La gran comedia

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Por Books, 24.07.2009


¿Qué es el opusdei? ¿Sabe alguien de dentro, de fuera, de en medio, de al lado, de arriba o de abajo lo qué es el opusdei?

¿Se trata de una muy larga comedia? ¿se podría decir que es un circo, una payasada? ¿una mala noche en una mala posada? ¿algo que quiso ser y no fue? ¿se trata de un ente de razón? ¿se trata de algo que no tiene ninguna razón de ser?

El opusdei se mueve como quiere, como puede, con quien puede, con quien quiere, donde quiere, donde puede, con quien no quiere, con quien no puede, con lo que puede, con lo que tiene, con lo que no tiene...

Hay en la obradedios actores, directores, programadares, payasos, domadores de leones, malabaristas, acróbatas, correveidiles, marquesas, sirvientas, peones de albañil, maestros de obras, curas, monaguillos, apagavelas, sirvecafés.

"El opusdei es una organización desorganizada". Y pusieron tanto empeño en desorganizarse, que se olividaron de Dios.

Dios es una palabra mágica, en boca de todos a todas horas, pero que ahí empieza y ahí acaba. Se trata de una palabra. Se usa, se utiliza, cuando conviene, para lo que conviene, con quien conviene, donde conviene. O sea, siempre. Indiscriminadamente.

El miembro de la obra, el peón, se siente presionado a actuar como no quiere cuando no quiere. Se ve obligado a renunciar a su voluntad y a su conciencia. Y así acaba haciendo lo que sea porque si no, lo que le falta es visión sobrenatural.

El que no está dispuesto a obedecer, el que no entiende una indicación, o un capricho del director, lo que tiene que hacer es "ir al oratorio y verlo en la presencia de Dios".

¡Qué payasada, con tan poca gracia, una persona de rodillas delante de otras tantas acusándose "en la presencia de Dios"!

!Qué patético una de las tantas, fea, guapa, gorda o baja, vieja o joven, imponiendo una penitencia como si fuera Dios!

!Qué absurdo el sinfín de preguntas de esa reunión tan importante a la que no se puede faltar, so pena de excomunión! Preguntas en latín que hacen dormitar y soñar con Dios. Eso es lo importante, que hay gracia de Dios, para la que aburre, para las que duermen, para las que bostezan.

El miembro de la obra se presume en presencia de Dios ¿de qué dios? ¿dónde está ese dios? ¿es ese Dios el del evangelio, ese evangelio del que se presumen grandes intérpretes y observantes?

Fíjose su dios en almas cándidas a las que dio el papel de vigilantes en esta gran comedia. Fíjose su dios en una panda de payasas chismosas....


Físjose en almas con mente corta. Pelotas, fisgonas. Y les dio su dios el encargo divino del espía. Y veíanse a aquellas benditas almas continuamente pululando alrededor de las oidoras, buscando su aplauso, su palmadita en la espalda, a cambio de unos cuantos chismes fabricados desde la estupidez. Y hacíanle la vida aun más incómoda a toda aquella con la que se cruzaban. A todas, excepto a esas otras a las que no eran capaces mirar a los ojos.

Y corrían estas papanatas al encuentro de aquellas que quisieran escucharlas. Pero el chiste no acaba aquí. Las que tenían más gracia eran aquellas miembras hiperprogramadas o insensatas de tomo y lomo pero con mucha gracia de dios, que consentían en escuchar y les daban la venia...

!Y qué felices que eran! Porque estaban interpretando magníficamente sus papeles.

Y cargóle la conciencia a una cristiana corriente de la obradedios, aquella miembra que le dio permiso para ausentarse un par de horas de aquella patética convivencia, en aquel lugar prefabricado, al que aquella asistía para "descansar".

Y corrió aquella cristiana corriente del opusdei atemorizada a dar la cena a su marido ingresado en el hospital con una seria enfermedad. Y no estuvo con él más que una hora, porque la otra se le fue en el trayecto.

