Diminuto homenaje a Agustina

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(con la excusa de su cumpleaños)

Por Alvarico, 15.08.2008


¡Querida Gus!

No esperes librarte de elogios, querida amiga, porque lo que llevas haciendo desde hace casi ¡¡¡6 años!!!, es digno de todas las alabanzas y de un sincero reconocimiento. Gus, en este pequeño homenaje voy a decir cosas sobre ti que son verdad, ni más ni menos. Cada dos por tres recibes sórdidos correos repletos de amenazas e insultos, fruto de pobrecitos fanáticos colmados de odio (¡¡¡¿y son ellos los que “iluminan los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor”?!!!)... tampoco pasa nada porque, con la excusa de tu cumpleaños, digamos en voz alta lo que todos sabemos sobre ti.

También es posible que les caiga algún palo a los directores del Opus que con su conducta –bien por aburguesamiento, cobardía, cerrazón, fatuidad, soberbia o ignorancia, o por un combinado de varios de estos elementos- perpetúan la estructura de pecado (como dice Ruiz Retegui) en que se ha convertido la prelatura de los horrores del Opus (marca registrada). Los miembros de “a pie” tienen todo mi afecto porque es imposible dudar de la rectitud de la gran mayoría de los “fieles” rasos de la Obra y porque muchos de ellos son, también, “fieles” colaboradores y lectores de Opuslibros...

¿A cuántas MILES de personas ha ayudado Opuslibros?, por ejemplo si no hubiera existido esta web seguramente yo seguiría en el Opus, esa persona tan especial, también; aquel familiar... y ese otro amigo; y a aquel otro que iba a pitar no le habríamos salvado en el último momento; aquella numeraria empastillada hasta los ojos no habría dado el paso; esa otra madre no habría sacado a sus hijos del club de reclutamiento del Opus, etc, etc... Estoy pensando en personas que conozco de cerca y en las que Opuslibros ha tenido una importancia grande.

Yo –que nunca he tenido un cargo de dirección en el Opus, ni he sido un miembro especialmente relevante- conozco a muchísimas personas para las que Opuslibros ha sido determinante a la hora de tomar la decisión de irse, de no entrar, de no acercarse al Opus, ¿cuántas serán sumándolas todas?

Y es que Opuslibros es la tabla de salvación de los que siguen dentro y de los que estamos fuera; y el signo, el emblema, de que no todo está perdido, de que la impunidad de la Opus no es tanta, de que sí se puede luchar contra la injusticia y la inmoralidad de la secta Opus. Es la prueba palpable de que la tiranía prelaticia sí hay quien la pare, es motivo de esperanza para tantos Hijos de Dios y de la Iglesia que esperamos verdad y justicia no sólo en el más allá sino también aquí, en esta tierra. (Nota para talibanes opusdeistas: es posible ser Hijo de Dios y de la Iglesia incluso siendo ex miembro de Opus... la filiación divina no es una patente de la prelatura de los horrores y Dios Padre no es una de sus propiedades).

Creo, incluso, que esta web es mucho más que eso: se trata de un elemento indispensable para entender el fenómeno de destrucción que terminará con el Opus. Pienso que en un futuro, no dentro de demasiado tiempo, si algún historiador serio (quedan excluidos los numerarios/as metidos a especialista) quisiese plasmar la historia de la Obra, necesitaría tener en cuenta el factor Opuslibros para entender la crisis de la institución. Opuslibros no es la responsable de la desbandada y de la penosa situación del Opus, la culpa la tienen las contradicciones y aberraciones de la prelatura, su profunda inhumanidad, pero esta web ha lanzado al viento aquello que debía estar en secreto y oculto, evitando que miles -¿decenas de miles?- de personas sufrieran absurdamente y desperdiciaran su vida en el proyecto falso y mentiroso del Opus.

Sin caer en maniqueísmos (por otra parte muy propios de la Opus) se trata sencillamente de la lucha de la verdad contra la mentira, de la libertad contra la tiranía, del bien contra el mal, ¿o no? Es un milagro. Si –cuando estábamos en el Opus- que un individuo encontrase su dentadura postiza por intercesión de “la abuela” nos parecía el colmo de la omnipotencia sobrenatural, ¿por qué no llamar “milagro” a esta web? (también... la pobre doña Dolores Albás, una buena mujer sencilla y trabajadora, ¿cómo iba a pensar que su nombre sería invocado para tales menesteres?)

