Es absurdo (versión de supernumerarios)

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Autora: Blup Blup, 29 de agosto de 2008


Soy supernumeraria y yo ya he decidido, en lo que me queda de conciencia, que no puedo permitir que lo que a mi me ha sucedido le pase también a mis niños. Tal vez porque al ser mi marido y yo supernumerarios la presión es mucho mayor, es como no tener intimidad conyugal, ahora que lo vemos con retrospectiva. Yo también llevo más de dos décadas en el Opus Dei. Ha sido realmente duro mantener nueve crios, pero de ello nunca me arrepentiré. Cada uno son un sol, y ya estoy decidida a salvarlos de tantas cosas absurdas del Opus Dei que más que formar, deforman la conciencia.

Es absurdo medir la generosidad de una supernumeraria con el número de hijos. Eso lo he oído de MUCHAS numerarias, e incluso en mi misma. ¿Qué pasa con las solteras? Cuando estaba mas que agobiada con tanto crio pequeño, y le decía a mi directora que no podía más, ella solo respondía que no podía detener el poder creador de Dios, que debía obedecer y tener más hijos. Ahora que lo pienso, fui una ingenua. ¿Qué les diré a mis hijos, que fueron concebidos por un acto de obediencia? Esta parte me llena de remordimiento: los niños deben nacer por un amor genuino entre los padres. Admito que nuestro esposo y yo, ambos supernumerarios, anhelábamos ser la familia más numerosa solo para ser los más generosos según nuestros respectivos directores, a quien ambos obedecíamos ciegamente. Poco ha poco ha nacido el amor genuino que deben tenerse unos esposos, gracias a Dios, porque no ha sido gracias al Opus Dei. Fuimos ambos a un retiro matrimonial (donde un matrimonio puede ir JUNTOS, como Dios manda) y se nos cayeron ambos las vendas. Con tres hijos en edad pitable, se notaba que nuestros hijos para el Opus Dei no eran bendiciones, eran vocaciones. Uno comenzó a bajar las calificaciones, de la niña ya contaré. Gracias a Dios que el párroco, notando nuestra situación nos refirió ese retiro porque lo necesitábamos. Descubrimos a un Dios misericordioso, y replanteamos nuestro matrimonio no al servicio de una institución, sino a una entrega total el uno al otro...

Es absurdo que una espiritualidad laical se erija en la división de sexos que no tiene más fin que no dar "tentaciones" a vocaciones célibes que fueron coaccionadas a esta decisión más por idoneidad de circunstancias que por libertad personal.

Es absurdo que las numerarias acosen para que se hagan las cosas según ellas digan. Ellas no lo llaman acoso, ¡pero es que es eso! En las convivencias nunca falta una atacada en llanto por un nuevo embarazo, o lo contrario, porque la numeraria la acosa para que tenga mas hijos. Eso no le toca decidirlo a la numeraria, y ya es hora que lo entiendan.

Es absurdo que nos hagan tomar unas clases dadas por personas evidentemente poco o nada doctas en los temas que imparten. En una de las convivencias la numeraria admitió que no había estudiado nada del tema porque tenía cosas pendientes de su centro, asi que se limitaba a impartirnos un power point comentando lo que recordaba. Ese es el caso mas extremo, pero ya sabemos, lo típico, ir a una clase monótona, ¡donde no se puede preguntar! Obvio, el que la da no sabe académicamente nada del tema, se ha limitado a leer un libro Rialp sobre ello, así que hay que darle la pregunta por escrito para que la busque en su manual. ¿Qué clase de instituto de ciencias religiosas (que es a lo que más se parecen los estudios de los supernumerarios, porque de universitarios tienen nada) prohibiría las preguntas? Pero como nada puede cambiar, como todo es intangible y divino...

Es absurdo que algunas puedan elegir convivencia y otras no. A mi me consta que se divide a las supernumerarias por sus recursos económicos. Que a las de nivel más boyante se les da manga ancha para elegir fechas y lugares, y a las de menos posibilidades se le impone donde y cuando. ¿No que todos somos iguales?

