Madres

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Por Pechina, 2.05.2011



Ayer fue oficialmente el Día de la Madre (al menos en España), aunque para mi, el día de la madre es cada uno de los 365 días de cada año, durante las 24 horas, desde que nace tu hij@ hasta que tu te mueres, si el Señor te permite que por ley natural sea así.

Hace muchas décadas, que un día como ayer, primero de mayo, yo estaba envuelta en un torbellino de juventud en el que existían a mi alrededor personas de la Obra. A pesar de que ellas tenían hij@s, estos no aparecieron durante este día, ni tan siquiera telefónicamente. Estas personas se cuidaron muy mucho de llenarme el día para que no pudiera ni llamar a mi madre, que si bien estaba lejos de mí en distancia física, la llevaba siempre en mi corazón.

Cuando al cabo de unos días vi personalmente a mi madre, me dijo: “Jamás me hubiera imaginado que estando con personas del Opus Dei, nadie te hubiera dicho: llama a tu madre y mándale un besazo”. Estas palabras calaron en mi, pero no de modo profundo debido a mi juventud. Sin embargo ahora, en mi madurez y siendo madre de varios hij@s, uno de ellos numerari@ he sentido en mi propia carne lo que hace el Opus Dei con las madres. Cierto es que la idea de escribir estas líneas me ha surgido contemplando la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II, justo cuando Benedicto XVI leía partes del evangelio en las que se plasma como la Virgen estuvo siempre al lado del Señor, tanto en la vida pública como privada.

En el Opus Dei las madres somos:

  1. Personas “non gratas”, estorbamos pues damos amor a nuestros hij@s y este sentimiento es poco menos que desconocido en el OD.
  2. Nos quitan del mapa manipulando de tal forma la mente de nuestros hij@s que los pobres no saben dónde están.
  3. Si protestas porqué ves a tu hij@ mal (física o mentalmente) te sueltan tal artilugio de mentiras que te llegas a sentir ofendida, casi culpable, algo criminalizada. Perdonas, pero es difícil olvidar.
  4. Ya casi no eres madre pues tu hij@ no puede abrazarte abiertamente, no te puede llamar más de lo que establecen las “costumbres”, no te puede visitar libremente. Todo está preestablecido.
  5. Si tú estás mal, tu hij@ ya rezará por ti, no te preocupes, pero lo más seguro es que no venga a verte.
  6. Si tú le llamas, suele estar ocupad@, en estos momentos no puede ponerse. Y es que, como está claro, tú ya no eres su familia. Eres una mala influencia.
  7. El cuarto mandamiento deja de existir. Desaparece cocinado a su manera.

Puede que seguir enumerando sea repetitivo y por ello acabo esta pequeña síntesis, pero no por ello renuncio a decir a todas las madres con hij@s en el Opus Dei: “NOS HAN COCINADO DE TAL MANERA QUE SOMOS LO ÚLTIMO PARA ELL@S” Volverán cuando a la Obra ya no les interesen, ya no les sirvan, cuando ya los hayan triturado, cuando les hayan sacado su “yo”. Dios quiera que nosotras estemos allí para darles AMOR.

¿Qué hubiera sido de la vida de Jesucristo sin su madre a su lado hasta el pie de la Cruz?


Una madre (Pechina)




Original