Les pedimos perdón

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Por Tomas Castañeda, 31.01.2007


Me parece que el hecho de que haya gente crítica de la Obra que en algún momento de su vida dedicó su tiempo y esfuerzo a esta causa, ese solo hecho nos debe llevar, como una vez supe que comentó don Álvaro del Portillo, a agradecerles a ellas y a ellos su trabajo en el Opus Dei.

Ahora que se han marchado, algunos, han adoptado una posición muy crítica contra la Obra.

Primero deseo hacer eco de las palabras del actual Prelado dirigidas a estas personas y transcritas por John Allen: palabras más, palabras menos, le dice el Prelado: cuando los veas diles que les pedimos perdón desde lo más profundo de nuestro corazón.

Ese LES PEDIMOS PERDÓN, me incluye y me parece, incluye a todos los fieles del Opus Dei.

Una vez alguien me preguntó quién era el Opus Dei, pregunta frecuente cuando lo que tienes ante ti es una persona jurídica o persona moral (según donde lean es el tratamiento del término) y es fácil, se presta a ello, que las personas jurídicas escondan a las personas físicas. Puedo asegurar que en el caso del Opus Dei, eso no existe, aunque reconozco que este solo hecho a muchos les produce demasiada incomodidad, la respeto.

Diré sin temor a equivocarme, que el Opus Dei lo formamos desde el Prelado, hasta la última persona que ha llegado al Opus Dei y de acuerdo con la idea paulina del cuerpo místico de la Iglesia, mutatis mutandi, favor de no absolutizar, podemos afirmar que cuando un fiel del Opus Dei, una fiel del Opus Dei en un momento triste de su día y por tanto de su vida, trata mal a alguien del Opus Dei, en ese momento, me atrevo a decir, somos todos los del Opus Dei quienes le hacemos daño a esa persona y por eso es que el Prelado LES pide perdón, y en ese LES, me incluyo y seguro nos incluimos todos. Esto lo digo porque siempre he tenido el convencimiento que el Opus Dei es una pequeña parte de la Iglesia y eso no quiere decir necesariamente que fallando alguien del Opus Dei es la Iglesia la que falla, falla el Opus Dei y pedimos perdón de corazón.

En épocas en que todo se reduce a derechos humanos, reduccionismo que dicho sea de paso, tiene muchos bemoles que no explico porque sería alargar, estas gentes que realmente han sido heridas por alguien del Opus Dei, en lo personal resalto algunas razones que lejos de justificar o quitar importancia, pretenden acentuar donde se debe:

Un hecho así, es una falta de caridad, no hay duda de ello. Esa falta es más grave cuando viene de alguien que por estudios, pero sobre todo, por intentar poner en práctica las consecuencias de la caridad, digo, se agrava por ese solo hecho, es decir, si de suyo es inadmisible, con cuanta mayor razón si viene de alguien que quiere vivir de acuerdo con un mandato claro de Cristo: en esto, en que os amáis, conocerán que sois mis discípulos. Cuando sucede un acto así, no hay que perder de vista que somos humanos, que San Josemaría no se cansó de decirlo, yo se lo escuché en persona en 1973, que él se sentía capaz de todos los errores y horrores de la humanidad y por eso ahí nos pedía la limosna de su oración.

Me parece que lo malo está en dos lados: en el hecho mismo de lesionar sin motivo, o teniendo un motivo para advertir, carguemos sin causa, las tintas a alguien, entendiendo que se trata de arreglar algo que no va: el médico me lesiona a no dudarlo cuando me opera para corregir, pero la consecuencia es peor y en el hecho de que los críticos se valen de esto para absolutizar y me parece que si lo primero es injustificable y que conste, eso me involucra a mí, lo segundo también es injustificable: absolutizar o sobredimensionar algo que per se está mal. Dejarlo así, me lleva a alimentar un odio que no me hace bien y no hace bien a nadie y eso es lo que no deseo a nadie.

