De las consecuencias para toda la vida: Supernumerarios y Numerarios

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Por Mariana, 6.06.2011


Este es mi tercer episodio de depresión. El primero tuvo buenas consecuencias: me marché de la Obra a tiempo y según yo sin consecuencias.

Según yo, me marché a los 20 años de edad sin consecuencias. Pero mis consecuencias que durarán toda la vida se construyeron después de irme, sobre la base de los 22 años de deformación que nunca he podido corregir.

Me criaron para no ser madre, todos me empujaron hacia una carrera profesional con la que pudiera poner a Cristo en la cumbre de las actividades humanas. Me enseñaron a vivir en la reserva y a mantener mi corazón bajo 7 cerrojos, sin que pudiera apegarse a nada. A evaluar la conveniencia de una relación personal en función de elementos racionales de corto plazo. A pensar que no habia posibilidad de decidir nada al margen de "la voluntad de Dios", incluyendo la posibilidad de decir no a aquellas cosas que no eres capaz de disfrutar, mitigar o administrar...

Fueron 6 años más alrededor de sus apostolados buscando respuestas sin encontrarlas, entendiendo que me habían dado todo lo que podían darme y en el entendido de que ellos eran los dueños "del buen camino". Era posible la felicidad fuera del matrimonio y del celibato apostólico? Dentro de mí sabía (desde los 8 años de edad), que yo no estaba hecha (ni educada) para el matrimonio ni para la maternidad. No tenía ni el más mínimo indicio de vocación religiosa y definitivamente lo de ser numeraria no era para mi (es invivible que te exijan 12 amigas en trato personal para pitar, y que te hagan dar cuenta todas las semanas, a qué hora pretenden que alguien tenga 12 amigas y en la medida que tratas gente con un mayor nivel de educación y autoestima, es mucho menos probable que sea suceptible de la trampa... que yo estuviera dispuesta era una cosa, pero que creyera que todo el que se me cruzaba en el camino tenía vocación era otra...).

Los mismos expertos de la UNAV a quienes escribí, nunca dieron respuesta a mi pregunta fundamental: ¿hay más vocaciones además del matrimonio y el celibato apostólico, es posible ser santo en medio del mundo ejerciendo un trabajo profesional? Es posible interpretar así el Concilio Vaticano Segundo y la historia de la Iglesia, ¿o el único buen camino es la interpretación del Opus Dei???

No hay respuesta, ahora ha llegado el tiempo de la segunda depresión. ¿Cómo puede casarse alguien que ha sido criado para no saber amar, para mantener su corazón bajo siete cerrojos? ¿Cómo una mujer que intimida a los hombres va a iniciar una relación de pareja, cómo se juega a coquetear?

Bueno, las nuevas tecnologías todo lo pueden.

¿Qué es vivir en matrimonio? ¿qué es normal en el sexo? ¿cuando tienes derecho a decir que no? ¿es esto también la expresión de "la voluntad de Dios"?

Gozemos de esta experiencia nueva, aprendamos de esta persona. Cerremos las puertas al Opus Dei y vivamos algo nuevo (a la luz de nuestra historia personal...). Y se repite la historia: saca de tu vida todo lo que no sea yo: tu familia, tus amigos, tu trabajo.... (y porque no?? si se los piden a las numerarias porque así es la vida de una familia numerosa y pobre).

Y viene el primer hijo y llega el segundo, y con él el firme deseo de retomar mi vida y de poner las cosas en su lugar (¿cual? ¿habrá alguno que pueda hacerme feliz?) .

¿Y cómo se hace eso de no tener otro hijo tan pronto? Mi primer ginecólogo (del Opus) nunca quiso apoyarme a espaciar el segundo (había motivos contra su bolsillo, imagino...). Llegué con el segundo (también del Opus) y fue lo mismo....

Ahora no me iba a pasar de nuevo: compré Persona y Clear Blue, lei todo lo leible en el internet, compré y estudié el curso de la Liga de Pareja a Pareja. No encontré nada que me ayudara en mis circunstancias: salir de la época de lactancia sin quedar embarazada.

Encontré un curso en la Universidad de GeorgeTown que podía tomarse por internet. Encontré un médico que aceptara inscribirme bajo su identidad, pero no logré ningún descuento sobre los más de US$5,000 que costaba el curso.

Vino lo invivible: la tortura emocional por más de 20 días sin sexo y al fin sexo y mi tercer cesárea en menos de 3 años.

Esto lo rompió todo, todo, todo. No es posible vivir así, no es posible que Dios quiera contra tí, contra tu salud, a favor de lo que no puedes sobre llevar.

Han sido muchos años de depresión. Amo a mis hijos y no quisiera que tuvieran una mamá deprimida, pero no hay mayor frustración que estar permanentemente ante la imposibilidad de formar a una persona en el amor: ¿cómo se establece una conversación? ¿cómo se canta una canción por el puro ánimo de pasarla bien? ¿cómo se hacen amigos de verdad? ¿existe Dios? ¿hay alguien que pueda decirte lo que se debe y lo que no? ¿es más importante el deber o la felicidad? ¿que es ser feliz? ¿cómo se consigue?

Nadie da lo que no tiene y yo no tengo nada que ofrecerles a mis hijos. ¿Que decisión puedo tomar????

Lo escribo porque leo las consecuencias de toda la vida de las numerarias. Pero creo que las super no han sido lo suficientemente valientes como para visibilizar que este estilo de vida nos destruye a todas por igual: machuca nuestra individualidad y nos hace codependientes de algo.



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