¡Qué caprichosa es la vida! Por ahí anduvo un señor de Barbastro pretendiendo honores y distinciones y, lo que es abyecto, intentando disfrazarlos (torpe y burdamente... como todo en él) de humildad y caridad, berreando sus absurdas e infantiles ocurrencias, destrozando a quien se opusiese a sus caprichos y aplastando con sus pataletas a quien fuese preciso, a golpe de exabrupto (lo relata inmejorablemente María del Carmen Tapia)... y a ese señor se le honra y se le ensalza y se le convierte en ejemplo y prototipo de lo contrario: de virtud en lugar de vicio, y... –por otro lado- hay personas que hacen el bien discretamente, que se complican la vida gustosamente, se dan generosamente... y huyen de halagos.

No, Gus, que no nos dices toda la verdad. Eres de esas personas grandes que se guardan las penas y los golpes, y los tragan y los encajan solos sin encomendarse a nadie, y a los demás ofrecen apoyo, ayuda y alegría. Más aun, no sólo omites tus problemas sino que, además, cargas con los de muchos otros. Como el refrán: “rico para los demás, pobre para si mismo”. No editas y publicas como si se tratara de un trámite de burocracia sino que te haces cargo de esa pena y de ese dolor que hay tras la pantalla del ordenador, de cada persona que muestra sus heridas y que es para ti, ya, un amigo.

Nos dejas ver sólo lo agradable y cuando te mostramos nuestro agradecimiento, nos das las gracias... y ¡vuelcas el mérito en nosotros! Es verdad que tu publicas lo que llega a la web, los testimonios, los escritos, libros, documentos internos..., pero todo eso no sería posible si tu no te hubieras puesto manos a la obra (la obra de Opuslibros, no la Obra de iniquidad que nos ocupa). No habría recurso ni consuelo para los que se quieren ir, los que no quieren entrar y ¿quién comprendería a los que se han ido y necesitan apoyo?, ¿dónde encontrarían una mano amiga los padres cuyo hijo menor de edad ha sido captado por la secta Opus?...

A mi me dijiste que cuando se te ocurrió montar algo en Internet te compraste un libro sobre como hacer páginas web porque no sabías nada, y que tu idea inicial era únicamente colgar en la red los libros publicados y críticos con el Opus (silenciados por la Obra de iniquidad) pero que pronto la cosa se desbordó con una vehemencia inesperada. Tú estuviste a la altura de las circunstancias y decidiste que merecía la pena que el trabajo en la web devorase y absorbiese todo tu tiempo. Tu tiempo y tu salud, llegando a veces hasta casi reventar de agotamiento. Además tienes tu familia, tu trabajo y otros mil asuntos. ¡Qué fácil lo tienen esos profesionales de la propaganda, numerarios/as cuya única ocupación y finalidad en la vida es vendernos el mundo inventado, idílico, del Opus... mientras se abstienen de pensar por si mismos!

Doy muchas gracias por ese memorable instante en que decidiste que sí, que adelante. Cuando tomaste esa decisión de una trascendencia inconmensurable, porque tiene un valor infinito cada vez que se evita el sufrimiento irracional infringido a un inocente por parte de aquellos fariseos del “espíritu” de la prelatura de los espantos que nivelan su incompetencia con la pompa y su falta de ideas con el misterio (hablo de los atroces directores del Opus). De esos lacayos de pensamiento ajeno que “vacía la cabeza y el corazón de ideas” lo creen todo y no saben absolutamente nada. En el fondo estos vergonzosos sicarios dan pena, amargados y recocidos como están, sumiendo a personas inocentes en una vida de sufrimiento que Dios no envía.

Me gusta mucho eso de “oreja de guardia” porque todos necesitamos de escucha y comprensión... pero no de un robot frío sin corazón que nos analiza severamente (ejemplos diversos: ver centros de la prelatura) sino de una persona cálida y cercana que nos tiende la mano sin esperar nada a cambio. Con cada correo publicado y cada mail respondido nos das una lección, además, sin pretenderlo. Eso es mágico.

