Hacer amable la mentira

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Por Miguel M. (Galtzagorri), 29 de noviembre de 2006


Cuántas charlas, círculos y sermones acerca de la verdad y la libertad habremos padecido en el Opus. Cuánto cinismo. Voy a tratar de explicarme.

No decimos la verdad sólo por el hecho de no decir explicitamente una mentira. Si yo -por ejemplo- (y perdonad que sea un ejemplo tan mal improvisado) voy a tomar un café contigo a un bar y me muestro simpatiquísimo y todo lo que te cuento mientras tomamos el café es verdad – no digo explícitamente ninguna mentira- , PERO ya he premeditado secuestrarte o atracarte una hora después... ¿podré decir que estuve diciéndote la verdad mientras tomábamos el café?

NO.

Porque el encuentro fue mucho más falso que sincero, fue un engaño. Cada una de mis sonrisas o cada una de mis risitas – como respuesta a cualquiera de tus comentarios- escondían un plan malévolo y oculto. Este ocultamiento de la realidad, de lo que yo verdaderamente pretendía hacer contigo, convierte a todo en una farsa: en una gran mentira.

Hay un libro del opus por ahí que se titula “hacer amable la verdad”. El opus tiene experiencia de sobra para publicar también un libro con el título “Hacer amable la mentira”. Porque consigue eficazmente que sus propios miembros pierdan el rechazo moral a la mentira cuando está en juego el prestigio del Opus o algún “botín” proselitista. Por eso manipulan tanto la verdad, y omiten tanta información crucial a los pitables y a sus padres: porque un pitaje es el botín más preciado para el opus. La dimisión de un miembro, correspondientemente, es una de las peores noticias para el opus: por eso el fundador no dudó en lanzar amenazas que parecen más de adivinadora del futuro de television, que de un sacerdote cristiano. Y todos sabemos que dentro del opus hoy en día se sigue con la misma política, intimidando a los miembros – herencia del fundador- a no salirse del opus, como si fuera la acción más irreparable y abominable que una persona del opus pueda hacer, y para ello manipulando el concepto de "vocación". ( Por esto "vocación" es la palabra más utilizada en el opus: porque es gracias a ella que luego pueden realizarse todo tipo de manipulaciones y presiones. No caigamos en el error de hablar de "vocación" como lo hace el opus, tan a la ligera)

Ayer leí el artículo de Australopitecus en el que él copia algunos puntos de la “instrucción para directores”, y el texto desprendía un hedor insoportable. La obsesión por las fichas personales recogiendo meticulosa y pacientemente todo tipo de información personal (perteneciente no a malhechores o peligrosos delincuentes, sino a personas de buena voluntad como cualquiera de vosotros - incluso se utiliza el adjetivo “íntima” en dicha instrucción-) nos hace pensar en un sistema totalitario en el que cada sujeto está totalmente controlado por los que mandan.

¿Cuántos de nosotros, habiendo pertenecido al Opus durante 5, 10 o 15 o más años, fuimos informados de la existencia de esas fichas personales? ¿Dónde guarda hoy el opus toda esa información? ¿cómo sabemos si aún conservan nuestras fichas personales o no? ¿ Quién nos informó de que había “hermanos” nuestros que se dedicaban a recoger información íntima y confidencial acerca de nosotros y luego enviarla a la comisión o a otros lugares? ¿Por qué nos hemos tenido que enterar ahora, ya fuera del opus, y por internet? ¿Nos hubieramos enterado si siguieramos perteneciendo al opus, o por el contrario, nos hemos enterado porque nos hemos ido y estamos haciendo ASEQUIBLE la verdad? ¿ Por qué el opus no pone de una vez algo de empeño en dejarse de amabilidades con la verdad y simplemente DICE la verdad, pero... de verdad, no a medias??

Si no lo hace, seguirá haciendo amable la mentira, y muchos directores seguirán diciendo verdades a medias y ocultando la verdad ( es decir, mintiendo) sin el menor resentimiento moral.



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