El acoso moral en el Opus Dei

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Por Enmedatio, 16 de febrero de 2011


En primer lugar, quiero agradecer a Ana Azanza la aportación que hizo al facilitarnos la lectura del libro que nos recomendaba – Los abusos espirituales - Identificar, acompañar - y, a todos los que trabajan en esta web por permitirme publicar y, en cierto modo, ir curando heridas.

He leído el libro completo, en mi caso puedo decir que se adapta al 100% a lo que viví en el opus. Es un calco en cada página del libro de lo que he vivido antes, durante y después de salir de esta secta.

No ha sido una lectura agradable porque he vuelto a recordar episodios, personas y situaciones en las que fui víctima. Pero me ha servido para identificar y ponerle nombre a experiencias y secuelas que aún arrastro tras mi paso por el opus. Estoy en un periodo de mi vida en el que me trabajo mucho a mi misma justo por sanar todas las experiencias vividas...

Creo, que si no me hubiera ayudado Dios tras mi marcha y no me hubiese decidido a trabajarme como lo hago, aunque suene exagerado, hubiera terminado con mi vida yo misma, pues a punto estuve de hacerlo al salir, desde la 5º planta de un hotel.

Salí enferma, sin fe, destruida, sin amigos y sin querer volver a mi casa por problemas familiares. ¡Gracias mamá, porque estuviste conmigo a pesar de todo lo que tú tenías encima!, ¡gracias a Dios porque a pesar de todo lo que Él sabe que le dije, no dejó de ayudarme! Y ¡gracias a esta web, que me fue clarificando mucho!

Yo, siempre había tenido problemas en casa. Mi padre, tiene una personalidad perversa narcisista. Nadie que no haya sufrido este tipo de personalidades de forma cercana, puede saber hasta qué punto son capaces de destruir y manipular a todo su entorno social haciéndose pasar ellos mismos por víctimas y personas de conducta intachable. Tardé muchos años en darme cuenta, hablo de décadas observando y estudiando este tipo de personalidad por mi cuenta. A día de hoy, la mayoría de la gente que le rodea, no sabe con quién está tratando cuando habla con mi padre. Son lobos disfrazados de corderos....

Retomando mi pasado, este sufrimiento, me llevó a ser una chica piadosa buscando las fuerzas en mi fe para soportar esta situación. Hasta tal punto encontraba fuerza en Dios, que me llegué a plantear la vida religiosa ya que maduré antes que mis amigos.

Con estas circunstancias me encontraba cuando el opus se cruzó en mi camino y claro, allí entré bien pequeñita, allí enfermé con una depresión profunda y de allí me echaron unos cuantos años después.

A día de hoy, sigo trabajándome a mi misma mucho para rehacerme tras mi paso por esa secta. Voy viendo resultados, pero lo que aún no he conseguido es recuperar la confianza en las personas. Señala el libro que es una secuela, y que debo distinguir entre desconfiar y vigilar... pero aún no me fío ni de mi sombra.

Para ilustrarlo, es como si cada mañana saliera a la calle con una armadura invisible, un machete, una metralleta y un casco imposible de separar de mi cabeza. ¿Confío en las personas?.... en muy pocas. ¿Tengo miedo? Mucho, mucho miedo en las relaciones sociales. Si estas relaciones se mezclan con lo religioso, ya casi rozo el pánico y si veo a alguien del opus casi que me paraliza el miedo.

Otro ejemplo: en varias ocasiones se me ha acercado alguien muy sonriente antes de comenzar la misa del domingo a decirme: “¿Quieres hacer las lecturas?” y le digo que “no” pero aún con miedo.

Quizá el que lea esto pensará que qué tontería, pero eso es lo que me pasa: entorno social junto con fe me producen rechazo.

Son las consecuencias de mi paso por el opus dei, ¡que de DEI, no tiene nada!

He estudiado a fondo la personalidad del mitómano perverso y el acoso moral. Ambas cosas se dan en el opus. El acoso moral, de forma generalizada y la personalidad perversa mitómana o perversa narcisista, en varias de las directoras con las que conviví.

Recomiendo la lectura de “El acoso moral” de Marie-France Hirigoyen. Creo que no está en la sección “libros silenciados” y a mí me ayudó tras mi salida.

Es asombroso como la parte del libro dedicada al acoso moral se asemeja radicalmente a lo que he vivido en el opus:

“Una educación represiva- la que tiene como objetivo <<meter en cintura>> - al niño <<por su bien>>- echa a perder su voluntad y lo obliga a reprimir sus sentimientos verdaderos, su creatividad, su sensibilidad y su capacidad de rebelarse....este tipo de educación predispone a nuevas sumisiones, ya se trate de una sumisión a un individuo, o de una sumisión a un colectivo. Si durante su infancia se lo prepara de este modo, en la edad adulta será manipulado”

Esta es la educación que recibí en un colegio del opus, por lo tanto, si se le suma las carencias afectivas de mi entorno familiar, mi piedad recta y mi buen expediente académico tenemos un blanco fácil para manipular y así hizo conmigo el opus.