Además tú, Gus, cargas con la responsabilidad legal de todo lo que se publica en Opuslibros. Tú has roto el miedo, el velo de silencio, el fuego fatuo de los fantasmas programados en la mente de los miembros del Opus. Has convertido la contestación al Opus en algo masivo, has hecho cosas que la funesta prelatura jamás hubiera imaginado, como publicar los documentos internos, custodiados durante décadas como preciosos tesoros accesibles únicamente para unos pocos privilegiados, elaborados por profetas inspirados en hilo directo con la divinidad. Hoy esos textos los puede leer cualquiera y quien no lo haga es porque no quiere (cosa comprensible y normal dada la densidad de estupideces y el tostón infantiloide y simple de su contenido). ¿Qué consecuencias podría haber tenido esta inusitada actividad de Opuslibros en tu vida, Gus?, ¿hasta que punto estabas dispuesta a inmolarte contra el totalitarismo hipócrita de los “escrivás” y fariseos?, ¿qué horrores podría reservarte el Opus sirviéndose de abogados, juristas y similares, a su alcance para vengarse de ti utilizando la ley? Nada de ese riesgo te detuvo y, a la postre, demostraste que los gallitos prepotentes y profundamente soberbios que cacarean que “nadie se mete con nuestra Madre Guapa” son –además- unos cobardes. Rompiste el círculo vicioso que hacía aparecer a los directores del Opus hinchados como pavos, ¡hasta ellos se creían valientes y audaces!, con un valor basado en el miedo porque nada hay que confiera más valor al cobarde que el miedo ajeno.

Dicho sea de paso, ese señor de Barbastro (lo de señor, en verdad, lo pongo por educación) estuvo toda su vida lloriqueando por la “contradicción de los buenos”, ¡qué ansia de ser siempre el centro! ¿Y las barbaridades que dicen de ti, Gus? Por nosotros tu te has expuesto a sufrir ese maquiavélico arte en el que el Opus es tan diestro y avezado: la difamación, la calumnia, la campaña de destrucción personal. Es imposible que no te haya dolido el zarpazo de la prelatura de los horrores, porque ellos –los directores “terroristas”- saben muy bien hacer su trabajo. Tú, a sabiendas, te has situado en el blanco de tiro de las más asquerosas y sucias calumnias. ¿Por qué?, ¿por algún interés personal?, ¿para saciar algún deseo inconfesable de notoriedad?, va a ser que no. Por tu manera de trabajar en Opuslibros es imposible pensar que te mueva otra intención que la de ayudar por puro amor a los demás, al prójimo (para que luego vengan los doctores de la prelatura de los horrores a darnos clases de entrega abnegada y sacrificio desinteresado). No hace falta decir que conociéndote personalmente, charlando contigo, impresiona hondamente tu rectitud y una bondad sin artificio ni oropel.

Insisto en lo duro que resulta –tantos lo hemos experimentado- tener el honor y la imagen expuesta a las aves de rapiña que pueblan los cargos de dirección del Opus, y así durante 6 años, que son muchos. Gus, cada día que pasa es más obvio tu testimonio de servicio discreto y más difícil para las serpientes venenosas de las jerarquías prelaticias mantener aquellas aberraciones que se inventaron sobre ti.

Porque –me dirijo a esos ridículos personajillos, que se creen tan importantes, moradores de comisiones y asesorías- Agustina no odia. No odia a la Obra como vosotros la odias a ella, no penséis que nadie hay mejor que vosotros... Agustina es demasiado inteligente para desperdiciar su vida odiando. Ella ama. Y se nota.

Reflexionad. Cuando muchos de vosotros dejéis el redil y vengáis a Opuslibros en busca de ayuda os daréis cuenta de lo que digo, como me pasó a mi.

Querida Gus -¡cuántas cosas me dejo en el tintero!- es verdad que tú procuras cariñosamente “defenderte” de nuestros elogios. ¿Qué le vamos a hacer? Agustina es así, cuando se le alaba ella querría ocultarse, ...así de incorregible.

Bueno, algún defectillo tenías que tener, ¿no?

¡¡¡Gracias!!!

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Alvarico



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