Es posible cambiar el Opus Dei

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De Ramiro E., 2.09.2003


Leyendo algunos testimonios publicados en esta web percibo la sensación de que el inmovilismo del Opus es tan fuerte que de nada sirve intentar cambiarlo. Disiento de esa opinión y me parece importante explicarlo.

Es evidente que en el Opus Dei hay cosas buenas. De otro modo no habríamos sentido atracción por él en muchos momentos de nuestras vidas y no habría personas inteligentes que siguen dentro. No es de recibo pensar que todos los que están allí son imbéciles. Por ello, pienso que merece la pena intentar cambiar las cosas malas que hay en la institución para que pueda aprovecharse lo bueno que hay en ella.

Que los cambios son posibles es un hecho. A lo largo de mis años de estancia en la Obra lo he comprobado y pondré algunos ejemplos.

  • Hubo un tiempo en que se gobernaba a base de fichas, después se gobernó con la Praxis, luego vinieron los Vademecums, etc. En una época se insistía en los "criterios" y se leían y releían en las convivencias, luego se abandonó esa insoportable costumbre.
  • La participación de los fieles en la liturgia era algo denostado y se decía que era una moda pasajera fruto del influjo protestante en la Iglesia. Al cabo de los años, no tuvieron más remedio que cambiar de mensaje. Si antes un laico que salía a leer la epístola en una iglesia era objeto de corrección fraterna, ahora es objeto de alabanza, y en los oratorios de los centros hacen las lecturas los laicos.
  • Cambió, sin duda, la orientación del gobierno en diversos momentos. En los años 50 y 60 se encumbraba a los intelectuales, después fueron objeto de férreo control y predominaron los eficaces, los "tecnócratas". Más adelante fueron sustituidos por "hombres del partido", gente que había pasado toda su vida dentro de la Obra sin contacto con el exterior.
  • Hace años era impensable que un sacerdote numerario no usase sotana, hoy tienen por norma salir a la calle sin ella.
  • Lo misma cabe decir de los pantalones en las mujeres.
  • Cabría añadir muchos ejemplos: sobre la tenencia y disposición de bienes materiales, sobre la libertad en materias profesionales, sobre los viajes, sobre la participación en iniciativas sociales, etc.

Alguien podrá decirme que esos cambios afectan a materias accidentales. Los directores del Opus se han esforzado a lo largo de años en calificar de diabólico todo cambio que afecte al espíritu de la Obra, y es fácil que cualquier cambio que se haya producido se justifique diciendo que es "accidental". Yo, en cambio, diría que algunos de los que he dicho son vitales y muy importantes.

El problema es discernir y separar el mensaje originario del Opus Dei de otras cosas que no lo son: la personalidad de su fundador, los hábitos adquiridos en la etapa fundacional, la ideología conservadora de la España franquista, el miedo al cambio, la falta de categoría de algunos directores, etc. Todas esas cosas suponen hoy un peso importante debido a la cercanía temporal de la etapa fundacional. Pero con los años su peso se irá diluyendo, con toda seguridad. Llegará un día -no lejano- en que el Opus estará dirigido por personas nacidas después de 1975. Será a partir de entonces cuando empiecen a cambiar los vientos. Igual que en medio del inmovilismo actual han cambiado algunas cosillas, llegará el día en que cambien otras más importantes.

Tarde o temprano habrá alguien que decida derogar las mentiras oficiales, las incoerencias institucionales. Alguien decidirá que la libertad personal no es para cacarearla sino para fomentarla, verá que la conciencia no puede ser violentada para preservar la institución, admitirá que el fundador era una persona con defectos como todo el mundo, etc.

Pero los cambios, en todas las facetas de la historia humana, no vienen solos, sino que son fruto de la presión y la voluntad de las personas. Por eso considero que la presión que se haga en esa dirección tendrá resultado tarde o temprano. Con seguridad esta web no es muy visitada en los centros de la Obra pues estará muy mal visto, pero también con seguridad los directores de la Obra o los encargados de las Oficinas de Información leerán con frecuencia lo que aquí se publica. Nada cae en saco roto.

Ojalá tenga yo razón ¿verdad? Se lo deseo a todos los que están dentro, a la Iglesia y a la sociedad en general.

Saludos,

Ramiro E.


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