Y se encontró con la miembra en la puerta de aquella patética casa de convivencias prefabricada, y le dijo con cara de urraca: "llegas diez minutos tarde" Y no le preguntó por su marido, ni le preguntó por sus hijos. Y la cristiana corriente llegó tarde a la charla en la que estaban hablando de caridad.

Y ¡qué mal durmió!, con la conciencia cargada porque no había sido una buenahijadedios en suopusdei. Y se quedó dormida casi al amanecer. Y en ese duermevela soñó que se encontraba en el hospital, al lado de su marido.

Y la miembra durmió a pierna suelta. Sastifecha, sabedora de su deber cumplido. Contenta, porque con una mirada le enseñó a su hermanaenlaobradedios, qué es lo importante, y qué cosas pueden esperar...

Y es que en la obradedios hay mucho mequetrefe. Y tienen un dios exlusivo, un pelele con el que juegan a su atonjo. Y un jesús, que escribió su propio evangelio "como un personaje más". Y lo llenó de pasajes interesados, de frases hechas, de parábolas con un solo sentido, de virtudes fabricadas como sudios les dio a entender.

Y así el opus dei es muy pobre porque jesús dijo que "no dan nada porque no tienen nada" y además, dijo Dios "que al que pide se le dará ...


Hay unas sujetas bastante ridículas, y sobre todo, cara al espíritudelopusdei, muy contradictorias.

Son aquellas con vocación de sibaritas ¿desde la eternidad?. O quizá sea algo endógeno, producto de poner en práctica aquella máxima: "en la obra, no podemos bajar el tono". !Y se lo toman tan a pecho!

Todo tiene que estar perfecto en lo que afecta a sus personas: comida, ropa, habitación. Por eso, cuando algo no lo está, se quejan, despotrican y se ponen de mal humor. Exigen, exigen y vuelven a exigir. Miran por encima del hombro, cuando no, con desprecio a las que trabajan para ellas en sus casas...

Ellas todo lo hacen bien, cosa que no les resulta dificil porque no hacen nada. Son las que no se despeinan, ni se ensucian, ni se arrugan en su trabajo. Siempre huelen a colonia. Nunca a lejía, a donlimpio o a comida.

¡Qué ridículas y qué rara se hace la presencia de éstas sucedáneas de marquesas en casas de "familias numerosas y pobres"!

Hay en el opusdei personas con verdadera vocación de servicio: auxiliares y administradoras que se dejan los huesos. Curas que sudan sotanas en verano y en invierno, pesadas casullas en múltiples e interminables bendiciones solemnes, estolas en armariosconfesonarios.

Pero las que realmente se sentían ejemplares eran aquellas que pensaban que el espíritu de sevicio consistía en servir el café. Siempre servían el café. ¿Y lo bien que quedaban cuando demostraban que se sabían como lo tomaba cada una?. Sólo, con una nube, cortado, con un poco de leche fría, con dos de azucar, con leche, con mucha leche y poco café. !Qué bien lo hacían, día tras día! Eso sí, hacían poco más.

También estaban las apagavelas. Perfectas. De izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Genuflexiones modélicas.

Toda esta casuística ¡claro que no se daba en delegaciones y asesorías! Las grandes programadoras, domadoras de cachorros de león no tenían tiempo para entretenerse en minucias, y eran demasiado maduras como para estar por encima e ir tan solo a lo importante, a la esencia, al fondo.

Perfectas moviendo hilos de títeres y marionetas. Trabajo interno, muy interno. Nada a pie de calle, ni apostolado, ni proselitismo, ni llamaditas a las supernumerarias.

Sin idea de lo que es un matrimonio. Sin puñetera idea de lo que supone criar hijos, ni llevar una casa, ni aguantar adolescentes. Pero con gracia de dios a raudales, vertida sobre sus cabezas a través del espíritu santo. Gracia de estado para dar todo tipo de órdenes e indicaciones, llevándose por delante todo lo que estorbe la acción del paráclito.

