El Opus tiene miedo al verano

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Por Nachof, 25.07.2008


El Opus Dei tiene miedo al verano. Claro que me refiero al verano que se registra en estas épocas en el hemisferio norte del verano. Desde aquí un saludo muy afectuoso para Lao, Ebe, Nasius, Gustavo y todos con los que me reuní en Buenos Aires en las Navidades de 2006, época en que comenzaba el periodo estival en ese extremo del planeta. En esos meses y en esos países, la Obra tambien tiene miedo. Yo diría que en uno y otro hemisferio y época el Opus tiembla ante la posibilidad de que aumente el número de personas que se van en busca de una mayor libertad, que no le aporta la prelatura, por mucho que digan lo contrario.

El día de San José, el 19 de marzo, es el día de la perseverancia y produce mucho miedo a los que gobiernan el Opus Dei. Se mantienen una y mil reuniones para dar la charla especial que se imparte a los que han hecho la oblación y tienen que renovar su compromiso con la Obra. Pero tambien los responsables de los centros han de saber dónde van a estar las personas a las que les corresponde renovar la entrega, por si, en el último momento, se arrepienten. Claro, que existe lo que que llamé "El día escoba" para recuperar a quien ha decidido no continuar.

El verano es realmente importante en el Opus Dei. Los numerarios deben acudir normalmente a su curso anual de veinticinco días si están estudiando o de repaso, unos pocos menos (la excepción son normalmente los que, dedicados a tareas internas), van en invierno o en otras épocas; los agregados van a curso anual de 25 días o convivencia de 15, según si estudian o no Filosofía y Teología; y los supernumerarios, de 7 días. Supo, ya se que los jóvenes van a colegios como Retamar para hacer su semestre del centro de estudios, pero si leiste bien un artículo anterior mio decía que la mayoría de las veces van a sitios mejores. Por eso deseo aclarar todo.

Los medios de formación anuales, como son los cursos o convivencias de 25, 15 o 7 días, juegan un importante papel en el adoctrinamiento de esta prelatura-secta. Internamente se suele decir que si alguien no acude a los medios de formación normalmente de la época estival se queda sin un "alimento" que es muy necesario para continuar en el camino fundado por el Santo Marqués de Peralta. Se pone el simil de los niños. Si no maman, van perdiendo fuerza. La Obra, que se dice madre guapa, no puede permitir que uno de sus hijos se pierda.

Si uno de los de la Obra --numerario, agregado o supernumerario-- no va a un medio de formación anual, la persona que lleva su charla o confidencia inmediatamente le preguntará la causa de no haber acudido. El consejo local o dirección del centro inmediatamente buscará a ese fiel de la prelatura que acuda a otra convivencia (incluyo los cursos anuales) que se llaman "de repesca". La mayor parte de las veces esa persona que no fue a la primera tampoco acudirá a la de "repesca". Como se ve el vocabulario civil tambien se emplea en el Opus Dei, pero de otra manera. Anualmente un porcentaje de vocaciones recientes de numerarios y agregados no persevera tras no haber acudido a su convivencia o curso anual. Hasta que no hacen la llamada oblación (año y medio despues del pitaje, por lo menos) los supernumerarios no acuden a su convivencia, que es de siete días.

Desde el año 1975, me dediqué a la labor con gente mayor. Cuando llegaba el mes de mayo los directores recordaban la necesidad de dirigirse a los supernumerarios en las charlas indicando que no podían ir a lugares con playas, sitios que se consideraban impropios para un cristiano, pues --así lo decían-- se ofendía gravemente al Señor. Y si tenían hijos jóvenes, los supernumerarios tenían más obligación de vivir esto en su familia. Claro que muchas de las veces si eso se decía a las respectivas mujeres, éstas protestaban, si no eran de la Obra. "Lo que mancha a un niño, mancha a un viejo", se decía con palabras del hoy San Josemaría.

Claro que si el Opus Dei procura que los supernumerarios no vayan en verano a los sitios de playas, el cuidado es mucho mayor entre los numerarios antes de su incorporación al Centro de Estudios y entre los agregados lleven el tiempo que lleven. La playa es motivo permanente de preocupación en el Opus Dei. Estuve ocho veranos acudiendo al curso anual en el Colegio Mayor Ayete de San Sebastián, pero jamás bajé a bañarme a la playa de Ondarreta, situada a menos de un kilómetro, pues así se nos indicaba. Posteriormente me enteré que algunos agregados de Tajamar iban por las tardes a bañarse, sin que se enteraran los directores. He sido amigo del arzobispo de Madrid, cardenal Angel Suquía Goicoechea, hasta su muerte. Alguna vez me dijo que se bañaba en la playa de la Concha de San Sebastián, desde primera hora de la mañana. Hacia las 11,00 de la mañana volvía a su vivienda familiar. Me chocaba este contraste dentre lo que me decían en la Obra y lo que vivía este príncipe de la Iglesia. El cardenal Suquía era considerado como un cardenal ortodoxo en su doctrina.

Pero además, el Opus Dei no quiere que, en verano, ningún joven que frecuente sus centros se "pierda" por lo que ellos consideran el ambiente relajado. Ahí están los campamentos que se montan y que son un pretexto más para adoctrinar y lavar el cerebro a los que se les acercan. Algunos padres pensarán que sus hijos están "en buenas manos", pero no lo están porque el día que se incorporan a la prelatura se les inculca que su verdadera familia está entre los seguidores de San Josemaría. Y eso que insisten externamente en el deber filial de atender a los padres. La realidad será otra. Dirán que se santifican en medio del mundo, pero lo que harán será meterse en una burbuja y separarse de los que hasta ese momento han sido sus amigos, si no tienen lo que ellos laman "vocación" a la Obra. Feliz verano a los del hemisferio norte y feliz invierno a los ex de Argentina, Chile, etc.



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