Levantar en velo de la novia y encontrarse con el rostro del Opus Dei

From Opus Dei info
Jump to navigation Jump to search


Por Nicanor, 2.05.2011


"Míralo de este modo, ser numerario tiene las mismas obligaciones y exigencias que las tiene un hombre casado con su mujer y familia".

Este consejo aparentemente "inocuo" encierra una falacia fenomenal. Me la dieron en el momento en que uno pasa esos momentos de estar harto de compatibilizar una "vida ordinaria" de estudios universitarios exigentes, prácticas pre profesionales y proselitismo. Peor aún cuando uno está completamente convencido que el Director es Dios mismo y la condenación es automática si se faltan a las normas y costumbres. Presentaré:

Falacia

Escapando de un posible "affaire" en la que el resultado es un embarazo, el matrimonio es un proceso que devine del noviazgo que es lo más opuesto al "plano inclinado" por el que hay que llevar a todos los posibles "pitables". Dos aceptan casarse porque quieren y se han conocido, llevándolo al plano de las Escrituras como lo decidieron María y José. Importante descartar las narraciones de los "estudiosos" de los Evangelios de la Prelatura en la que hacen un raro énfasis en que la Sagrada Familia fue un asunto puramente vocacional, como la de un numerario de cuidar a una numeraria y un divino hijo. Nada más tirado de los pelos. Está claro que la Tradición remarca que María y José se amaban profundamente y se conocían hasta el tuétano.

El caso de una posible semejanza marital con la Prelatura al hacerse numerario es otra cosa. No sabes con quién ni para qué. Te "casas" con un misterio, un Avatar que encontraste en el ciber espacio mientras chateabas.

El avatar llamado Opus Dei

Este Avatar (parecido al filme de James Cameron) nunca se presenta del todo. Mantiene el misterio de su identidad para mostrar únicamente la cara atractiva y los fieles dignos de credibilidad. En este sentido, los Avatares o fieles numerarios con carisma proselitista son designados para estas tareas específicas por los Directores a pesar que a todos se les dice que tienen la obligación de hacer o por lo menos rezar y mortificarse por captar nuevos adeptos.

A distinción de un compromiso nupcial, no conoces realmente con quién contraes matrimonio. Es lo más cercano a las narraciones de un matrimonio con un musulmán radical, donde todo es hermoso en el noviazgo y un infierno tras la boda, cuando realmente dan lectura de los derechos y obligaciones de la esposa. Sobra repetir que todos los que "pitamos" lo hicimos por puro voluntarismo, sin conocer ni un pelo de los Estatutos o haber leído el Catecismo de la Obra. A lo más Cuadernos 7: Vocación y apostolado, o un libro de un título semejante a: "El Sí de la Virgen".

Obligaciones "maritales"

Si bien el Matrimonio civil o eclesial adopta una forma contractual donde el primero es soluble y el segundo indisoluble, las obligaciones y exigencias se van conociendo porque uno las ha recibido del ejemplo de sus padres. Vale decir, toda la "data" proviene de ellos. Escrivá, astutamente, sale al paso indicando: "el 90% de vuestra vocación se la deben a vuestros padres" pero luego suelta otra: " es lógico que los padres vean sus vocaciones de tejas para arriba y para ello hay que guardar santa prudencia" o sea, tener para con ellos secretos: de haber pitado, de no querer seguir adelante, de no poder seguir esos planes profesionales porque los Directores te han asignado otros, etc.

Entonces, la "data" referente del novel numerario proviene del numerario que "le trata" y del ambiente "de familia" que se respira en las "casas" de la Obra. Una "data" trazada por un "la mejor mortificación es la sonrisa", la obediencia ciega, la prudencia en las conversaciones que se debe tener sobre un recién pitado. Por nada los recién pitados asisten únicamente a convivencias con sus congéneres donde escucharán lo apropiado para sus oídos, mientras que los veteranos nos enteraremos un poco más de cómo se manejaron algunas situaciones con "santa pillería".

Si bien pueden haber "secretos" en una relación marital - y hasta dicen algunos expertos que es aconsejable -, no cabe duda que antes de contraer matrimonio ya conoces hasta qué hay entre los cojines del sofá donde vive tu prometida o con qué colutorio bucal se enjuaga el hermano menor.

¿Será pues algo similar la relación entre el futuro numerario con el Avatar del Opus Dei?, "¡Pero vamos! ¡Si es como si la familia de la novia fuese tosca, la raptas por la ventana porque estás decidido!” Esta situación, nuevamente repetida en alguna charla de formación para los recién pitados, no es lo usual. Lo usual es que el novio pida a la novia y, si ya son mayores e independientes, se junten sin más. De hecho, conozco el caso de un numerario que repentinamente desapareció de las filas del Opus siendo mi Director. Lo encontré felizmente junto a su pareja divorciada. Me confió que se había encontrado con un el cura GO y éste le había dicho: "Hablamos cuando quieras y, si quieres, tengo contactos en los tribunales eclesiales para dar curso a la nulidad del matrimonio de tu esposa para que te cases por la Iglesia".

Exigencias "maritales"

"Por ahora no puedes hacer esos estudios. Es como si tu hijo estuviera enfermo y el dinero que invertirías en ello lo pagarías para los cuidados médicos" Otro consejo de conejo de mi Director. En parte cierto, las exigencias que ambos y recalco: la pareja de esposos, asume es un compromiso que siempre ve a futuro. El futuro a legar al o los hijos y el de ambos. Incertidumbre que marca el palpitar de una vida ordinaria exigente, dulce y difícil, que viene tamizado con la ternura propia de un camino recorrido por más de dos: esposa, esposo, hijos y familiares.

Caso contrario el de que afrontan los numerarios. Cada uno sabe que su destino está predeterminado al Cielo si es fiel y cumple con las obligaciones que se le dictan. Su inconsciente ha sido tan martillado que vive en este aparente mar calmo en donde el dolor de la soledad es pasar por la Pasión de Cristo o esas anécdotas que deja Escrivá para ser trasmitidas a sus hijos: "Hoy no tengo ganas ni de rezar un Ave María", "Si hubiera sabido todo lo que iba a sufrir por hacer el Opus Dei me hubiera muerto instantáneamente". Caso contrario con una relación marital, de futuro cambiante, incierto y no por ello exento de placer, felicidad y ternura.

No es comparable

La comparación, por lo menos para el caso de la pertenencia a la Prelatura como numerario, no tiene visos de similitud por donde se le vea. Una cierta apariencia la pueden dar los supernumerarios por la influencia que reciben de la peculiar espiritualidad de la Obra y aún así. Los recién pitados no se deben mezclar con los supernumerarios jóvenes.

Para cualquier caso, preguntar al Director: "Y tú, ¿Qué sabes de las obligaciones y exigencias de estar casado?".



Original