El día escoba

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Por Nachof, 31.03.2008


En las etapas de las distintas vueltas ciclistas de corredores profesionales que tienen lugar en todos los países del mundo suele haber un “coche escoba” que recoge a todos aquellos deportistas que se han quedado en el camino y no pueden seguir adelante, por lo que necesitan una ayuda. Este método se ha ido perfeccionando cada día. En el Opus Dei sucede algo parecido el día siguiente a San José, el 20 de marzo, con el fin de recuperar a los que han decidido no renovar temporalmente su entrega. Esa jornada puede ser llamada “el día escoba”, aunque internamente no tenga ninguna denominación.

“El día escoba” se vive en cada centro del Opus Dei. Los directores de los distintos consejos locales suelen invitar a los distintos encargad@s de grupo a intentar recuperar a aquellas personas que hasta ese momento han pertenecido a los fieles de la prelatura, pero que han decidido abandonarla, en ejercicio de su libertad. Se trata de hacer un esfuerzo especial para que uno menos se pierda.

No es que el encargad@ de grupo vaya con una escoba detrás de esa persona. Simplemente trata de ponerse en contacto con él o ella y de dialogar sobre las causas de ese abandono. Es un momento muy tenso para el ex como para el que se ha encargado de su cuidado hasta pocos días antes. En la conversación salen a relucir las heridas producidas durante el tiempo de pertenencia al Opus Dei. Y claro, ambas partes lo pasan mal.

Escribo esto tras haber estado veinticinco años como encargado de grupo de supernumerarios y tras haber dialogado con algunas personas que optaron por irse de la prelatura el 19 de marzo, como lo hice yo después de casi treinta y cuatro años. Conmigo los directores del Opus Dei y el encargado de llevar mi dirección espiritual se pusieron muy pesados. Me llamaban a casa y al trabajo. A un supernumerario que ha decidido dejar a la prelatura le sucede lo mismo. Hay que tener mucho aguante para no enfadarse, porque todos ellos preguntan lo mismo. Nadie es original. Los responsables de la Obra quieren saber cuáles son las causas de esa marcha.

Quiero llamar la atención sobre un hecho. A los que piensan que por no renovar el día 19 de marzo ya se ha acabado su adscripción al Opus Dei, en algún caso pueden estar confundidos. El consejo local de cada centro, autorizado por los directores superiores, puede ofrecer la posibilidad de que con un pequeño cambio la persona que se acaba de ir pueda seguir perteneciendo a la prelatura. Salir bien o no ya es otra cuestión. Esto existe, aunque lo puedan negar en la Obra.

El Opus Dei tiene una experiencia de ochenta años. Cuando se celebraron sus primeros cincuenta, el fundador, hoy San Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás, pronunció unas palabras que fueron como una confidencia a sus hijos: en los primeros tiempos se acercaban o se incorporaban muchos, pero –dijo—se le escapaban “como las anguilas” en los ríos cuando van a ser pescadas. A lo largo de mis años de mi pertenencia a la Obra supe a través de distintas lecturas que el primero de la Obra se fue porque se enamoró de una chica que conoció mientras iba a misa a una iglesia de Madrid. Incluso dentro de la prelatura existió un libro que no llegué a conocer en el que se explicaba el abandono del primero. Finalmente los directores retiraron ese texto en el que esa persona no quedaba bien. Me llegaron noticias que indicaba, según la Obra, no se enteraba de la sobrenaturalidad del fundador.

Pero me he desviado de lo que estaba hablando. La persona que decida abandonar la Obra debe tener en cuenta que no es tan sencillo irse. Los directores pondrán todos los medios con el fin de que no se escape. No solo serán pesados los encargados de grupo o los laic@s que lleven la dirección espiritual, sino que las causas deberán explicadas muchas veces a todos los mandos de la prelatura. Recuerdo que cuando yo me fui a finales de 1998 y comienzos de 1999 debí explicar lo mismo a varios mandos de la comisión (gobierno de hombres en un país, aunque a veces varios países tienen una sola comisión) y de la delegación. A uno de los de la delegación le dije que ya lo había hablado en la comisión. Por si había poco, un alto cargo del gobierno del Opus Dei en España me dijo que no había motivos para irme, pero me hice el sordo.

Y es que para los directores del Opus Dei se trata de no permitir que alguien se vaya. La excepción es cuando los máximos jefes de la institución le invitan a alguien a irse o a tomar una decisión en conciencia. Recuerdo a un supernumerario, arruinado económicamente, al que se le invitó a irse, aunque podía continuar. Al final optó por continuar. Pero este caso casi nunca lo viví.



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