Claro que a la hora de dar un gran espectáculo, la palma se la llevaban ellas. Se trata de "el espectáculo" con mayúsculas. "Viene el padre a la delegación" !Ahí mas dao¡ ¡Se armó la gorda!. Montajes espectaculares. Entran en acción todo tipo de personajes: maestros de obra, albañiles, fontaneros, pintores, diseñadores...

Las que hasta ahora cocinaban, limpiaban, planchaban, son despedidas. ¡Menuda payasada, debían de hacerlo todo mal!.

La casa se convierte en un cuartel general, invadido por la plana mayor, con su propio ejército.

Aquello se convierte en el gran circo mundial. Gente que corre de un lado a otro. Acróbatas que escalan pareden. Directoras que dan órdenes, que son anuladas por órdenes distintas que dan otras que son más directoras. Gente que hace. Gente que deshace lo que otra acaba de hacer.

Albañiles tirando tabiques. Pintores pintando lo que estaba recién pintado. Colchas exquisitas sustituyen a otras magníficas. Se cambian muebles, cortinas, manteles, vajillas.

Se elaboran excelentes menús que nunca llegarán a la mesa, pues serán cambiados una y otra vez.

Frutas, carnes, pescados, vinos de primera calidad, a la que darán el visto bueno gente que no tiene ni idea. La orden final la dan ellas.

Se gasta gran cantidad de dinero, se emplean horas y horas, días y días, tardes y noches. Se desquicia al personal.


También tienen sus minutos de gloria, a veces excesivos, las ejemplares en el "cuidado de las cosas pequeñas".

El sillón a un centímetro de la pared. La mesa a veinte centímetros del sillón. La silla, a treinta centímetros de la mesa. En los manteles, ni la más minúscula manchita, ni una mísera miga de pan. Las papeleras, justo en la esquina. Son las de: "podrías bajar el tono de voz durante el tiempo de la tarde", "cuando haces la genuflexión te tuerces un poco hacia la izquierda", "al andar parece que arrastras los pies", "deberías cerrar las puertas con más delicadeza". Son insoportables. Son perfectas emulando asufundador...

Y así, entre chismosas, sibaritas, maniáticas, programadoras, sabias, yupis, deprimidas, se van pasando los días, los meses, los años. Y se van escrbiendo páginas en esta gran comedia "su divina comedia".

Y entre páginas y páginas de tebeos, se intercalan octavillas de apostolados falsos, seductoras convivencias, medios de formación monótonos, vacíos. De amigas inexistentes, de invitaciones con dobles intenciones, de actividades con trampa. De sonrisas ensayadas, excesivamente usadas.

Toda esta comedia es fruto de la imaginación y de la exageración. Ninguno de los personajes que se insinúan son reales. Toda ella no es más que una visión que tuvo un señor con veintiseis años, la gracia de dios y buen humor, aunque a veces se lo llevaran los demonios por chorradas y fastidiara a sus hijas y a sus hijos con su mal genio.

Dios, omnipotente y eterno, que también es omnisabio, tiene un gran sentido común. No le gusta perder el tiempo, aún teniendo todo el tiempo del mundo. Lo dedica todo a las criaturas que El creó, a las de carne y hueso. A las que hacen las cosas mal, a los que intentan hacerlas mejor, a los que cometen fallos, a los que saben que no saben, a los pobres, a los ricos, a los cojos, a los feos, a los mejor parecidos.

No pierde el tiempo haciendo caso a ese rumor que escuchó de que había por ahí una carpa de circo montada por algo que se llama opusdei. Si algunas vez se molesta en asomar la cabeza, con un soplo volará la lona y todo quedará en el aire.

Si alguien empezó a leer pensando en reirse y no lo hizo, puede pinchar en "la oveja naranja", con suerte aún está colgado en la red. Quizá se tire por los suelos, o tal vez sienta vergüenza ajena. Vamos bien.

Books, marioneta que renunció a la fama como payasa, payasa que ahora se ríe de verdad, sobre todo de ella misma.



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