Legalidad en los colegios del opusdei

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Por Agustina López de los Mozos, 23.01.2009


En estos últimos días y también hoy, se están publicando “recortes de prensa” sobre el debate que existe en la política española de las distintas Comunidades Autónomas, sobre si subvencionar o no a los colegios del opusdei. El tema, aunque a algunos les pueda parecer que no tiene importancia, la tiene y mucho. Por eso se publican.

Los colegios que separan a chicas de chicos, son en un 99% en España, de la obra: los de Fomento y otras sociedades con distinto nombre pero con igual fin: buscar vocaciones entre adolescentes porque ya desde la infancia se les está adoctrinando con la programación opus.

Como no se puede discriminar por cuestión de sexo, según dice nuestra Constitución, los colegios que reciben subvenciones de dinero público, tendrán que atenerse a la Constitución o si no, convertirse en colegios privados –sin ayuda del dinero de los impuestos de todos los españoles- y sostenerse con el dinero privado de padres privados que quieren una educación privada para que el opusdei les proporcione la vocación privada.

Al opusdei, éste “mari-magnun” (palabro usado con humor por una amiga que utiliza el latín no con demasiada ortodoxia) de tener que convertir sus colegios de chicas y colegios de chicos, en colegios mixtos (chicos y chicas juntos en toda la edad escolar hasta el acceso a la Universidad), les va a suponer un problema grande. Y es que se les va a acabar el “semillero de las vocaciones”. Y se les va a acabar porque otro problema, también de fondo, además de los alumnos, son los profesores.

¿Numerarias y numerarios, agregadas y agregados, juntos, y conviviendo, día a día, en el claustro de profesores? ¿Tentaciones, pecado? Pues se siente, porque si siendo "cristianos corrientes en medio del mundo" tienen que guardar el voto/compromiso de castidad... que se retiren a un convento, porque como es obvio, no son ni cristianos corrientes ni están en medio del mundo.

Creo que se va a desmontar una importantísima red de “pescadores de almas” en víctimas inocentes si, con la ley en la mano, al opusdei se le prohíbe que busque sus fines de captación. Y profesoras y profesores, ya son mayores para saber que, en el mundo real, mujeres y hombres se relacionan en el trabajo y hasta hablan y se invitan a un café a media mañana, y eso no significa "infidelidad".

Y quien quiera vocaciones al opusdei de sus hijos, que las pague con su dinero, no con dinero público. Y quienes, siendo profesoras y profesores de estos peculiares colegios no quieran relacionarse con el sexo opuesto, que pidan la admisión en los trapenses, y que también les pague quien corresponda, pero no el Estado español.



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