Es absurdo que el Opus Dei no ponga el mismo esmero en el descanso de los supernumerarios que en el descanso de los numerarios y agregados. Clase, charla, clase, charla, clase, charla, misa, normas, y si tienes al chiquillo contigo mira a ver cómo lo haces porque las numerarias no se ponen a cuidar críos, ¡pero ojo si pones de excusa para no ir a la convivencia que tienes niños pequeños! Lo que llaman "convivencia" mejor deberían llamarlo "encarcelamiento".

Es absurdo que a la hora de pagar las convivencias los supernumerarios paguen 120 euros la noche, y las numerarias 40 euros, cuando ellas generan muchísimo más trabajo a la administración que nosotras. Obviamente se lucran de los supernumerarios. A nosotros no nos lavan la ropa, ni nos hacen menúes de los que todos saben que solo se hacen a numerarias. Si todos somos iguales, a pagar todo el mundo por igual, que no somos supernumerarios para pagarles las casas de retiro con nuestras convivencias.

Es absurdo que cualquier crítica a lo que hace una directora se le ponga la etiqueta de mal espíritu.

Es absurdo que el título de director venga de la mano de infalibilidad. A un director no se le pude cuestionar aunque una niña de tres años se dé cuenta que está mal. Una vez me hicieron una corrección fraterna porque mi niña de dos años le dijo al director del centro de mi marido que se veía friki con el peinado que llevaba, con otra supernumeraria presente. Me pidieron que le enseñara al niño buenos modales. Realmente se veia friki, ¿qué le vamos a hacer? En mi centro en particular, ¡hasta se han atrevido a decir que el director es dios (a propósito, lo he escrito en minúscula)! Lo han hecho con varias de las "supernumerarias muy de casa", yo incluída. ¿Dios aprobaría esto?

Es absurdo que se ceda en caridad en aras de la obediencia a un director. Por encima de la obediencia, está la caridad. ¡Esta frase jamás la habrá escuchado un opusino de los de "muy de casa", pero entre las supernumerarias de mi delegación corre como pólvora! Ya saben, los directores siempre diciendo que el que obedece nunca se equivoca... pues una brillante supernumeraria recién casada le comentó al sacerdote en una de las convivencias, a vox populi en una de las clases (precisamente de obediencia), que la frase estaba correcta, pero que había que recordar que por encima de la obediencia siempre está la caridad porque ella no pensaba obedecer una orden que se llevara a una persona por delante (la analogía era obviamente por una de sus hermanas, numeraria, que fue apartada por enfermedad, y a todas se nos pusieron los pelos en punta). El sacerdote, muy muy mayor el pobre, a los pocos meses ya no supimos nada mas de el, la mira con ojos de plato (¡la yuyu!, algo fuera de los cánones opusinos), y le dice que un director jamás le pedirá obediencia fuera de sus posibilidades. Si, claro. En fin, que a la pobre supernumeraria le calló Troya, pero el resto nos quedamos con la frase muy bien grabada y consolándola después, e incluso nos propusimos decírselas a otras supernumerarias, especialmente las jóvenes, para que no caigan en la yuyu de que lo que dice el director es la directísima voluntad de Dios, a ver si se evitan algunas borregadas hechas por las mayores. La yuyu tiene que morir. (Ese nombre, yuyu, se lo puso una de mis niñas pequeñas a una de mis directoras porque la asustaba muchísimo su aire de autoridad. Siempre me ha hecho gracia).

Es absurdo que una numeraria el doble que joven que yo pretenda conocer mejor a mi hija de quince años y se crea portavoz directa de Dios al decir que está segurísima que mi hija tiene vocación a numeraria solo por el mero hecho de ser hija de supernumerarios, saltando a la torera su libertad. Que me pida que le pague la convivencia (como imaginarán, nada barata) y para colmo apelen a la obediencia rendida al director espiritual para permitir a la niña ir, que de paso añado que no quería ir porque tenía que estudiar, para que a mitad de convivencia me llame con un ataque de pánico diciéndome que le están diciendo que si no se hace numeraria no será generosa con Dios, y que ella ha rezado que a ella Dios no le pide ser numeraria, y no le hacen caso. Claro, la directora no lo ve me dijeron como única explicación. A ese ritmo se quedarán sin supernumerarios con hijos, aunque fanáticos siempre habrá. ¿A eso le llaman decidir con libertad? Pues se han pateado medio catecismo de la Iglesia Católica, y una vez más se atropella el libre albedrío que incluso Dios respetó.

