En busca de la felicidad

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Por Books, 11.04.2008


No sé si está en la naturaleza del hombre el deseo de ser feliz. No lo sé, pero de momento no me he encontrado con nadie que ansíe la tristeza, la desgracia, la amargura.

He leido a gente que escribe a cerca de su idea de la felicidad: "Ama y sé feliz", dicen unos, "Haz lo que te gusta todas las veces que puedas", dicen otros. Y, leyendo un escrito aquí, encontré a alguien que comparte conmigo su concepto sobre la felicidad: "Estar en paz, vivir en tranquilidad".

Tengo la suerte de ser de esas personas que disfrutan con muy poco, con cosas muy pequeñas. Basta con encontrarme bien haciéndolas, viviéndolas. Me da mucha pena la gente que lo "posee todo" y termina su vida de una manera trágica, porque no eran felices, porque estaban vacíos, porque estaban solos...

Yo me marché de la obra - creía -, buscando la libertad. Ahora me he dado cuenta, de que buscándola me encontré con la felicidad, que era lo que realmente buscaba, aunque no lo supiera entonces.

Soy feliz porque sueño, porque amo, porque siento porque hablo, porque río.

Soy feliz porque soy yo y no otra. Soy feliz porque creo en mí.

Soy feliz porque quiero a mi familia y me quieren, porque quiero y confío en mis amigos, porque comparto, porque doy, porque pido.

Soy feliz porque poco a poco voy teniendo más claro en qué creer y a quién.

Soy feliz porque rezo cuando quiero, donde quiero, como quiero y cuanto quiero. Me lo paso genial en misa los domingos, hoy por hoy estoy yendo este día. Disfruto cantando con un coro de niños que desafina bastante, cantando la barca y todo eso, cogida de la mano de mi hermano a quien también le gusta mucho cantar. A veces me salgo en la homilía, que por lo general suele ser un tostonazo. Aparco bien el coche, me fumo un cigarro, hablo por el móvil o me paseo por el jardín de la iglesia. Disfruto viendo a los niños saltar de un banco a otro, o recorrer la iglesia de arriba abajo. He pasado el cesto unas cuantas veces y en una ocasión hice las lecturas y me gustó. Me gusta dar la paz a los delante, a los de detrás y darle un beso fuerte a mi madre y a mi hermano, a los que quiero con locura. Me gusta compartir este rato con gente de todas las edades, de distintas clases.

Soy feliz, en fin porque respiro por mí misma, porque me muestro como soy, porque no aparento, porque no actúo, porque no miento.

Soy feliz porque meto la pata, porque pido perdón, porque pido consejo, porque pido ayuda. Soy feliz porque recibo ayuda, consejos desinteresados y llenos de verdad.

Soy feliz porque elijo con quién quiero estar, con quien quiero compartir mis inquietudes, mis sueños, mis problemas, mis éxitos y fracasos.

Deseo que la gente sea feliz, y pensando en ésto, un día que me crucé con unas personas de la obra con las que viví, sentí una gran pena por ellas, me sentía, no sé como con complejo de superioridad. Pero después, me dije, bueno, a lo mejor son felices, a su modo.

Y tal y como a veces, al leer testimonios aquí, me entran ganas de que la obra desaparezca, otras, como en esta ocasión, pienso que les deseo toda la felicidad de la que sean capaces a esas personas que están en la obra con buena fe, que creen que tienen vocación y que son buenas personas. Seguramente éstas serán las que no lean esta página, porque si se encontraron con ella, pensaron que no les hacía bien, lo contaron rápidamente, y enseguida se les prohibió volverla a leer. Pero si tuvieron la ocasión de leer algo, les animaría a que intentaran llenar lagunas, corregir errores, y querer a los que con ellos están. Sé que ésto no es moco de pavo, sí lo sé.

A todos éstos que están de buena fe, les deseo que sean muy felices, pero les digo, que las cosas cuando se está dentro, se ven de un modo muy distinto, no son reales, por eso, aunque ellos lo crean, su felicidad no puede ser real. Desde fuera se adquiere pespectiva, es posible apreciar las cosas en tres dimensiones. Estando dentro, ésto es imposible, por eso es tan complicado que una persona de dentro entienda a una que se fue. La mayoría de las veces las conversaciones no llevan a nada, sencillamente porque el idioma que se emplea es distinto, y sólo el de fuera conoce los dos.

Los que están dentro, que creen ser felices, en el fondo, y lo digo porque a mí me ocurrió, desconocen que no son ellos, son otros, al menos, yo no era yo. Fuí otra durante mucho tiempo, hasta que caí en la cuenta de que algo había ocurrido.

Pero ahora lo tienen más fácil. Es evidente que son muchas las personas de la obra que leen esta página: testimonios realmente fuertes de personas desiluniadas, engañadas, acosadas. Por eso, y aunque les deseo la felicidad, les animo a que lo sean realmente, contrastando. Yo no tuve la suerte de leer nada no oficial sobre la obra mientras estuve dentro. De hecho desconocía muchas de las cosas que aquí se cuentan. Al principio casi ni me las creía, después comprobé que eran ciertas, aunque a veces haya alguien que sea un poco "exagerado".

Yo creo que tuve mucha suerte. No sé a qué fue debido. Por un lado, yo no era yo. Por otro mi cociente intelectual no daba para más. Tampoco era curiosa. Nunca pensé que hubiera trasfondos en la obra. Tampoco tenía tiempo. Ahora parece ser que la gente tiene permiso para "perder el tiempo" en esta página. Por otra parte, fui de las que actuaba con buena fe, y me tenía por buena persona, y ahora veo que a veces fui buena y tonta.

Por eso yo también creía que era feliz durante algún tiempo, feliz en mi ignorancia, claro.! Qué cosa tan grande es poder sentir¡ ¡qué dañino es tener prohibido expresar los sentimientos! Me encantaría reunirlos y decirles que abran los ojos.

A los que están dentro, que saben lo que se cuece, los que colaboran en las tropelías, seduciones, acosos, a los que "tienen todos los datos", a los que pagan míseros sueldos, a los que trabajan para ellos, a los que andan metidos en chanchullos económicos, a los controladores, prepotentes, cínicos, a los que utilizan la visión sobrenatural para salirse con la suya, a todos esos, les digo que le pido a Dios que cambie sus corazones, porque es el único modo de que encuentren la felicidad.


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