Continúa la autora del libro:

“Es muy fácil manipular a los niños. Estos siempre saben excusar a quienes aman. Su tolerancia no tiene límites. Están dispuestos a perdonar, a asumir culpas,...para manipular a un niño se recurre frecuentemente al chantaje emocional”

“Es innegable que el dominio trae consigo un componente destructivo, ya que neutraliza el deseo del otro y anula toda su especificidad. La víctima pierde poco a poco su resistencia y tiene cada vez menos posibilidades de oponerse, se vuelve incapaz de reaccionar y queda totalmente <<anonanada>>. En ningún caso se trata de un consentimiento por su parte, sino de que ha quedado cosificada, se ha vuelto incapaz de tener pensamiento propio y sólo puede pensar igual al que le ha manipulado”

Esto, a mi parecer, explica, por qué es tan difícil romper con el opus y marcharse o por qué en algunos casos es tan complicado romper relaciones con las personas que manipulan.

Sobre cómo reacciona la estructura piramidal del opus cuando un miembro denuncia situaciones abusivas, me sentí reflejada en este párrafo:

“También es característico el desplazamiento de la culpabilidad. Mediante un fenómeno de transferencia, el agresor consigue que la culpabilidad recaiga completamente en la víctima. Para esta última se produce una introyección de la culpabilidad-¡soy yo la culpable de todo!-....”

“La víctima no se está dando cuenta de que está siendo manipulada: sólo cuando hay una violencia más explícita y el misterio se desvela con la ayuda de intervenciones externas. La manipulación comenzó con encanto y seducción y termina con comportamientos psicópatas terribles”

“El establecimiento del dominio sumerge a las víctimas en la confusión: o no se atreven a quejarse o no saben hacerlo. Es como si estuvieran anestesiadas: hay una amputación de su vitalidad y espontaneidad. La confusión genera tensión y estrés, la víctima es presa de una gran incertidumbre. Con frecuencia se sienten aliviadas cuando su agresor se quita la máscara”

(A mí esto me pasaba cuando en la confidencia, la numeraria aparentaba cierta comprensión, que después no mostraba cuando tenía que decidir sobre mí en un consejo local o cuando otra directora me acusaba de cosas falsas)

Por esto el opus prohíbe cualquier comunicación entre los miembros de forma espontánea, contando abiertamente problemas personales, porque entonces uno podría sentirse ciertamente aliviado, al comprobar que también se abusa de los demás, podrían los miembros unir fuerzas y actuar en masa. Vives con gente que sufre como tú, pero lo desconoces porque está prohibida la comunicación directa y libre.

“Durante este combate psíquico las víctimas son vaciadas de su sustancia y renuncian a su identidad propia. Pierden todo su valor ante sí mismas... Cuando la violencia que antes se ocultaba bajo el dominio,(hay una etapa de seducción en el opus que todos hemos conocido siendo jóvenes)aparece abiertamente, irrumpe en un psiquismo, que no está preparado para ello, pues sigue anestesiado por el dominio. Se trata de un proceso impensable. Las víctimas no pueden creer lo que tiene ante sus ojos. Buscan razones que expliquen lo que les ocurre, y al no encontrarlas, pierden seguridad en sí mismas y se vuelven permanentemente irritables (por eso creo que hay tantas numerarias mayores con tan mal carácter)la condena a la impotencia es la peor de las condenas”

El opus tiene una visión negativa de la culpabilidad, cuando te quejas de cosas abusivas viene a decirte algo así como:”cuando el río suena, agua lleva”, haciéndote pensar que el problema es tuyo, que TÚ no te adaptas al espíritu. Pienso, que a los ojos de la Iglesia, es lo que el opus pretende mostrar sobre nosotros.

“Aceptar la sumisión supone pagar un precio importante de tensión interior. Frente a una situación de estrés, el organismo reacciona adoptando un mecanismo de alerta y produciendo sustancias hormonales...una modificación de los neurotransmisores cerebrales. Los primeros síntomas de estrés son palpitaciones, fatiga, transtornos del sueño y digestivos, ansiedad....”

