Costumbres antiguas y curiosas

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Por Guadalcanal, 15.05.2006


A raíz de la lectura de algunos viejos artículos de la web, he estado haciendo memoria de costumbres extrañas que ha habido en el Opus Dei en las diversas épocas y que no sé si todas ellas han sobrevivido hasta el día de hoy, aunque de algunas de ellas estoy seguro que no, ya que no las conocí. Curiosamente de algunas me enteré en las famosas “tertulias pirata”, que no eran otra cosa que tertulias clandestinas, es decir, no mantenidas delante de algún persona del Consejo local, sino de manera furtiva con algunos numerarios mayores, aprovechando los cursos anuales, convivencias, etc. Normalmente esas tertulias se mantenían a altas horas de la noche, en las habitaciones de esos numerarios o en algún lugar apartado del jardín, etc.

Este tipo de transmisión oral escapaba al rígido control que se mantiene en las tertulias oficiales.

Voy a enumerar algunas de esas costumbres. Probablemente los que habéis desenganchado hace poco podáis aclarar cuál es la situación actual:

Rezo del breviario en los Centros de Estudio y cursos anuales
Esta parece ser una costumbre muy antigua que no conocí, pero de la que me hablaron. Por una indicación de Escrivá, en época que me es desconocida, se distribuyeron breviarios en los Centros de Estudio y tanto por la mañana como por la noche se rezaban (¿cantaban?) algunas de las horas canónicas a la manera de los religiosos y religiosas.
Expolio
Consistía en que en el día de la fiesta de San Francisco de Asís, los numerarios debían dejar sus objetos personales y determinadas prendas de vestir –corbatas, por ejemplo- encima de la cama a una determinada hora. El Consejo local con el sacerdote iban de cuarto en cuarto intercambiando esos objetos de propietario. Lo que pasaba a continuación lo oí relatar en plan irónico. Más de uno tenía que salir a la Universidad sin poder llevarse ni siquiera un bolígrafo para tomar apuntes o gente que frecuentaba las mismas aulas que aparecía al día siguiente con pertenencias de otro de sus compañeros creando situaciones embarazosas. Parece ser que esta costumbre fue suprimida por las enormes protestas que suscitó.
No poder ir a bodas, bautizos y celebraciones familiares
esto pude comprobar que se fue suavizando con el paso del tiempo y que ahora el relajo ya es casi total. De hecho en una boda reciente pude ver a una numeraria, bastante conocida de los amigos, alternar en el baile nupcial.
La no asistencia a espectáculos públicos (cine, teatro, circo, conciertos, etc.)
No sé cómo estará la cosa ahora y si hay diferencias entre los numerarios y las numerarias.
Amueblamiento y decoración de las casas de los numerarios por la sección de mujeres
Cuando se abría una nueva casa de numerarios, todo el suministro de muebles y decoración corría a cargo de una empresa de la sección de mujeres, llamada Incodesa. El resultado, además del dudoso y femenino gusto del conjunto, provocaba una extraña imagen de similitud entre las diversas casas, con muebles pasados de estilo para la época en la que vivimos y con juegos de cuadros todos iguales –además de las fotos de rigor-, que dan a las residencias un aspecto conventual muy al contrario de ese estilo familiar que se pregona. Particularmente detestable –en mi opinión- resultaba la sala de visitas con muebles de estilo castellano y la lámpara de mesa de forja con su pantalla de color amarillento. Incluso los libros de adorno solían ser iguales en todas partes. Me gustaría que alguien describiera cómo es todo esto ahora.
Andar silenciosamente por los pasillos por la tarde después de la tertulia
diciendo en todo caso “Pax” a quien se encontraba uno La respuesta “In aeternum”. Me comentaron en una ocasión que esta costumbre tienen su origen en otra similar de los cartujos, que sólo se saludan con la expresión “Hermanos, morir habemos” que se contesta “A Dios tenemos”. ¿Sigue esto así?
Besar el suelo al levantarse
Esta era una costumbre realmente mecánica ya que a esa hora de las levantadas difícilmente se tiene conciencia de lo que se hace. En las “tertulias pirata” más de un numerario mayor comentaba divertido lo que pasaba cuando se tenían convivencias o cursos anuales en lugares en los que había instaladas literas. Las caídas desde el piso de arriba contra el suelo en la primera noche costaban más de un disgusto, ya que más de uno pensaba que estaba sólo a centímetros del suelo y no tan alto.
Traer una botella de vino, tabaco o algo similar cuando se sale de viaje
Según contaban, en los primeros tiempos esto era obligatorio en todos los viajes. Luego se limitó a las salidas fuera de España. Los que iban a Roma invariablemente traían un “panettone” (tal vez esto haya contribuido a popularizarlos en España). Según contaban algunos mayores, lo del cartón de tabaco más de una vez trajo complicaciones en las aduanas a más de uno que se había pasado en el número. Tal vez esta costumbre sea más comprensible. Lo curioso es lo reglamentado que estaba todo por escrito, sin dejar lugar a la improvisación.
Que te acompañe otro numerario a comprar ropa
esta norma es algo que me chocó siempre, entre otras cosas porque resulta de lo más extraño que dos tíos a partir de cierta edad vayan juntos a comprar prendas de vestir ya que da la impresión de lo que no es. Pero también recuerdo el pésimo gusto de más de uno que me acompañó a esos menesteres. El resultado, en alguna gente mayor del Opus Dei, es ese aspecto de ir “vestidos de viudos”. No creo que haya cambiado mucho esto, ya que no hace mucho tuve la ocasión de toparme con un numerario al que conocí cuando pertenecía a la Obra y su aspecto era exactamente ese a pesar de ser más joven que yo. Parecía ir vestido con ropa de un almacén de segunda mano, pero de los años 60.

Tal vez se podrían contar muchas más cosas divertidas y otras no tanto en relación con todo esto y cómo a lo largo del tiempo las cosas han ido cambiando a pesar de las severas advertencias del Fundador de que no se alterara nada de lo establecido inicialmente.



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