Dos preguntas y una reflexión

From Opus Dei info
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Queridos amigos,

Este es mi segundo intento de conectar con vosotros, tras haber dado casualmente con vuestra web hace días.

De los testimonios que he leído, no me quedan claros algunos puntos:

  1. Muchos escribís que a los 15 años una persona no es capaz de comprometerse para toda la vida. Entonces ¿Como es que la mayoría de los códigos civiles del Mundo consideran capaz a una persona para contraer matrimonio a los 14 años? ¿No es verdad que la educación y la forma de vida que lleva cada cual hace que haya personas de 15 años con la madurez de otras de 30 y personas de 45 años tan inmaduros y atolondrados como un niño? ¿No podríais citar vosotros mismos muchos ejemplos?
  2. También he leído en los testimonios de la web que cuando algunos solicitasteis la admisión no se os informó de otros compromisos ulteriores, que se os fueron desvelando después. Ahora bien, ¿No parece razonable pensar que quien puede lo más puede lo menos, quien consiente lo más consiente lo menos y, consecuentemente, quien se compromete a lo más se compromete a lo menos?...

En consecuencia: si una persona acepta entregarse a Dios completamente, sin reservas y de por vida (envidio a quienes sean capaces de hacerlo), no creo que su decisión pueda considerarse viciada por el hecho de que se le vayan concretando después las diferentes modalidades concretas de poner en práctica esa entrega, según la misma vida lo vaya aconsejando. Yo puedo elegir ser militar libremente hoy. Pero eso es hoy. Yo no puedo prever si dentro de dos años estaré tomando cerveza en un casino militar o cocido en medio del desierto, con una pierna rota, sin víveres y secuestrado por un grupo terrorista. Si esto llegara a suceder, no creo que entonces pudiera yo decir. "Nadie me dijo esto. Si lo llego a saber..." Es cierto que nadie me lo dijo, pero ello no quita valor a mi inicial decisión de hacerme militar. Quien se hace soldado ya sabe que no va de "pic nic" por la vida. Lo mismo puede decirse de un esposo que, tras varios años de matrimonio, descubre en su esposa defectos que no vió cuando dijo el "sí quiero", o penosas e inesperadas obligaciones hacia los hijos o hacia los parientes de su esposa que originalmente no pudo prever en su colosal magnitud actual. No por ello puede decir que dijo el sí engañado o falto de información o de libertad. Nadie puede prever el futuro. Si para tomar una decisión exigiéramos ser previa ydetalladamente informados de todas sus consecuencias no tomaríamos ninguna. Además, en lo referente al Opus Dei, estimo que, aunque quisieran, ni los mismos directores de la institución pueden predecir muchos aspectos de la vida ulterior de quien ante ellos pide la admisión, como por ejemplo: en qué país o países trabajará, si deberá o no abandonar su inicial profesión, si tendrá o no que soportar insultos en los medios de comunicación y tantas otras variantes más. Imagino que, entre los primeros cristianos habría muchos que, al bautizarse, no previeron que iban a acabar devorados por los leones, pero el hecho de que fueran llevados al circo ¿invalidaba su decisión inicial de abrazar la fe? ¿Alguno le dijo a San Pablo: "Oye, amigo, esto se avisa"? No. Porque quien entrega lo más entrega lo menos.

Respecto a esto último hay una excelente película rusa, "Verano en Venecia" creo que se llama. Lástima que no exista en ningún otro idioma ni se pueda comprar. Trata de una bella mujer rusa que, haciendo uso de los ahorros de toda su vida, decide viajar por primera vez a Occidente, a Venecia, que sólo conocía por fotos. Allí,conoce a un apuesto italiano que le enseña la ciudad, la invita a restaurantes y a románticos paseos en góndola, le compra regalos y acaba enamorándola. La noche de su despedida, en la habitación de su hotel, se pone sus mejores galas al tiempo que comprende que está perdidamente enamorada. Llaman a la puerta. Es su amor el que aparece en el umbral. Entonces, ante su sorpresa, el hábil Romeo cierra la puerta a sus espaldas, coje el bolso de la chica, lo abre, coge su pasaporte, se lo mete en el bolsillo y, a continuación, despliega ante sus ojos una enorme lista de gastos y le dice: "Esto es lo que me debes, encanto, si quieres recuperar tu pasaporte. Veamos: cenas, transporte, ramos de flores, medias de seda, entradas a museos.... Son 5000 euros en total". Ella le mira estupefacta y, sin poder contener las lágrimas, le contesta con una frase que nunca he podido olvidar: "¿Que te dé cinco mil euros? ¡Pero si te he dado toda mi vida!"

Saludos y un fuerte abrazo a todos.

Canoas, 3.04.2006


P.S. No soy del Opus Dei, ni militar. Soy demasiado viejo para ambas cosas. Pero intentaré acabar mi vida en este mundo de la forma más digna posible, aunque no sea en las fauces de un león.



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