Incongruencias entre el pensar y predicar de Escriba

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Por Nelli, 19 de mayo de 2010


Armando escribió en su escrito del pasado 14 de mayo del 2010 lo siguiente:

“Es decir y para concluir este escrito que está muy enredado, todo lo que ellos hacían se sabía, lo sabían en la Curia, lo sabían Cardenales de alto rango, lo sabían los más próximos a ellos. La diferencia es que mientras Maciel llevaba una cuádruple vida, Josemaría Escrivá de Balaguer sí era coherente con lo que pensaba y predicaba, si en este último punto estoy equivocado, agradeceré enormemente me hagan la corrección fraterna respectiva”.

Yo no soy partidaria de las correcciones fraternas, me da la impresión que muy fácilmente se resbala en el abismo de la soberbia con su uso y abuso. Creo más en el trabajo en equipo y por eso es que escribo mi opinión al respecto de las incongruencias de San José María entre su pensar y predicar.

Parto primero en base a la teoría del trastorno de personalidad que pudo haber sufrido San José María. No podemos meternos en la conciencia de cada persona, eso es algo muy íntimo entre la persona y Dios. Por eso me limito a escribir sobre las personas con desapego en general, que es el origen de trastornos de personalidad y pongo en duda las posibles interpretaciones sobre el conocimiento del fundador al engañar...

El hecho de que una persona sufra de desapego, no es motivo para afirmar que no tenga conocimiento de sus actos. Empecemos por diferenciar entre conciencia y conocimiento.

Diferencia entre conciencia y conocimiento

La conciencia se desarrolla en la infancia cuando la madre tiene empatía por su hijo y se lo demuestra. El bebé observa esa empatía, sabe que hay alguien quien le quiere y tiene dolor por su dolor, aprende a tener empatía por sí mismo y de ahí tiene capacidad de tener empatía por los demás. ¿Qué es la empatía? La empatía es la capacidad de ponernos en el lugar de la otra persona (ponernos “en las patas de…”) y poder vislumbrar sus sentimientos. Teniendo empatía por otros podemos desarrollar la capacidad entre lo que está bien y lo que está mal: No robo porque no quiero que otra persona sufra lo que yo sufriría si me robaran. No levanto falsos testimonios porque no quiero que otras personas sufran lo que yo sufriría cuando me levantasen falsos. Doy de comer al hambriento porque a mí me gustaría que si me estuviera muriendo de hambre alguien viniera en mi ayuda, etc. Aquí está la conciencia: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

El conocimiento (o el que yo me refiero en este artículo) es el saber algo. Por ejemplo saber que lo que se dice es verdad, aunque esta verdad pueda ser relativa al entender de la persona, en el caso de lo que se cree no sea verdad. No hay intención de mentir.

Conciencia Vs. Conocimiento cuando la conciencia no está completamente desarrollada

Una persona con desapego, si bien no tiene la conciencia desarrollada sí tiene, en muchas ocasiones, conocimiento e intención de mentir y engañar. Recuerdo a una persona con desapego severo mintiendo para engrandecerse a sí mismo ante su audiencia. Cuando volteó su cara y me vio, el semblante le cambió. Empezó a “componer” su historia porque tenía el conocimiento que yo sabía cuál era la verdad. Una persona que está delirando y cree que es Napoleón, no importa quién esté o no en el cuarto, él sigue en su mundo de creerse Napoleón.

No soy abogada ni juez, pero para ejemplificar lo que digo voy a poner un ejemplo. Durante la adolescencia no se tiene pleno conocimiento de las consecuencias de los actos. La parte frontal del cerebro justo detrás de la frente es la ultima de terminar de desarrollarse, que es la parte que nos permite predecir las consecuencias de nuestros actos. Los adolescentes no tienen esa parte completamente desarrollada. Un adolescente sabe que es malo manejar a velocidades muy rápidas. Supongamos que un niño de 16 años por ir jugando con el auto a velocidades muy altas choca e hiere a otro niño de 3 añitos. ¿Se puede librar al adolescente de toda responsabilidad por el simple hecho de tener 16 años? Por lo menos en la sociedad que yo vivo, no. Este niño enfrentaría cargos legales, aunque como niño, por la atenuante de su juventud. Este adolescente tomó la decisión de desobedecer las leyes. Hay muchos otros jóvenes de 16 años que toman la decisión de obedecer las leyes aunque tampoco entienden a profundidad las consecuencias de sus actos y también se crean invencibles y que esos accidentes no les pasa a ellos.

