Las raíces del mal

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Por Idiota, 25.04.2005


Querid@s amig@s:

Me ha hecho gracia la alusión de José Carlos (24.04.05) a mi último mensaje (17.04.05). Mi actitud ante la Obra se puede resumir en agradecimiento y dolor. Agradecimiento, por un lado, por las cosas buenas del espíritu que recibí y, por otro, por las personas buenas que llegué a conocer. Dolor, a nivel personal, por la multitud de disgustos (más o menos grandes) que me ha dado la Obra durante los últimos trece años de mi pertenencia a la Obra; dolor, a nivel institucional, por la separación entre espíritu y praxis que observo y por su lento hundimiento en los países que conozco (de ambas cosas se ha hablado ya). Por este motivo, al comenzar a intervenir en OpusLibros siempre temí que los lectores de OpusLibros confundieran mis posiciones con las de José Carlos. Pero, como se ve, mis temores eran infundados: el mismísimo José Carlos me ha metido en el sector de los "radicales" que no sé si coincide con el de los "abolicionistas"...

Si se lee mi mensaje se verá que utilizo la metáfora de la planta de dos maneras distintas. Por un lado, comparo la Obra con una planta; los aspectos de su praxis son las ramas: "José Carlos nos propone en su mensaje ir analizando "rama a rama" la "planta" de la Obra y no se da cuenta de que está dejando sin analizar la "raíz", el punto donde "radica" todo el mal que se manifiesta en las "ramas"." Por otro lado, a renglón seguido, comparo los males de la Obra con una planta; estos males tienen una raíz en algunas "prácticas fundamentales" ("la "raíz" de todos los males está en "ese elemento intermedio que llamo "exigencias de la entrega / vocación / vida de numerario"") y, de esa raíz, surgen unas ramas que son las consecuencias de esas prácticas; sobre todo, una serie de actitudes y de "criterios variables".

Siento la confusión que he causado y voy a intentar aclarar mi posición. No soy "abolicionista" en el sentido de que haya que eliminar la planta de la Obra; si acaso, soy "radical" en el sentido de que hay que eliminar la planta de los males de la Obra. Es cierto que, al abogar por un cambio ya en el nivel de las "prácticas fundamentales", que José Carlos acepta como buenas en su totalidad, estoy abogando por una reforma de la Obra que es tan "radical" que, si se diera, no la reconocería ni el Fundador que la fundó. Para ser exactos, se parecería mucho a las instituciones de las que hablo en el otro mensaje de hoy y, por tanto, se acercaría muchísimo más a lo que, al parecer, deseaba el Concilio Vaticano II cuando ideó la figura de la prelatura personal.

A pesar de mis "provocaciones" al respecto, José Carlos todavía no se ha pronunciado sobre mi argumentación en contra de las "prácticas fundamentales" malas, es decir, las que conculcan la dignidad de la persona. Y, sin embargo, son éstas -mucho mejor analizadas por Antonio Ruíz Retegui, dicho sea de paso-, las que generan los problemas que José Carlos presenta y los puntos conflictivos sobre los cuales versan los testimonios de esta página. Por lo tanto, más que redactar un "anti-vademecum" en el que se proponga "permitir" todo lo que al numerario le está "prohibido", en el sentido de que "no lo hace"; lo que hay que conseguir es que los dirigentes de la Prelatura se den cuenta de su "fariseísmo", se arrepientan, se conviertan y transformen toda la práctica de la Prelatura desde dentro: "El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." -dice Jesús (Juan 6, 63).

Esto es muy difícil. Si nos fijamos en el Evangelio, vemos cómo Jesús toca y convierte los corazones de los más grandes pecadores (según los cánones de la época) y, sin embargo, fracasa estrepitosamente con los fariseos, que, teóricamente, deberían haberlo recibido con los brazos abiertos porque se supone que debían de ser los que más amaban a Dios. "Fracasar" es poco: son los fariseos los que consiguen que se le condene a muerte...

Recordad la escena con el ciego de nacimiento. Al final, Jesús se encara con los fariseos, que han estado dándole la lata y dice:

"Y dijo Jesús: "Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos." Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: "¿Es que también nosotros somos ciegos?" Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: "Vemos" vuestro pecado permanece."" (Juan 9, 39-41)

Así que, de esta manera, la archiconocida jaculatoria del Fundador adquiere un nuevo significado. "Ut videam, ut videamus... ut videant": Que los que no ven, vean y dejen de decir que ven. Y, hasta que llegue ese momento, para mí, como para tantos, sólo existe una actitud ante la Obra y es la que recomienda Jesús:

"Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. De modo que haced y observad todo lo que os digan [="espíritu puro"]; pero no hagáis conforme a sus obras [="prácticas fundamentales" malas], porque ellos dicen y no hacen." (Mateo 23, 6)

José Carlos habla de "frutos sabrosos, de personas entregadas, felices, buenas como el pan": no niego que las haya y nunca lo he hecho. Pero el mismo José Carlos explica por qué las hay, porque "[n]o se han corrompido"; es decir, no han aceptado el "fariseísmo", las "prácticas fundamentales" malas, el uso de excusas como "exigencias de la entrega / vocación / vida de numerario" para dificultar sin necesidad el camino de una persona (incluso en detalles como el que me servía para ejemplificar la "separación entre espíritu y praxis" (25.02.05)).

Y, si lo de "fariseísmo" suena muy fuerte, compárense los pasos que median desde el "espíritu puro" (paso 1) y el "paso a la realidad" (paso 4) en mi mensaje con la crítica que realiza Jesús sobre el mismo tema (Marcos 7, 9-13):

Paso 1: el "espíritu" puro: " [Jesús] Les decía también: "¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición! Porque Moisés dijo: =Honra a tu padre y a tu madre= y: =el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte."

Paso 2: otro aspecto del "espíritu", relacionado con la "entrega" y paso 3: concreción práctica de los pasos 1 y 2: "Pero vosotros decís: Si uno dice a su padre o a su madre: "Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro Korbán -es decir: ofrenda-", ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, anulando así la Palabra de Dios por vuestra tradición que os habéis transmitido; y hacéis muchas cosas semejantes a éstas.""

Como decía "nuestro" amadísimo Fundador: ¿Está claroooooooo?????

¿O es que soy un

Idiota?


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