Datos y comentarios sobre el Opus Dei en México

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Por Al Chile, 17.10.2008


María Luisa en un correo del 19 de septiembre envía un artículo de la investigadora Virginia Ávila García sobre el Opus Dei en México. El artículo menciona que en ésta región hay 8,500 miembros. En mi opinión hay bastantes menos, especialmente ahora.

Para el presente escrito, primero doy los datos con los que cuento de la sección de varones, recogidos de tertulias, delegaciones, comisión; luego comento la situación de la Prelatura en México de 1979, año en que pité, a la fecha y finalmente doy mi conclusión.


En 1992, en ocasión de la beatificación la oficina de información de México liberó el dato sobre la cantidad de miembros del Opus Dei aquí: 7,800 miembros, casi el 10% del total mundial. Una inmensa mayoría de supernumerarios.

En 1994 la comisión regional hizo un estudio sobre numerarios varones de la región de México, con la oblación hecha entre 1954 y 1994. El resultado es que el porcentaje de perseverancia en el período es de 20%. El Opus llegó a México en 1949.

A mediados de los noventa del siglo pasado, el subdirector de la delegación del Opus Dei en México, en una charla mencionó que en dicha delegación, en el año de 1992, había salido más gente de la que había entrado al Opus Dei en esa delegación...

El vocal de San Miguel de la delegación de México decía en el 2005 que en su delegación había 200 numerarios y 45 agregados.

Un poco de historia

Contaba el difunto ingeniero numerario Jorga Zamora Molina que pitó en 1951 o 1952 y muerto en enero de 2006, en México siempre han pitado muchos y se han ido muchos.

En México hubo una “primavera vocacional” sostenida entre mediados de los años setentas, con los famosos más de 1000 pitajes durante la comisión de servicio de 1978, y finales de los ochenta. El declive inicia a mediados de los años noventas, pues además de lo que comentó el director de la delegación sobre el año 1992, en 1993 se fue Mario G., un numerario con 40 años en el Opus. Con él comienzan las salidas masivas de muchos otros con más de dos décadas dentro de la Prelatura y que aún no se ha detenido.

En esos años de bonanza, el Opus aprovechó para poner, a principios de los años 80 del siglo pasado, un centro de numerarios en la ciudad norteña de Hermosillo y uno en la ciudad de Querétaro. Desde Hermosillo se comenzaron a atender las ciudades fronterizas de Tijuana, Mexicali, Rosarito y otras pequeñas ciudades donde viven supernumerarios. Desde Querétaro se comenzó a atender Celaya y luego Morelia.

También se inició un centro en la zona norte de la ciudad de México (Almenar) donde pitaron muchos, muchos jóvenes. A finales de la década de los ochentas se llegó a pensar en abrir otro centro en esa zona pero nunca se hizo. Este centro, después de remodelado se cerró éste verano pues los pitajes se redujeron al mínimo: 2 en los últimos cinco años y no hay gente para atenderlo. Ahora es un club para niños de 10 a 12 años que lleva un numerario de 40 años y otro de 37.

En la ciudad de México hubo mudanza de sedes en muchos centros pero finalmente se abrieron dos de mayores, uno en 1989 y otro en 1994.

Posteriormente, a principios de los años noventa, inició la labor en Aguascalientes con un centro de numerarios gracias a la presión de los supernumerarios que pusieron una universidad en esa ciudad y que ahora es parte de la Panamericana. También tienen su colegio. Se inició la labor estable en Chihuahua en lo que durante años fue un apeadero. Desde ahí se atienden urbes fronterizas como Ciudad Juárez.

También en los años noventa se comenzó en su segundo intento en la ciudad de Puebla que ahora atiende al puerto de Veracruz. En el presente siglo se inició la labor estable en la ciudad de León y Torreón; en estas ciudades se viajó regularmente durante años.

En todas las ciudades donde hay un centro de numerarios hay un colegio excepto en Puebla y León donde hay intentos por iniciar uno. En Chihuahua no hay colegio por ser muy pocos. También en esas ciudades suele haber un centro de la sección de mujeres, o dos, como en Querétaro.