Es absurdo encontrarte de cuando en cuando numerarias manejando asuntos de gobierno en los corredores, cuchicheando como ratoncillos royendo una pared. Se entiende que las numerarias tienen una vida ajetreada, ¿pero qué pasa con el derecho a la intimidad de los datos que controlan? En uno de los centros a los que he estado adscrita, una encontró una ficha de vida interior de otra encima de un escritorio cuando le pidieron que buscara algo totalmente distinto en el mismo escritorio, ¡y la que se ha armado, exigiendo la supernumeraria a la numeraria del consejo local que le entregaran la suya, porque ella nunca había dado consentimiento de que se pusiera por escrito tal información! Huelga decir que no volvió jamás a pisar centro.

Es absurdo que todo el consejo local sepa cuanto has dado de aportación y que se te pregunte por ella en la charla. La generosidad es cuestión de conciencia.

Es absurdo que a cualquiera que tenga una buena idea no se le tome realmente en cuenta por no ser parte del consejo local. Eso lo he visto infinitas veces.

Es absurdo que al pitar no se te diga el cuadro completo de todo lo que te espera. ¿Qué compromiso puede hacerse sin conocimiento de causa? Solo se te dice buscar la santidad en medio del mundo, siendo gente ordinaria. Hay muchas cosas que no parecen nada ordinarias, como la manipulación de datos para que parezca que más gente ha venido a una actividad.

Es absurdo limitar el apostolado al proselitismo. Mas bien parece codicia. ¿Qué pasó con el servicio genuino a los demás, según ha dado cátedra Jesús? Dije genuino, no hacer una actividad de recolección de fondos para pobres solo para enviarlo a una iniciativa apostólica en el quinto pino, que en realidad es para captar numerarias auxiliares. Y es que en tantos años que he estado en la Obra, he hecho el balance de que jamás hice algo al servicio de mi parroquia, de mi país o de la Iglesia. Todo, absolutamente todo, fue para la Obra, esa Madre Guapa que nunca devuelve. ¡Qué dolor en mi alma!

Es absurdo la alergia parroquial que impera en el Opus Dei. Si me queda una parroquia más cerca, ¿para qué me piden (y que un director te pida es que tienes, no es si quieres) ir a la parroquia donde la misa la dan sacerdotes de la Obra? Puedes contagiar a los niños del espíritu religioso de los frailes ¡Pues bendito sea Dios si alguno quiere ser fraile, al igual que si quiere ser numerario, pero lo importante es que quiera por él mismo, no que haya que hacerlo querer!

Es absurdo que cuando haces la oblación se te diga que los Jesuitas son “los de siempre”, y que después te digan que los Legionarios de Cristo son “los de ahora”. Todavía lo recuerdo por el impacto que me causó, pero como a todo te acostumbras a esa normalidad. En la Iglesia Católica TODOS somos hermanos y es hora de que el Opus Dei rectifique en eso. Si los Jesuitas pidieron perdón por el error cometido, ¿por qué todavía se les ve como los malvados? ¿que no recibamos los últimos sacramentos si es un Jesuíta?

Supernumeraria a las puertas del cielo.

San Pedro: ¿Pero porqué no has tenido tus últimos sacramentos? ¡No ves que voy a tener que mandarte al último purgatorio?

Saturnina: Ay, San Pedro, es que el cura del hospital era Jesuita y a mí mi director del Opus Dei me prohibió recibir los últimos sacramentos de un Jesuita.

¿Se imaginan?

Es absurdo, de hilo con el párrafo anterior, que en la Obra verdaderamente no se viva el perdón cristiano. Se perdona, pero no se olvida. Peor, lo ponen por escrito sin notificación del interesado.

Es absurdo que a los supernumerarios se nos trate como los "hermanos menores", que no tienen derecho a toda la información. ¿No que con la oblación todos son mayores de edad?

Es absurdo que a un supernumerario que se confiese con un sacerdote que no es de la Obra se le pida confesarse por pecado mortal.