He visto el llanto desgarrador de un joven por el error que cometió y provocar la muerte de un niño pequeño por andar jugando con el auto. La diferencia con el desapego es que a ellos no les mortificaría haber matado a un niño pequeño sino que de lo que arrepienten es que los hayan pescado y tengan que enfrentar cargos legales.

Conciencia vs. Conocimiento en la vida de Escriba

Yo creo que probablemente Escriba sí creía que todas esas normas que les pedía de rezos y demás era el camino para la salvación. Si sufría de desapego, no entendía lo que es amar al prójimo y se buscó otro camino que él pudiera entender, además de poderlo controlar. También pudo haber creído que el aislar socialmente a sus hijos de la obra y no permitirles intimidar entre sí era bueno. Él no entendería lo que es intimidar y peor aún, le causaba mucho miedo sentirse vulnerable al intimidar con las personas. En estos dos casos creo que sí pudo haber congruencia de Escriba entre su pensamiento y su predicar. Aunque en los dos ejemplos se puedan observar errores graves, si sufría desapego, probablemente no tuvo la intención de engañar.

Pero también encuentro incongruencias entre su pensamiento (conocimiento) y su predicar. Jesús Ynfante en “El santo fundador del Opus Dei” nos narra lo siguiente:

Antes de embarcarse para Italia, en Barcelona Escrivá recapacita en público delante de miembros de la Obra y pronuncia unas palabras en el transcurso de la misa que son reveladoras de su estado de ánimo y su preocupación por aquel primer fracaso en la batalla canónica ante el Vaticano: "Señor, ¿Tú has podido permitir que yo de buena fe engañe a tantas almas? ¡Si todo lo he hecho por tu buena gloria y sabiendo que es Tu Voluntad! (...) Nunca he tenido la voluntad de engañar a nadie. No he tenido más voluntad que la de servirte. ¿Resultará entonces que soy un' 'trapacero?". [Bernal, Salvador, ob. cit., p. 258; Gondrand, Francois, ob. cit., p. 278; Sastre, Ana, ob. cit. p. 327; Varios Autores, "El itinerario jurídico del Opus Dei", EUNSA, Pamplona, 1989, p. 15; Vázquez de Prada, Andrés, ob. cit., p. 241]. Trapacería o trapaza se traducía por fraude o engaño y aquella meditación era su manera de defenderse ante los ataques de otros sectores del catolicismo español que le acusaban de practicar artificios engañosos e ilícitos de forma continuada con los que se perjudicaba y defraudaba a la Iglesia católica en España.

Yo a esta oración la interpreto como un muy probable conocimiento de Escriba de estar engañando a las almas, aunque esta mentira fuera por cumplir la voluntad de Dios al llevarle almas al cielo. Escriba, dentro de su narcisismo quería ser El Santo por excelencia y ser él que le llevara más las almas a Dios. Pero para lograrlo, engañaba a la gente, aunque Dios permite ese engaño “de buena fe”. Si Dios lo permite, entonces al final de cuentas Dios es el culpable de que él infringiera el octavo mandamiento. Esta característica de culpar a otros por las propias faltas y no admitir responsabilidad en los actos propios es muy típica del desapego. Esta interpretación mía sobre la oración de Escriba, la baso en el hecho de que el fundador nuca fue claro sobre lo que vio aquel 2 de octubre. Ocultó, escribió y reescribió la historia múltiples veces. Esto da mucho pie a sospechar que en varias ocasiones tenía conocimiento que su historia no encajaba con la realidad y necesitó reescribirla para seguir engañando.