Desde hace unos cinco años se va a la Ciudad de Mérida en el estado de Yucatán. No se sabe cuándo empezará la labor permanente pues además de que no hay numerarios, se ha pensado comenzar con numerarios jubilados que no tienen interés en emprender nuevas aventuras. Los directores de la delegación tienen miedo, de que si se pone un centro ahí, la labor se venga abajo como sucedió en Chihuahua, Torreón, Hermosillo y San Luis Potosí. Otra ciudad que también se atiende hace años desde la ciudad de México es Toluca donde hay un apeadero dentro del Club de Golf.

A mediados de la presente década se comenzó a atender todas las semanas desde la ciudad de México a la creciente población de supernumerarios en la vecina ciudad de Cuernavaca. Se consiguió una casa que era propiedad de la Coca Cola y que donó para ésta finalidad. Actualmente esa casa está en venta y la labor muy disminuida pues el entusiasta de esa labor, era el difunto padre Elmer H. García. Me parece que ahora los atienden desde Montefalco.

También se creció en casas de retiro, se puso muy bien Mimiahuapan, con lo que la delegación de México tiene tres bellísimas casas de retiro: Montefalco, Toshi o (Toxi) y Mimiahuapan. Una pequeña casa de convivencias que se consiguió, se vendió, en San Miguel de Allende: una casa hermosa en una ciudad Colonial Patrimonio de la Humanidad que fue donada para usarse como casa de retiros, se uso muy poco y luego se vendió. Al diablo con la voluntad de la donante y su enojo por no haber respetado su voluntad, con una pintura original de “Murillo” que de haber sabido esas personas que la vendían no la hubieran dado a la Prelatura.

Hay una pequeña casa de convivencias, Tetelpa, en el Estado de Morelos, que es usada por alguno de los siete colegios que tiene la Prelatura en la ciudad de México: Cedros Norte y Sur, Northridge y Atoyac. Los de mujeres: Yaocalli, Paseo y Monteverde. Esa casa de Convivencias atiende actividades con personas que no pueden pagar la cuota que se cobra en las haciendas.

En la delegación de Guadalajara además de Jaltepec, junto al lago de Chapala, se aprovechó para poner otra pegada a la ciudad de Guadalajara que se llama Calerilla. Se puso El Dique junto al pueblo de Pericos en Sinaloa para atender la labor de Culiacán y El Estero, un “Resort” en el Pacifico Sonorita que vale millones por la demanda que hay por ese tipo de casas que demandan adultos de los Estados Unidos. Esa casa se usa para atender la labor que depende de Hermosillo.

En la delegación de Monterrey tienen Los Pinos rumbo a Saltillo y El Molino, cerca de la ciudad. También desde esa ciudad se atiende a los supernumerarios que viven en el estado de Tamaulipas en ciudades como Tampico, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.

Todo lo anterior sucedió por el crecimiento neto de los miembros entre mediados de los años setenta del siglo pasado y 1993. Pero ahora el péndulo viene de regreso y las salidas a partir de 1992 empiezan a surtir efecto en los alcances de la labor del Opus.

El Panorama hoy día es el siguiente en la sección de varones de México

En Culiacán, ciudad del oeste de México donde se inició a principios de los años cincuenta del siglo pasado y donde llegó a haber dos centros, uno de mayores y otro de jóvenes el panorama es: El último que pitó de numerario y aún lo sigue siendo fue hace 17 años. Después de él todos los que han pitado de numerarios o agregados han salido de la Obra. Habrá que ver que pasa con los que pitaron éste año. Actualmente hay un centro donde viven 10, ningún universitario y dos Colegios, los más antiguos de la Prelatura en México, uno de hombres y otro de mujeres. Tres agregados jóvenes también recién pitados.

En Monterrey en la época de bonanza aprovecharon para hacer un centro de estudios para más de 100 personas y la nueva delegación de hombres. Ahora el centro de estudios está cerrado y el edificio se convirtió parte en delegación de mujeres y otra parte en un centro donde viven once personas. Se aprovechó para ampliar la administración y hacer centro de estudios de numerarias auxiliares donde había una alumna a principios del presente año.