Me parece que no se trata de ver quién está peor, eso le toca en última instancia a Dios, que es el Único que juzga, pero sí que podemos ver que se pueden limar las asperezas cuando hay voluntad de ambas partes, quien ha herido y la parte herida. Aquí mi petición: tratemos por un momento, de fumar la pipa de la paz y tatemos de ver quién gana con ese gesto.

Me han dicho que es falta, en mi caso, de entender un poco más de inteligencia emocional, puede ser, pero qué tal si nos fijamos todos en poner en práctica el Padrenuestro y aquí es lo difícil para muchos, simple y sencillamente porque la naturaleza humana es así y de ella ningún fiel del Opus Dei está excluido y dicho con objetividad y sin cargar las tintas a nadie, también ningún ex está excluido: pensemos que es más lo que nos une que lo que nos separa, si es que hay voluntad de unir, dicho esto sin ninguna violencia.

En el Padrenuestro pedimos a Dios que nos perdone como nosotros perdonamos y mientras no haya esto, me parece que la polémica seguirá.

Tengo experimentado que cuando hay buena fe de ambas partes, se logra mucho. Me considero amigo de gente que ha dejado la Obra, que se pone del lado de la crítica y sin embargo somos amigos, qué es lo que sucedió, fácil: yo reconozco que no a veces, muchas veces, se nos van los pies en el trato con los demás y a veces no pedimos perdón como debiéramos, en el momento y circunstancias y de regreso igual, no hay esa disposición a perdonar. Si me piden una muy personal y objetable opinión, diré que lejos de ver en esto una traición a alguien o a algo, veo que lo único que quiero es que de verdad sepan todos que por más errores que cometamos, no hay odio ni rencor ni mala leche y que al poco que se habla con algún ex en estos términos, físicamente aseguro que la conversación ha terminado en un verdadero abrazo que expresa mucho más que lo que un teclado no acierta a expresar, los misterios cardíacos les llamo.

Lo que sucede al final del día es que no vemos el daño que queda, tanto en quien ha errado y lesionado y tanto en quien ha sido lesionado y me parece que la solución, no olvidemos que estamos en algo donde Dios está de por medio: perdonar y olvidar, que es difícil, sí, pero como a San Pablo, Dios puede decir a cualquiera, te basta mi gracia si en verdad quieres perdonar y entonces la vida es muy diferente y el abrazo no puede ser más sincero.

No nos olvidemos: seremos soberbios siempre, el Opus Dei no expide certificados de humildad a prueba de todo, al contrario, recuerda constantemente que si no estamos dispuestos a vivir con humildad lo recibido por Dios, es muy fácil echarlo a perder, recordando esa frase de la Escritura que tanto gustaba a San Josemaría: llevamos este tesoro, (ser hijos de Dios, sabernos llamados a una aventura divina, tener hermanos y hermanas que rezan por mí todos los días, tener un Padre que se esfuerza y esmera en ser eso, un Padre, unas hermanas que sin ellas quizá el Opus Dei sería una locura, en fin, todo ese tesoro) lo llevamos en manos de barro, es decir, nosotros lo podemos echar a perder, Dios no.

A nombre (sabiendo que nadie en la Obra contradiría lo que viene) de toda la Obra, sin tener representación para decirlo, pero con la suficiente fuerza de ser del Opus Dei, a nombre de quienes hemos lesionado a alguien, a todos y cada uno de ellos, les pedimos perdón desde lo más profundo de nuestro corazón.

Ojalá que si esto sale a la luz en Internet, aquellos que alguna vez fueron maltratados puedan sentir que desde donde estamos, pedimos por ellos, les enviamos un abrazo y sepan que con todo lo que sucede, no dejaremos de quererlos nunca, no dejaremos de tenerlos presentes en nuestras oraciones nunca y al menos de mi parte, a todas y a todos les deseo un 2007 muy feliz, a quienes tienen ya a las puertas algo grande en su proyecto de vida, no duden que pido a Dios por su felicidad y por el logro de ese objetivo y si me lo permiten, un abrazo a todos y muchas gracias por su tiempo al leer estas líneas.



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