Es absurdo que si la Iglesia no tiene un index de lecturas, la Obra si lo tenga. Si solo brindara las lecturas suplementorias, muy bien, pero no, si es un libro 6, nada de nada. ¡A estas alturas de la vida, teniendo un doctorado!

¡Es absurdo que por leer Opuslibros a una supernumeraria de mi grupo la hicieran confesarse como pecado mortal! Ya saben, directores de la Obra que me leen, vayan y confiésense de pecado mortal. ¡Claro que nadie lo hace! En conciencia, como ha dicho Sal y Pimienta, es obligación grave contrastar lo que dicen los directores.

Es absurdo que los numerarios, con el tipo de vida que llevan, tengan la cara dura de pedir dinero a los supernumerarios para las reformas del centro o para cualquier tontería cuando los supernumerarios luchan por tener la mitad del nivel de vida que tienen los numerarios en su centro.

Es absurdo la total falta de consideración que muchas veces tienen algunas numerarias a los embarazos. ¡Estar embarazada no es estar enferma! Pues a algunas nos cae muy mal, y, si no puedo ir al círculo, no se acaba el mundo.

Es absurdo que se pretenda dominar la vida, como si no existiera el término libertad personal. Las carreras de las jóvenes las cambian (lo he visto con mis propios ojos, y seguro que no será el único caso), y a las hijas de supernumerarias le meten en la cabeza como lo mejor del mundo ser administradoras. A las mayores, las intentan meter en las obras corporativas para tener incluso más control económico.

Es absurdo que dentro de la Obra no pueda existir el clima de confianza propio de una dirección espiritual real y auténtica, como recién he descubierto. La Iglesia protege con sigilo sacramental la dirección espiritual, y eso es algo por lo que la Obra, tarde o temprano, pagará como institución. Esto último dicho por un sacerdote diocesano que admitió que los sacerdotes del Opus Dei guardan el sigilo sacramental a su manera. No dicen el pecado exacto, pero si dicen, por ejemplo, cuando una persona tiene problemas de pureza. Es sabido casi por todos los de casa que cuando se confiesa algo que no se le dice al director, ya sea a propósito o por omisión, misteriosamente el director te saca casi exacto el tema. Saturnina: ¿qué tal andas en el tema de pureza? Te sorprendes de la coincidencia la primera vez, la segunda tal vez, a la tercera ya sospechas, luego te acostumbras, hasta que alguien, en este caso un sacerdote diocesano, te recuerda que el sigilo sacramental es algo fuertemente protegido por la Iglesia, y te pones a pensar que realmente el Opus Dei se está pateando el catecismo.

Es absurdo, y realmente grave moral y fiscalmente, que la Obra se apropie de fondos públicos disfrazados en ONGs para financiar lo que no son mas que obras con el único fin de atraer más adeptos a la institución. El fin no es la caridad, es un proselitismo que lo que único provocará será romper más almas. Se debería hacer algo al respecto, como obligar a las ONG declarar si brindan dirección espiritual del Opus Dei y vetarle los fondos.

Es absurdo que a los que han partido de la Obra se les olvide, como si nunca hubieran existido. ¿Acaso no somos todos hermanos por la Iglesia Católica? ¿El Opus Dei está por encima de la Iglesia?

Es absurdo llamar a la Obra "Madre Guapa" cuando de amor fraternal hay muy poco, y si mucho amor material.

Es absurdo que se crea la Obra como santa. Muchas instituciones de la Iglesia católica a lo largo de los siglos se han corrompido, se ha intervenido con ellas, y se han encauzado nuevamente al buen camino. A la Obra le tiene que llegar la hora de ser intervenida por el Vaticano, por el bien de miles de almas, especialmente las que no logran recuperarse del impacto opusino y acaban perdiendo la fe.

Es aburdo que se le permita a la Obra romper tantas almas, por las que Jesús dió su sangre.

Finalmente, ES GRAVE el atropello a las conciencias que hace el Opus Dei. De esto no hablo porque hay muy buenos escritos en esta página, en especial La libertad de las conciencias en el Opus Dei.

Todas estas cosas absurdas solo son algunas de las que toleramos los supernumerarios. Ya dirán los agregados y los numerarios.

Gracias por este espacio que salva almas y vidas.


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