(Diría que el 90% de las personas que vi salir, lo hacían en tratamiento psiquiátrico, psicológico o teniendo que tomar pastillas para tratar depresiones o cuadros de ansiedad)

En el opus, se desestabiliza a las personas. Se nos dice una cosa y luego otra contraria, se nos niegan abusos evidentes. Esto trae como consecuencia desgastes que pasan factura. Semejantes estados de estrés desencadenan estados ansiosos generalizados. A la hora de enfrentarnos a la realidad, nos sentimos solos, al menos, es lo que me pasó y leo en cada testimonio. No tenemos amistades, y nadie comprende con facilidad por lo que estamos pasando o hemos pasado. Así, el opus consigue, ¡que llegues a pensar que incluso puede que estés exagerando!

Cuando uno es consciente del engaño, se desmorona:

“La importancia del choque se debe al efecto sorpresa y a la falta de preparación, que es una consecuencia del dominio al que ha sido sometida la víctima. Así el dolor y la angustia se confunden.....a las víctimas las embarga la estupefacción, el desbordamiento y el hundimiento. <<es como un puñetazo>>.Cuando las víctimas toman conciencia del engaño, se sienten estafadas. Se ha abusado de ellas y no se las ha respetado, descubren que han estado jugando con ellas <<debería haber reaccionado antes>> <<¿Cómo puede ser que no me haya dado cuenta de nada?>> Llegadas a este punto,algunas víctimas desean vengarse,pero, por lo común,lo que desean es rehabilitarse y que se vuelva a reconocer su identidad. Esperan que su agresor se disculpe....”

Con respecto a la conducta del opus con sus víctimas, mi opinión personal, es que no creo que pidan perdón nunca. Creo, que todo el Vaticano tiene acceso a internet, que aquí están los Estatutos de la Prelatura del opus dei, y también miles de testimonios que coinciden en lo esencial: EL ACOSO MORAL SUFRIDO, puede que el Papa les llame la atención y ellos digan AMÉN a toda indicación, pero seguirán actuando igual de puertas hacia adentro porque si cambiaran su sistema abusivo de dirección espiritual, gobierno y manipulación mental y afectiva, el opus dei dejaría de ser lo que es realmente y ya sabemos que al que se le ocurra cambiar una como del espíritu fundacional es expulsado del opus. Todo intento de diálogo del miembro con sus directores a este respecto, siempre es fallido. Es un círculo vicioso, y a mi juicio, diabólico. En realidad, la única frase que responde a la realidad del opus dei es la de: “Obedecer o marcharse”. Obedecer a un sistema tan atroz y destructivo para muchos es impensable, por eso uno o se rebela y se va, o decide someterse y aceptar. Por eso muchos enferman, por eso ha habido suicidios en el opus dei, aunque se empeñen en ocultarlo.

Es increíble, pero llegué a comprobar que, el tomar antidepresivos se veía como algo normal dentro del opus:

  • En conversación con la de san Miguel de la delegación, me dijo:”Es normal que tengas que tomar algo de medicación, estás cansada y esa época la pasamos todas. Yo también tomaba pastillas”
  • En el centro de estudios: chicas medicadas, con la mirada ida, delgadísimas, sin sonrisa y ¡hasta ingresaron en la clínica a dos!
  • En los centros en los que estuve: en los cajones de la mesa de dirección siempre había ansiolíticos.
  • Haciendo la charla en un curso anual, le digo a mi “hermana”: “es que estoy tomando pastillas y no me gusta este plan ¿sabes?”, y me dice: “Si, a la gente le suele costar bastante el tema de las pastillas.... yo también lo pasé...”
  • En otro centro, había una que, en el baño cada mañana, abría su caja de seroxat y se las tomaba delante mía... ¡Cómo lo más normal!
  • Otro día, me dice una:”Oye, bájame cuando subas una chaqueta gris que hay en mi armario”. Cuando abro el armario: ¡Sorpresa! Tenía el tratamiento médico escrito en un papel y éste pegado en la puerta por dentro... ¿Qué ponía? Desayuno: Duloxetina. Comida: ansiolítico. Cena: doble de ansiolítico....
  • En un semestre: ”Oye, fulanita, tienes mala cara”.... “Sí, es que estoy enferma, estoy mal ¿sabes?....Y yo: ahhh.... ya, ya.
  • Reunida con algunas ex de mi promoción.... todas confesamos haber tomado pastillas o haberse negado y abandonado antes la vocación.
  • Una noche que no podía dormir, me encuentro a otra en la cocina y le digo: “No pego ojo”, si tuviera alguna pastilla... y me dice: “Yo tengo Orfidal, te doy uno, pero no lo cuentes, que me cae entonces una bronca”.

El opus dei es un grano dentro de la Iglesia, un grano, que no sé cómo, ni cuándo pero que creo que reventará en algún momento. El número de pitajes desciende en España, ¿será el principio del fin en nuestro país?



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