Me alegro de haber estado y mucho más de haberme ido

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Por Agonzale, 27.01.2006


He encontrado OpusLibros en Internet y escribo solamente para las personas que creen que lo que contáis son exageraciones y mentiras.

Por supuesto no voy a dar mi nombre ni el del que hoy es mi marido (ex numerario) porque ya le persiguieron bastante en su día y le hicieron todo el daño del mundo.

Yo había estado en algún centro de la Obra algunas veces, pero tras perseguirme durante mucho tiempo, porque a lo que te someten es una auténtica persecución, ya les dejé bien claro que ni tenia vocación ni me gustaba el Opus Dei. En esta época que les hablo yo ya había terminado mi carrera universitaria, estaba trabajando y, en fin, siguieron insistiendo porque según ellas yo tenía vocación y además de numeraria. ¡Que ojo tienen!.

Pues bien, un día llegó a mi trabajo un chico con una cara de ángel y una sonrisa que me enamoró al instante. Yo le conocía de la facultad y sabía que era numerario y la verdad es que nunca me había fijado en él hasta que empezó a trabajar como jefe mío. Yo me enamoré de un chico normal (ni llevaba alzacuellos ni estaba casado, esas cosas me hubieran echado atrás en mi conquista) así que empecé a hablar con él, a pedirle ayuda con mi trabajo, a quedar para que me explicara algún tema de mi oposición, algún día a tomar un café, etc. y así me enamoré locamente de el. El me correspondía pero un día me dijo que tenía su alma entregada a Dios y que no podía casarse conmigo. Así pasó un año hasta que decidí volver al Opus Dei con mis "hermanas" de la Obra y como tenían tan claro mi vocación, "pité" casi al instante. Antes de todo pasé por un reconocimiento médico que ratificó mi vocación de numeraria porque estaba sana y lozana como una rosa, si en el reconocimiento me hubieran visto alguna "tara" hubiese salido con vocación de "agregada" (esto no es ninguna mentira ni nada exagerado, es la verdad, porque en el Opus Dei para ser numerario/a tienes que estar sano/a, si tienes alguna enfermedad pasas a ser agregada y el marrón se lo tragan tus padres o familia).

Mi idea de entrar a la Obra era para estar mas cerca de "mi chico", tonta de mí que no sabía que numerarios y numerarias no se veían nunca.

Para no extenderme, diré que me alegro de haber estado dentro y viviendo en un centro de numerarias un año porque me enteré realmente de lo que es el Opus Dei, si estás fuera no lo sabes porque ellos silencian todo. Vivíamos como una "familia numerosa y pobre", ¡qué gracia!, nosotras, "las señoritas" teníamos criadas (numerarias auxiliares) que te servían con toda diligencia al sonido de la campanilla si faltaba algo en la mesa. Yo personalmente me sentía fatal.

También me enseñaron a mentir en las charlas semanales, porque quise ser tan sincera que conté que estaba enamorada de un numerario (no dije nombre ni, ni donde vivía, ni donde trabajaba, incauta de mí). La directora del centro me "aconsejó" que lo mejor en estos casos era poner tierra por medio. A la semana mi "numerario" estaba a 4000 Km. de distancia de donde yo estaba. Interiormente me enfadé, rabié, pero no dije nada, continué allí con el único fin de enterarme de todo y seguir adelante con aquella historia. A partir de ese día empecé a contar mentiras en mis charlas y les decía que lo llevaba muy bien y que había sido una tontería pasajera. Mi numerario y yo seguimos hablando por teléfono casi todas las semanas y a los tres meses de estar separados, me fui a verle al país donde vivía. Solo estuvimos juntos 4 días, pero fue maravilloso. A los tres meses de vernos, le mandaron otra vez a España, cuando creyeron que estaba "curado". Seguimos saliendo durante un año, todo esto con mentiras por parte de los dos dentro de la Obra. A mí realmente no me afectaba nada el seguir mintiendo, pero a el que llevaba 15 años en la Obra le planteaba muchos problemas de conciencia.

Yo me fui de la Obra antes que él y la verdad es que les dije que no las quería volver a ver, que me dejaran en paz, aún así iban a buscarme cada semana, a la salida de misa, a la salida de clases de inglés, etc. para decirme que me iba a condenar y otras lindeces, sinceramente no me importó nada. El se salió unos meses después que yo con la consiguiente persecución y aleccionamiento diario de que se iba a condenar y otras barbaridades más y a el si le afectó y lo pasó muy mal.

Hoy estamos felizmente casados, tenemos 4 hijos y mi marido es una persona extraordinaria y feliz.

Esto lo escribo para algunas FAQ que he leído y hay personas que, como no lo conocen porque no han estado dentro, se creen que son mentiras todo lo que se cuenta. Como ex numeraria, sin vocación, que entró en la Obra con 25 años les diré que no hay mentiras ni exageración.

Agonzale


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