informar al paciente y al centro al que pertenece.

Lo he hecho con Cristina Mellado, con Clara Cabrera, con Loles Marían, etc, etc. Hasta qué punto se manipula y controla las cabezas para ver como normal lo que es una monstruosidad.

Las vocaciones te dejan claro que las da Dios pero ahí ellos se contradicen porque cómo es posible que la quiten y la pongan con tanta facilidad. Bombardean tanto y tanto te persiguen para tener más número de vocaciones que uno acaba creyendo que la tiene, y la vocación al OD no la da Dios sino ellos porque les hacen creer que tienen inquietudes y aptitudes. Primero les convencen de que sí y luego se la quitan ¿no era para toda la vida? ¿no se ha nacido con ella? ¿por qué la pierdes, por qué ya no la tienes?

Se consideran Dios para saber si tienes o no vocación. Eso lo dice uno, es la persona quien sabe lo que Dios le pide. Manejan a su antojo y deciden por ellas. Por lo tanto como las vocaciones son elegidas por ellos hay tantos que no se encuentran a gusto que querían marcharse y tienen motivos para quedarse. Mucha gente mira a su trabajo, se quedaría sin él, como las administradoras, las profesoras y no miento como Inma Vacas que se queja de sus directores, les hace el papel y luego por detrás los pone verdes. Ella hace el papel a los directores y los directores a ella y luego cada uno por su lado se critica.

No hay nadie que critique más al Opus Dei que ellos mismos, se traicionan unos a otros porque es lo que se les ha enseñado. Tienen dos caras, una en la calle y otra dentro y nunca tendrán el valor de marcharse. Con estas personas no vale la pena hablar. Es un ejemplo pero hay muchos más.

Nos sorprendería saber la auténtica razón por la que siguen siendo del OD. Hay personas como Cristina Mellado que por su forma de ser y porque enredan mucho porque son de su misma calaña, se les intentan echar pero no quieren. Tiene tan poca madurez por la formación que te han dado y así digan lo que digan de ella no le interesa enterarse. Otra más cogida por el OD pero participando de sus falsedades.

Pilar Ogáyar que según ella es una vocación al OD y actúa así, traiciona a sus amigas mintiendo y echándoles sus propias culpas. Se lava la cara, desaparece cuando se la necesita y luego quiere recuperar el papel de amiga. Tiene tantas caras como haga falta. Se mete en la vida de las demás rompiéndolo todo y cuando lo consigue desaparece. Esto es propio del OD. Esta clase de personas llegan a traicionar a su mejor amiga. Estas son las vocaciones del OD.

He puesto 3 ejemplos de vocaciones al OD pero podría poner más gente de Ubeda, de Linares, de Baeza, de Jaén, de Jódar, de Andujar, etc… Vocaciones que no son dignas de mirarlas a la cara que no vale la pena hablar de ellas. Si eso lo quiere Dios está claro que es el Dios que ellos se han formado.



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