La residencia de estudiantes: Montesilla se cerró. Ahora hay dos casas de mayores y una de San Rafael además de las ya comentadas en el complejo de la delegación. La labor con agregados es lo más fuerte que tienen en esa ciudad. Como prueba de esto viven en esa ciudad tres agregados que se ordenaron como sacerdotes, además hay otro agregado estudiando para sacerdote. Atienden un Colegio, labor social, llamado la Ciudad de los Niños que tiene su Iglesia. En esta ciudad además de su colegio de hombres llamado Liceo tienen también el IPADE y el colegio de mujeres.

En San Luis Potosí, una ciudad que inició la labor en los años sesenta. Todos trabajan en la escuela que ahí tienen y los frutos apostólicos para los parámetros del Opus son tremendamente pobres.

En el centro de estudios de la ciudad de México éste año salieron dos numerarios y entraron dos.

En la delegación de Guadalajara se construyen nuevos centros de mayores para sustituir a los antiguos.

En las tres delegaciones se han hecho arreglos necesarios en los centros de mayores para ir juntando a los que quedan; los centros de jóvenes se van quedando vacíos. Ya casi no viven estudiantes universitarios en esas Residencias o en los centros de San Rafael. En un futuro no se necesitarán más centros, mas bien habrá que irlos cerrando. Los centros que quedarán son los de mayores con personas muy mayores.

Tal vez como solución a la situación actual, los directores de la comisión decidieron que hubiera cuatro delegaciones, además de la de México, Guadalajara y Monterrey, una nueva, la centro, que abarca algunos municipios de Jalisco, Aguascalientes como cede de la delegación, Guanajuato y su capital León, Querétaro, Celaya (donde sólo hay s) y Morelia capital de Michoacán y la triste San Luis Potosí. En esa nueva delegación están ya comenzando la construcción de su casa de retiros, cerca de Lagos de Moreno en Jalisco. Así responde el Opus a sus problemas: más burocracia y más construcciones materiales.

No sé de estadísticas de altas y bajas de miembro, pero a continuación menciono los numerarios de más de una década que se han ido del Opus en la delegación de México. Si ampliara el período de tiempo a dos años, el número de numerarios con décadas dentro del Opus, incluido un sacerdote que vino de España, que se han marchado se triplicaría, por eso menciono a los de los últimos diez meses: Oscar G., doce años: Ernesto B., trece años; Manuel R.K., más de 27 años; Guillermo T., más de 25 años; Edgar R., no le dieron la fidelidad; Alfredo S., más de diez años. Agregados: Ignacio C., casi 23 años y Raúl M., más de 27 años. También ya están en capilla el numerario Gerardo R. con más de 20 años.

No menciono a los recién pitables o con pocos años que además de no conocerlos no entran para la finalidad de mi escrito.

Conclusión

Espero haber comunicado como el Opus no ha arraigado en el país. Después de un fuerte crecimiento en el período que menciono 1975-1992 ha perdido fuerza y está sufriendo el abandono por parte de muchos de sus leales de años. Los jóvenes ven a los mayores y tienen claro que no quieren ser como ellos y prefieren alejarse. Lo que sucede, como comenta Trinity 8 de mayo de 2006 que el Opus Dei en México es un lugar de paso.

En el Opus, siempre hubo entradas y muchas salidas, un "cash flow" o flujo de vocaciones, especialmente de numerarios como se ha dicho en otras colaboraciones: Castalio 9 de enero de 2008; Nome, 6 de agosto de 2008. El nuevo problema, que no se había presentado antes, es que ahora no hay entradas y las salidas son de gentes con muchos años dentro de la Prelatura que se han dado cuenta de su falsedad y vacuidad. Una falsedad que radica en que no se santifica el trabajo ordinario pues el trabajo es para la Prelatura; donde no hay una vocación a Dios sino a la Obra, una entrega sólo para ella. Y como la Opus no sabe qué es, pues sus miembros menos lo saben. Quienes quedan son cada vez más viejos y se les nota que están engañados, amargados, resentidos y no hay suficiente sangre nueva para buscar nuevos jóvenes.

