El Opus Dei en la vida de la gente

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Por Rocaberti, 11.07.2008


Siempre que escribo algo en esta web. me duele tener que valorar aspectos negativos de esta asociación, pero existe un montaje muy fuerte para hacer propaganda del Opus Dei, y todos los medios para plantear juicios críticos sobre ella son muy débiles: o de tipo individual, o fundamentados en la buena voluntad de personas, que no disponen de una buena bolsa para poder invitar a periodistas a langosta, como me comentaba el responsable de la opinión pública de una delegación.

Estos días de descanso por tierras italianas me han llevado a intentar bucear en lo bueno y lo malo de la Obra. Según mi opinión los aspectos fundamentales que deslegitiman a la Obra son: la falta de respeto a la libertad y dignidad de las personas y una carencia de caridad.


El primer punto se centra en la primacía absoluta de la institución sobre las personas. Para el bien de la institución se ha de controlar, manipular, robar, utilizar a todos sobre los que ella pueda ejercer influencia. En la Obra no hay libertad de conciencia ni de espiritu. No es necesario abundar sobre los múltiples ejemplos descritos en esta web. La relación entre cada hombre influido por la Obra y Dios está mediatizada por una estructura de control y poder en la que Dios desaparece y la Obra ocupa su lugar. No importa amar a Dios sino a la Obra; no importa dejarse llevar por la conciencia, sino por las indicaciones de los directores; no se debe actuar con libertad, sino con obediencia. El misterio de Dios deja de ser un misterio porque la Obra está en su lugar y esta no es ningún misterio, sino una realidad tangible, como una multinacional de la religión católica. Nadie en la Obra es respetado en su dignidad por un colegio de directores, que se creen con el derecho de intervenir en todos los aspectos de la vida de sus súbditos, una especie de vasallos que serán aniquilados cuando sean un problema para la institucion. La forma de actuar de la Obra tiene algo de estalinista, es totalitaria: aquello que represente un problema para la Obra debe ser arrancado, como un cáncer. Stalin decía si hay un problema, hay un hombre que crea el problema, si desaparece el hombre desaparece el problema.

La otra carencia de la Obra es la caridad. El amor auténtico, por lo menos esta es mi experiencia, llega a ser una forma de vivir en que otra persona entra en tu vida y vive en ti. Es tan fuerte que supera a la muerte, ya que quien ha muerto fisicamente continúa viviendo espiritualmente en la otra persona. Cuando se ama se está dispuesto a entregar la propia vida por la persona amada y no digamos las cosas materiales. Yo en la Obra no he visto nada de esto. Si alguien deja la Obra, la Institución lo fagocita y deja de existir. No creo que ningún director pierda el sueño por nadie, a no ser por el director que tiene por encima. Siempre la Obra sale ganando, es incapaz de gastarse un duro por quienes han estado trabajando en sus organizaciones o han dejado su dinero allí, y se han ido, o por quienes, ella no considere rendibles. La gente del Opus Dei a fuerza de obecer y ver la voluntad de Dios donde no está, van generándose una personalidad insensible y dura. Pocas veces verás llorar a nadie, incluso estaría mal visto. Es de buen espiritu ir por la vida como un sonámbulo que es tan sobrenatural que no sufre por nadie. Cualquier director es capaz de la mayor villanía por el bien de la Obra. ¡Ojo con el Opus Dei! No os dejéis engañar por su ortodoxia, afán de perfección y bienestar material. Allí se pierde la libertad y la caridad, e incluso la fe.



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