Guia de pastillas que se toman en el Opus Dei

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Por Hormiguita, 31.01.2007


El tema de las pastillas fue una ayuda para sobrevivir, pero tambien un ancla para quedarme mas tiempo. Además de un "shock" para mi encontrarme en esa situacion a mis 23 años.

Sugiero que como ayuda, alguien confeccione una lista de las pastillas que en la Obra se recetan.

El esquema aplicado a mi mismo, podria resumirse asi:

  1. Sustancias que has tomado: Nobitrol, Melimé, Atarax, y Diazepan.
  2. Tiempo que tomaste estando en la Obra: 3 años
  3. Tiempo que tomaste despues de la obra hasta deshabituarte: 3 años
  4. medico que te las recomendó: clinica universidad de Navarra.

Si algun lector que sea medico tiene otra sugerencia para enfocar este tema seria aconsejable que lo escribiera. Se trata de hacer una base de datos, para que los actuales socios de la obra que esten empastillados tengan alguna referencia.

Saludos cordiales a todos, y el final feliz fue que me he pasado muchos años sin pastillas.

Hormiguita


Mi lista de pastillas

Hola a todos,

Solo quiero contestar brevemente al escrito de Hormiguita sobre el tema de las pastillas. Antes de nada explicar que yo tuve un agotamiento exacerbado y se manifestó en forma de insomnio, no era otra cosa que una reacción de mi cuerpo a la vida encorsetada y al exceso de disciplina. Yo estaba dispuesta a cualquier cosa con tal de dormir, me pidieron cita en un medico, del que no sabia ni su especialidad.

Antes que nada tengo que decir que fueron tantas que no me acuerdo de todas, lo que sí que me acuerdo es del diagnostico: trastorno leve de personalidad con estados depresivos, que en realidad era insomnio crónico, pues llevaba 4 meses sin dormir, lo máximo que conseguía dormir algunas noches eran 3 horas, y esas las que había suerte.

  1. pastillas que tomé: Nobritol, Seroxat, orfidal (como si fuesen juanolas, media pastillita debajo de la lengua cuando tuviese ansiedad), largactil gotas (que me ayudaron a engordar 17 kg en un curso de nueve meses, en total fueron 30, los kilos engordados), mutabase 2/10 y mutabase 2/25, loramed, seroquel 100 mg, sé que me dejo alguna, pero no soy capaz de acordarme de todas, como podéis imaginaros no fueron todas al mismo tiempo, pero varias de ellas si que fueron simultaneas, lo que me provocaba un total estado de zombi, llegué a plantearme que mi única salida en la vida era suicidarme, no se me ocurrió zamparme todas las pastillas de golpe, pero sí tirarme por una ventana o estamparme con el coche, este pensamiento para mi fue reactivo, pues me ayudó a clarificarme la cabeza, milagro (y no del fundador), pues con semejante carga de pastillas, no podía tener nada claro y menos la cabeza.
  2. este calvario duró 6 años, mis últimos dentro del opus, añado como anécdota, que en esos 6 años viví en 3 centros distintos, tuve 4 directoras distintas, hice la charla con 7 personas distintas y al medico me acompañaron unas 9 personas distintas.
  3. Después de mi salida, en tres meses dejé de tomar las pastillas, lógicamente las fui dejando de forma paulatina, ahora solo necesito un inductor de sueño para dormir, me trata un neurólogo, y los dos coincidimos en que tomar algo para dormir es más una parte de mi rutina del sueño, que una necesidad, así es que poco a poco este pequeño apéndice desaparecerá.
  4. el medico que me trató, lo mantengo en el anonimato, es verdad que me empastilló a lo bestia, pero también me ayudó, me enseño a enfrentarme a las imposiciones, fue bastante decisiva la ultima consulta a la que asistí, pues puse como condición para ir al medico, el ir sola, y le pude explicar lo que me pasaba, me dijo a mi y a la que iba conmigo, que entró después de mi entrevista con el médico, que solo había dos posibles soluciones: que el consejo local viese cómo me podía ayudar y lo hiciese o que me fuese del opus. Como el consejo local se mantuvo en sus trece de perfección con respecto a sus directrices de gobierno conmigo, opté por la segunda opción. Y todo el entrenamiento de enfrentarme a lo que me venia impuesto durante esos seis años me valieron para dejar de ser la niña dócil que siempre se fiaba y enfrentarme de lleno al verdadero problema de mi existencia: QUE NO ESTABA EN MI SITIO.

Lo que si que puedo aportar es que los médicos son elegidos muy cuidadosamente y cuando alguno/a se sale de las directrices generales dadas por la delegación o asesoria, para tratar estos “casos”, se le da un toque de atención, si antepone su experiencia como médico o su ética profesional a estas directrices, deja de ser médico de confianza y ya no tiene pacientes de la pomposa prelatura.

Lo que si que puedo deciros es que ahora estoy estupenda, no tengo ansiedades, ni crisis, “ni na de na”, ni siquiera los 30 kilos de más, que con esfuerzo casi me he sacudido de encima.

Un saludo especial

Piturro



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