Más de hogares luminosos y alegres

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Por Salypimienta, 10.11.2008


Siguiendo con la descripción de los Hogares Luminosos y Alegres de la Obra, podríamos hablar sobre las costumbres de la Familia Numerosa y Pobre que vive en esos 'hogares'.

El último envío de Opacan, me hizo reflexionar sobre las horas de la comida de esta familia numerosa, pero sobre todo POBRE.

Como todo dentro del Opus Dei, las comidas primerísimo que nada dependen del tipo de fiesta que se celebre en la institución. No es lo mismo en cuanto a servicio y comida lo que se hace en una fiesta A que lo que se hace en una fiesta C. Yo estoy de acuerdo que en las familias normales -esas que tienen padres e "hijos de sangre"-, también hay días señalados en los que se prepara una mejor comida y se saca la 'vajilla elegante', pero sucede que esto pasa contadas veces al año, en cambio 'en casa', casi cada semana hay algún tipo de fiesta (yo no entiendo con lo ocupados que están todos los numerarios y numerarias con tantas normas, apostolados, encargos y demás ¿a qué hora pueden aprenderse tanta fecha de festividad, y además el tipo de fiesta que ce celebra?).

Imaginemos una fiesta tipo A. Desde que amanece se siente el clima de jolgorio del día que comienza, esos días l@s miembros amanecen un poco menos lúgubres que de costumbre, desde que salen de dormitorio están alegres y risueños. Un poco antes de la comida da inicio a la celebración: hay aperitivo, generalmente son canapés esmeradamente preparados y alguna bebida que tenga alguna graduación alcohólica. Se siente en el ambiente el tono festivo del día. Al pasar a la mesa se observa la "pobreza" de la familia numerosa ésta, no hay nada que no sea lujoso, perfecto, el comedor de la 'casa' parece salido de la fotografía de una revista de decoración. Las viandas: ¡lo mejor de lo mejor! en cualquier centro del Opus Dei, en cualquier día de fiesta, preferentemente del tipo A, hasta un ricachón tendría envidia de la comida que ahí se sirve. Además, todo el mundo disfruta enormemente, nadie se tiene que levantar a servir o a quitar platos, porque la familia 'pobre' cuenta con un servicio digno de un Palacio con doncellas perfectamente uniformadas y entrenadas para servir.

Acabada la comida, hay que hacer la "Tertulia", pero como es día de fiesta, alguien de los jefazos viene a la casa a comer y a dirigir la conversación de la tertulia. No se habla de nada que no sea algo referente a la Prelatura, o se habla "del Padre", o de los trabajos apostólicos, o cuando se trata de que hay miembros nuevecitos, alguien, el/la mayor cuenta las conocidísimas anécdotas de su "nuestro Padre".

Algunas almas inocentes se preguntarán: ¿si es una familia tan pobre, de dónde sacan tan exquisitos manjares?. La respuesta es sencilla, de los otros miembros que no viven en esa casa, que no están invitados a la celebración, pero que están obligados a cooperar a que sus 'herman@s' que viven en ese centro tengan una fiesta increíble.

Yo algunas veces pienso, que si no sería mejor celebrar las fiestas de la Prelatura, permitiéndo que los numerari@s se fueran con sus amig@ a algún buen Restaurante; o que les dejasen ir con sus familias -reales- a pasar un rato agradable, en hacer algo extraordinario. En lo personal, me angustia la insistencia que se tiene en el Opus Dei en "parecer" una familia. Dentro, todo es tan reglamentado y tan protocolario que a la larga termina por disgustar, aunque se trate de un festejo (tipo A, B o C) nadie puede permitirse actuar con naturalidad, por que se cree -dentro de la institución-, que actuar con naturalidad atenta contra el tono humano.



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