El 10 de marzo del 2010 Haenobarbo en “Sobre visiones y milagros” expresa su discrepancia conmigo sobre la interpretación a la oración. Lo traigo a colación para poner sobre la mesa otra posible interpretación y dar un panorama más completo ante las posibles interpretaciones al mismo relato.

No sé si con esos pensamientos de Escriba de culpar a Dios por su desobediencia de no decir mentiras fue donde elevó la pillería a “santa pillería”. Y yo a la pillería no le veo la santidad por ningún lado. El ser pillo implica engaño, el creerse más listo que la otra persona y aprovecharse de la confianza o inocencia. ¿Dónde en los Evangelios se lee que Jesús fue pillo y engañó o manipuló la verdad aunque fuera un poquito por la gloria de Dios? El afirmar que Dios permite que diga mentiras y engañe para el bien de los hermanos es tanto como afirmar que si Dios permite que haya asesinos entonces eso me da licencia para asesinar a las personas, no sea que después vayan a pecar y se condenen... Escriba pudo en su trastornado razonar haber elevado la pillería a “santa pillería” para justificarse y poner a Dios como el culpable, pero como sacerdote católico tuvo que saber que estaba desobedeciendo el octavo mandamiento: No dirás falsos testimonios ni mentirás, aunque probablemente por su desapego no entendiera por qué es pecado mentir. Justificaba sus engaños culpando a Dios: Dios lo permite para Su gloria. ¿Qué acaso no es lo mismo que siguen haciendo los miembros del Opus Dei y hacen malabares en su cabeza para justificar sus tantas mentiras y medias verdades con intención de engañar “por el bien de Dios”? Igual saben que Dios es Verdad y dijo: “No mentirás”.

¿Cuáles son otras de las incongruencias que yo veo en la vida de Escriba?

  1. Obligaba a sus seguidores a abandonar a los papás, pero él procuraba vivienda a su familia. [“Vida y milagros de Monseñor Escrivá de Balaguer/Los doce apóstoles”, Luis Carandell].
  2. Obligó a no tener fotografías de los familiares de los numerarios en la obra, pero él tenía fotografías de sus familiares por todas las casas del opus. [“Se habla de sus virtudes heroicas ¿cuáles?”.- Rosario Badules, 1 de diciembre 2002].
  3. Los numerarios “elite” tenían que provenir de familia rica y acomodada y si provenían de familias de abolengo pues mejor. Su familia había caído en desgracia económicamente y se compró el marquesado de peralta para demostrar su abolengo. ["Vida y milagros de Monseñor Escrivá de Balaguer/Hijos de todas las clases sociales", Luis Carandell, 1 de diciembre 2002]. ["El santo fundador del Opus Dei/Primeros años de vida oscura", Jesus Ynfante].
  4. Exigía la sinceridad salvaje de sus miembros al tener la obligación de contarle todo a los directores sin embargo él no fue sincero con los miembros de la obra:
    1. Acomodó y reacomodó su autobiografía y su famosa visión del 2 de octubre. ["Vida y milagros de Monseñor Escrivá de Balaguer/Los doce apóstoles", Luis Carandell, 1 de diciembre 2002]
    2. No les avisaba a los donantes de dinero que el 10% de sus donaciones no serían usadas para lo que les decía que serían usadas. ["Historia oral del Opus Dei/El Opus Dei y los negocios", Alberto Moncada, 1 de diciembre 2002]
    3. No les explicaba a los numerarios que a sus papás les iba a sacar todo lo que pudiera. ["Historia oral del Opus Dei/El Opus Dei y los negocios", Alberto Moncada, 1 diciembre 2002].
  5. Les exigía a los numerarios que dieran todo el dinero a la obra y sin embargo exigía todo tipo de caprichosos lujos para el. ["Se habla de sus virtudes heroicas ¿cuáles?".- Rosario Badules, 1 de diciembre 2002].


Como dice mi esposo: “En el comunismo todos son iguales,… pero unos son más iguales que otros”. Y creo que esto es lo que pasó con el fundador del Opus Dei. El exigía ser mucho “más igual” que todos los demás, pero en el fondo tenía el gran dolor de sentirse mucho más por debajo que todos. Esta fue la primera de sus incongruencias.



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