Del apostolado al proselitismo

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(Cap. 9 de Lo que pasó a ser el Opus Dei)


Toda la actividad del Opus Dei está fundamentada en dos ideas: la santidad y el apostolado. Hemos podido leer en el capítulo precedente que la santidad personal está estrictamente vinculada con el apostolado.

El apostolado consiste en general en acercar las almas a Dios. Pero el Opus Dei se puso como meta "poner a Cristo en el centro y en la cumbre de todas las actividades humanas". Esta meta no sólo se ha de entender en el entorno de la religiosidad personal, sino también en la religiosidad comunitaria: el Opus Dei quiere la cristianización de toda la sociedad. Para esto, san Josemaría estructuró una organización jerárquica (una milicia) en la que las directrices emanan del jerarca: el prelado.

El prelado actual (como sus predecesores) estima que el modo más eficaz para la cristianización del mundo es multiplicar el número de miembros del Opus Dei, en especial de los numerarios. La conquista de nuevos miembros para la Obra precede, pues, al advenimiento del reino de Cristo en la Tierra.

Además, el gobierno del Opus Dei está convencido de que "la gracia más grande que un hombre puede recibir después del bautismo es la vocación a la Obra". Y convencer a la gente para que entre en la organización es el mayor servicio que una persona puede hacer a otra.

El prelado Echevarría lanzó en el ano 2005 una acción que ponía como meta conseguir 500 nuevos numerarios en un ano en cada país y para cada sección (masculina y femenina). No voy a describir el fiasco de esta operación. Pero hay que denunciar que a causa de este brote de fiebre proselitista se presiona a mucha gente joven para que entré en la organización, sin ningún discernimiento vocacional y sin tener en cuenta los posibles efectos negativos para los nuevos candidatos. Se publicó por ejemplo en la revista Crónica (de consumo interno) el testimonio de un numerario que explicaba ufano al prelado que "en su centro hablan de la vocación a todo lo que se mueve". No es necesario subrayar que tal comportamiento contó con la bendición del prelado Echevarría...

Se puede entender la actuación apostólica del Opus Dei únicamente desde el punto de vista del proselitismo. El único y verdadero objetivo de la prelatura es conquistar nuevos miembros para ella. Todos sus esfuerzos están dirigidos a alcanzar esta meta. Si la prelatura promueve una universidad o un colegio, no se trata ni de lejos de luchar contra el analfabetismo o ayudar a la cultura; estas iniciativas tienen como objetivo principal la captación de nuevos socios. Todo el bien social que puedan generar estas iniciativas, si se da, es "ocasional" y extrínseco, como un efecto secundario de la actividad proselitista de la prelatura.

Por eso mucha gente compara el Opus Dei con un cáncer maligno: la institución ha pasado a ser un fin para ella misma, a menudo danando a las personas que no comparten sus opiniones.


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