El Opus Dei cambia... 360 grados

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Por Bolter, 22.11.2012


Pocas instituciones (o empresas) pueden darse el lujo de perder tanta gente valiosa en tan pocos años como el Opus Dei y resistir. Cualquier empresa, al perder tanta gente, se lo habría preguntado, habría contratado a una consultora, pensaría cómo revertir el proceso de deterioro.

Habiendo el Opus Dei puesto el acento (siguiendo el ejemplo de los mormones) en las escuelas de negocios, algunos de sus profesores en factor humano, relaciones humanas, motivación, etc. podría haberle dado una mano. En realidad, no hizo falta que los profesores del IESE se tomaran la molestia. Centenares (tal vez miles) de numerari@s escribieron cartas al Padre, fueron a hablar con los directores, señalaron claramente este espantoso proceso.

¿Lograron algo? NO, NADA. Los más decididos se fueron, a otros los fueron y a un tercer grupo, los marginaron de cualquier cargo de gobierno y morirán fieles, pero tristes.

Fue la Santa Sede la que logró un verdadero cambio, al llamar seriamente la atención al abuso que se estaba cometiendo en la dirección espiritual de los miembros de la obra. Y entonces, ¿Qué hizo el Padre? Escribe la famosa carta que para muchos habrá sido el golpe de gracia a su vocación: el alarde de hipocresía de esa carta no puede dejar indiferente a ninguno que haya ocupado un consejo local. Debe haber sido patético para los más comprometidos comprobar que su prelado MIENTE. No hay otro verbo para utilizar.

Entré en la Obra a mediados de los setenta y me fui a fines de los noventa. Sigo estando en contacto con algunos miembros de la Obra. Son buena gente y los quiero. Alguno ha tratado de convencerme que la Obra está cambiando.

¿Es así? ¿Qué defectos son los más graves de la Obra? En mi opinión, estos cuatro:


1) La obsesión del proselitismo.

Les ha dolido mucho que en el Youcat se defina el proselitismo de una manera que los pinta de cuerpo entero. No les importa la persona, necesitan gente. Por eso seguirán obsesionándose por conseguir numerarios/as entre los adolescentes. Quieren llenar la obra con chicos de 14 años y medio. "Yo pité a los 14 y mira lo feliz que soy", decía un imbécil que conocí. ¿Y los miles de numerarios pitados a los 14 y medio que fueron terriblemente infelices, enfermos, quemados, destrozados? ES QUE NO LES IMPORTAN.

LO QUE NO PUEDO ENTENDER: ¿Los que salen a la caza de niños, no se dan cuenta de que eso no puede ser una vocación divina, que sólo es reclutamiento, manipulación, abuso psicológico?


2) La inexistente fraternidad.

De hecho, lo único que verdaderamente les preocupa es la CORRECCIÓN FRATERNA: Si se hace, hay fraternidad... ¡Qué idiotez! Además, las correcciones fraternas lo que buscan en la Obra (nada que ver con el espíritu evangélico) es mantener a unos "vigilantes" sobre los otros, para que "se cumpla el reglamento". Es espionaje y delación. Como hay miles de preceptos (el Opus Dei es una versión moderna del fariseísmo) uno puede ser corregido por estupideces increíbles. No se corrige por amor al hermano, sino por amor a "la Obra": es necesario que todos se sientan controlados por todos. ¡Qué ambientazo!

Por otro lado, al demonizar "las amistades particulares", lo que consiguen en los centros es que un joven simpático, sociable, alegre, al cabo de dos o tres años se haya convertido en un verdadero espécimen: un tipo rarísimo.

LO QUE SÍ PUEDO ENTENDER: Que haya muchos con problemas psiquiatricos. Lógico.


3) Una espiritualidad pobrísima:

Reemplazan el evangelio por una vida plagada de normas, costumbres, listas de mortificaciones, de actos de presencia de Dios, de cilicios, disciplinas, dormir en el piso, etc, etc. Esta espiritualidad marca la predicación (en el tiempo que estuve se notó una declinación en picada: un voluntarismo feroz, una falta de humanidad espeluznante y unas enormes limitaciones oratorias: eran aburridísimas, previsibles, nada desafiantes) los libros-opus y los penosos medios de formación: ¿Cómo alguien puede llegar a vibrar con semejante peso muerto encima?

LO QUE NO PUEDO ENTENDER: Los que dan círculos, meditaciones, charlas... ¿nunca miraron al auditorio? Las caras lo dicen todo.


4) Un exagerado culto al fundador.

Personalmente, me asqueó la manera forzada, ridícula, patética de glorificar a San Josemaría. Realmente era insufrible. No lo conocí personalmente, así que no puedo decir mucho. Simplemente diré que su inicial imagen amable se me fue convirtiendo en una caricatura grotesca e insoportable.

Podría mencionar otras cuestiones, pero no me quiero alargar.


¿Podría cambiar el Opus Dei? En teoría, sí: volver al evangelio, a una espiritualidad más auténtica que los lleve a una mayor calidez en las relaciones entre los de la Obra y una sincera preocupación por los demás, ajena a toda "agenda secreta" que contamine la amistad verdadera.

¿Va a cambiar la Obra? Lo dudo muchísimo. Hablé con uno de los que están dentro. Me comentó las sugerencias (las indicaciones, las órdenes) que llegaron de Roma: "¡A por los aspirantes y haceros más correcciones fraternas!".

Con el motor fundido, ellos aprietan el acelerador. No les importan los de fuera, no les importan los de dentro. Harán un cambio, sí, de... 360 grados.




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