Encima de eso, desde Roma siguen pidiendo personas para la “expansión”, en los últimos años han salido de México sacerdotes y laicos para Eslovenia, Croacia, Sudáfrica, India, Japón, Suecia, Rusia, Centro América, Puerto Rico, el Consejo, España, Estados Unidos, Canadá, Australia. Como si en Torreón, Chihuahua, San Luis Potosí, Hermosillo o León hubiera suficientes para tales aventuras.

La situación con las mujeres de la Obra es muy parecida a lo que pasa con los hombres, ahora es común que auxiliares dejen el Opus Dei. Los supernumerarios, especialmente los jóvenes comienzan a darse cuenta y cada vez son más los que salen al llegar el 19 de marzo.

Fuera de México, Guadalajara y Monterrey las demás ciudades: Hermosillo, diez numerarios importados trabajando en el colegio; Culiacán, diez numerarios trabajando en el colegio, sólo uno es de Sinaloa; Aguascalientes, la nueva delegación y un centro con cinco numerarios; Puebla, diez numerarios; Querétaro, doce numerarios, ninguno de esa ciudad y todos trabajando en el Colegio; León, cuatro numerarios importados; San Luis Potosí, cinco numerarios de otras ciudades trabajando en el Colegio; Chihuahua, tres numerarios de otras ciudades; Torreón, cuatro numerarios no originarios de esa ciudad y Montefalco, cinco numerarios y tres agregados trabajando en el colegio viven en una población que no es la suya. Ninguno de los numerarios que residen en esas ciudades son nativos de ellas.

En esas ciudades muy pocos llegan a pitar y luego no perseveran o se pueden contar con los dedos de una mano y sobran. Por eso insisto en afirmar que el Opus Dei no ha arraigado en ellas, solamente hay “cash flow” de vocaciones en las zonas urbanas industriales: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey y ya no registra entradas.

Los agregados son muy pocos, hay unos 30 en la ciudad de México. La proporción de numerarios mayores es muy alta en México, cada vez son menos los de 20 a 45, pues es el grupo que se está abandonando la Opus con mayor frecuencia. Los supernumerarios son el grupo más grande pero se ha detenido su expansión. El promedio de edad entre ellos es muy alta y cada vez es más difícil que entren.

La Obra siempre tendrá estupendos medios materiales, Iglesias muy Modernas como la de Ciudad de México y Guadalajara, hermosas casas de retiro, espléndidos centros para sus miembros y cada vez mejor ubicados y más modernas comisiones y delegaciones para su exclusivo cuerpo de directores y por supuesto mucho dinero. Lo que no tiene es el corazón de sus miembros que después de décadas de vivir ahí se ven obligados a abandonar al “mejor sitio para vivir y para morir” y los que se quedan se ven llenos de amargura y resentimiento sino es que están enfermos.

Y aunque han salido varios a muchos países, éste año la delegación de México no mandó a nadie al Colegio Romano, clara muestra de agotamiento de vocaciones. De México país fueron éste año dos al colegio Romano, números muy distintos a los que proyectaron los directores de México después del Congreso General y de electores de 1994 donde preveían enviar 8 ó 10 por año a partir de 1998. Ahora los que van a Roma son jóvenes con la carrera recién terminada, algunos sin titularse, por lo que nunca estuvieron en medio del mundo!!!!

En resumen, creo que la Obra en México va cayendo en número de miembros por lo que dudo de la cifra de los 8,500 que menciona Virginia Ávila García. La inmensa mayoría de las personas que ha sufrido la experiencia Opus Dei en México está fuera de él y con muy malos resultados, especialmente entre quienes pertenecieron a la cosa.

Si alguien de dentro del Opus Dei, fuera o de en medio quiere comentar algo más o dar otra versión o corrección, bienvenido.

Lo digo al Chile


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