De que se entera un supernumerario?

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Cuando pasas de la labor de San Rafael, (semillero de numerarios y agregados) no digamos si has tenido encargos de formación en la labor de San Miguel (formación de otros numerarios), y pasas a la labor de San Gabriel, (labor con supernumerarios) o te explican bien las cosas o terminas con labor en una tarde. Cuando viene a una labor de San Gabriel alguien que no ha dado tiempo a explicarle, se desgarra las vestiduras y es capaz de hacer amonestaciones públicas al decano de los supernumerarios. En definitiva en la labor de San Gabriel uno encuentra a supernumerarios con mucha fidelidad al “espíritu” y que te hacen una corrección fraterna al mínimo comentario en un circulo breve fuera del guión, que, por cierto, se saben de memoria, hasta otros que podríamos decir que no se han enterado de nada y que juegan a despistar a los directores como si estuviéramos en un colegio y que ya se sabe que el director dice esto, pero no hay que exagerar y a ver si nos escaqueamos.

Lo curioso es que aquí la teoría del plano inclinado en la formación falla, por que a veces los supernumerarios más difíciles llevan muchísimos años en la Obra, han pasado por muchos medios de formación, y simplemente siguen haciendo lo que les da la gana (y muy bien que lo veo), pero es que además no se les plantea ningún problema de conciencia, como le ocurriría en situaciones iguales a un agregado o a un numerario.

Estos supernumerarios en las charlas te contaban lo que querían y como querían y muchas veces tenías que cortar por que te contaban más de sus compañeros de grupo que de si mismos. Al final, si consigues su confianza, que nunca la tienes como los demás directores con un numerario en virtud del encargo.., pues estupendo, y si no pues no hablan contigo y ya está. Lo importante es que hagan apostolado, a su manera y que realicen su aportación, ni el concejo Local ni nadie les preocupa mucho más. El control que la Prelatura ejerce sobre ellos se limita a comprobar que hacen la aportación mensual y que acuden a los medios de formación anuales, retiro y convivencia, entre otras cosas por que es el único medio de pagar el altísimo déficit de las casas de retiro. De hecho los supernumerarios hacen una renovación anual casi eterna, muy pocos, poquísimos, hacen la fidelidad.

Se ha recordado en algún correo que el fundador decía que la vocación era única que la Obra era un gran puchero, del cual cada uno extraía lo que necesitaba. Nada más lejos de la realidad, la obra lo que es, es un pucherazo, en el que lo que se dice a unos es diferente de lo que se dice a otros, existen unos grandes compartimentos estancos, los medios de formación son distintos para unos y para otros. El retiro mensual de los supernumerarios no sirve para los numerarios, el de los numerarios jóvenes no sirve para los numerarios mayores, lo que se dice a los directores no se dice en los medios de formación de los demás numerarios, determinados numerarios inscritos y directores tienen medios de formación charlas, convivencias etc., en las que no participan los demás numerarios etc. De hecho por lo tanto no existe la posibilidad de que la mayoría de supernumerarios lleguen a tener un criterio completo de los mecanismos de la Obra, pues incluso creo que muchos numerarios que hemos estado muchos años dentro no hemos llegado a conocer todos los recovecos. Muchos supernumerarios han confundido lo que es en teoría una vocación, con el acudir a unos medios de formación más exigentes, más conservadores que los de su parroquia etc. La tan cacareada unidad de la Obra solo lo es cara al exterior, pero nada tiene que ver lo que vive y hace un supernumerario con un numerario.

Así es que yo entiendo a Jaime, como entiendo a muchos supernumerarios que a escondidas siguen siendo mis amigos, y lo que es peor, me siguen contando sus cosas, ahora si es una confidencia real, y pidiéndome mi consejo, que yo no me atrevo a darles, aunque si les escucho, como escucharía a cualquier amigo. Incongruente, si todos los somos, yo también pues a veces hasta me he ruborizado al tenerles que decir que eso no es cosa mía que se lo digan a su director o su confesor, y con una sonrisa me dicen, que “todos hemos sido cocineros antes que frailes”, ¡tiene narices después de haber dejado la Obra casi quince años!. Yo no puedo decirles, porque perdería su amistad, que no es ese el camino, ellos tampoco se meten conmigo cuando les digo que ni me hablen de la Obra. Estos supernumerarios, son entusiastas defensores de las movidas, campaña para esto, para lo otro, pero dudo mucho que sepan lo que pasa en la vida de un numerario. Ahora parece que van por las parroquias, en mi época esto no pasaba, tampoco los que yo conozco, salvo algunos que se apuntan a dar cursillos prematrimoniales, o ayudan en alguna parroquia en la que el cura es sacerdote agregado. Son de la Obra, como podrían ser del Atletí, pero para ellos eso no es una verdadera vocación de vida. Dan colorido a la Obra, pero esa no es la Obra de la que aquí estamos hablando.

JC.


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