Fe, razón e inocencia

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Por Atomito, 17.11.2008


Heraldo publico recientemente un interesante escrito, donde propone una actitud diferente a la mía, respecto de que hacer con la fe, después de abandonar la obra. En primer lugar, quiero felicitarlo, porque me parece una persona coherente y profunda, y sus escritos ademas de interesantes, son enriquecedores. Me gusta debatir, no por "ganar la discusión", sino porque el dialogo honesto entre gente con opiniones distintas, suele ser enriquecedor para las 2 partes y para los terceros que presencian el debate...

En primer lugar, no soy ateo ni creo que mi actitud lleve al ateísmo. Una cosa es negarse a creer en la palabra de seres humanos que llegan diciendo que son elegidos de Dios para darnos un mensaje suyo, y otra cosa es negar la existencia de Dios, del alma, o de la trascendencia. No tengo respuestas concretas a si Dios existe, o como es, que quiere de mi o que pasa después de la muerte. Me gustaría saberlo, pero si soy honesto conmigo mismo, tengo que admitir que no lo se. Pienso que efectivamente Dios existe, pero no puedo probarlo, ni puedo hablar con el como hablo con un ser humano, y no puedo por tanto preguntarle que quiere de mi o que me ocurrirá cuando me muera.

Lo que si tengo claro, es que la única forma de llegar a la verdad, es siendo razonables. Nada que sea absurdo o contradictorio puede ser verdad. Puedo creer en algo que me supera, y en ese sentido la fe no la veo como algo malo. Pero una cosa es creer en algo que no lo llego a entender porque es muy complicado y otra cosa es creer en algo que lo puedo entender, y que es absurdo. Por ej. yo no entiendo la teoría de la relatividad, pero creo que es cierta. Pero yo no creo que 2+2=5, y no lo voy a creer aunque lo diga el papa hablando ex-cátedra. Pienso que cuando la gente cree cosas absurdas, como por ej. que Ala le pida que mate a los infieles, la fe pasa a ser algo malo, y la gente estaría mejor si se liberara de ella.

Una cosa que he aprendido, luego de mi paso por el Opus, es que no estoy en condiciones de decirle a la gente que es lo que tienen que creer, que es lo que esta bien y lo que esta mal. Pero si creo que hay actitudes que llevan a la verdad, y hay actitudes que anclan a la persona en el error. En mis escritos en Opuslibros, lo que trato de hacer es abrirle la cabeza a los lectores y hacerlos pensar, cuestionarse cosas que nunca se cuestionaron.

Suele suceder, que llevamos una vida demasiado agitada, con demasiados problemas urgentes, como para sentarnos a pensar. Lo que hacemos entonces es pensar “con la cabeza de otros”, es decir usar los esquemas mentales y las opiniones ya “preparadas” que recibimos del ambiente. Algo similar a comprar la comida ya preparada, que uno solo tiene que calentarla, y en 5 minutos tiene la cena pronta. Pongamos un simple ejemplo: el debate sobre la orientación sexual de San Escriva. “La opción sexual de cada uno, es un tema personal, y los demás no tienen por que meterse” es lo que varios (tu incluido) argumentan sobre este tema. Yo pienso que la obsesión por los temas sexuales que caracteriza al Opus y la represión extrema de cualquier manifestación de la libido que predica, tiene que ver con el problema de Escriva de no poder asumir su propia sexualidad. Yo pienso que de alguna manera el tema sexual le generaba una gran incomodidad, no podía aceptar sus tendencias homosexuales porque eso era “contra la naturaleza” y una “ofensa a Dios”. Cuando la gente no puede aceptar y convivir con algo, lo reprime, lo entierra en el fondo de su consciencia. Pero como siempre pasa en psicología, las cosas reprimidas acaban saliendo por algun lado, normalmente de una forma retorcida, como seria el caso de la “marcada debilidad afectiva, enmascaraba de amor sobrenatural, hacia algunos de sus hijos varones” que tu mismo mencionas. La espiritualidad y estructura del Opus refleja la personalidad y los complejos de su fundador, y tratar de analizar sus pensamientos y deseos inconscientes, creo que ayuda tanto a entender su "obra de Dios", como el análisis de su discurso consciente.

A veces me pregunto, si es mejor abrirle la cabeza al que esta feliz engañado con algo, o dejarlo que siga felizmente enganado. Es parecido al drama de si decirle o no decirle a alguien que tiene cáncer y se va a morir en poco tiempo. A mi personalmente me gusta saber la verdad, si algún día tengo un cáncer, prefiero que me lo digan y preparme para morir. Que hago con gente que sigue creyendo con la inocencia de un niño las cosas que les inculcaron? Cuando leo a algunas personas en Opuslibros, que atacan al Opus exponiendo sus iniquidades, pero que creen en “la santa madre iglesia”, como si no tuviera manchas iguales o peores que el Opus, me cuesta quedarme cruzado de brazos.



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