Consejos para el marido de una supernumeraria

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Por Marypt, 24.02.2006


Tu mensaje publicado el pasado día 17 me impresionó mucho. Se trata de un ejemplo vivo de las consecuencias negativas de la intromisión de la obra en un matrimonio y en una familia.

María Cristina ya te dio los consejos más importantes para una situación como ésta, consejos que aquí sintetizo:

  • La necesidad de conversar abiertamente con tu mujer sobre la perturbación que el hecho de que ella se haya hecho supernumeraria constituye para vuestra relación matrimonial;
  • La insistencia en que tu mujer respete tu forma de pensar y de sentir en relación a materias de fe, de doctrina y otras;
  • La importancia de dejar claro que no quieres que vuestros hijos sean “absorbidos” por el opus dei, tanto en los colegios como en las actividades de los clubes;
  • El beneficio muy grande en que recurras a un sacerdote de confianza (que no sea de la obra) para pedirle ayuda en la orientación de tu vida y en los problemas que puedes tener que hacer frente.

Me gustaría también añadir lo siguiente:

  1. Como tú mismo dices, consideras que la unión de tu matrimonio y de tu familia son valores de enorme importancia, por lo que vale la pena hacer todo lo posible para preservarlos. Por eso, debes ser comprensivo con tu mujer y –además de la postura firme que escribí más arriba-, no la fuerces nunca a optar entre ti o el opus dei (de forma directa o indirecta).
  2. Es necesario tener en cuenta que tu mujer está viviendo la “fase de encantamiento” con la obra, porque, en realidad, las personas que la captaron para la institución sabe mostrarle bien la cara agradable del opus dei... Paradójicamente, sería más fácil para vuestro matrimonio si tu mujer ya hubiera sido supernumeraria cuando os conocistéis y casastéis. Si hubiese sido así como hubieran sucedido las cosas, habría menos sorpresas: ya sabrías como era ella y ella conocería tus reservas en relación al opus dei. Pero no fue así como sucedieron las cosas; entonces pídele a Dios que te dé la gracia para vivir vuestro sacramento matrimonial en las circunstancias actuales.
  3. Un último consejo muy práctico: si por causa de las exigencias de la obra vuestra vida se vuelve muy difícil, no dudes en dirigirte a un sacerdote del opus dei, no para que te confiese ni para hablar de tu vida interior, sino para contarle lo que está sucediendo con vosotros. La obra no contempla bajo ninguna hipótesis que una supernumeraria se separe de su marido; eso constituye para las directoras un enorme recelo, por lo que, teniendo conocimiento –a través de ese sacerdote- que tu posición es de oposición frontal a las actitudes de tu mujer, la tendencia será ablandarle las exigencias que le ponen y le aconsejarán ser más cooperante contigo. Pero éste es un recurso para una situación extrema que espero que no llegue a darse porque tú conseguirás –también con la delicadeza y ternura de un marido enamorado-, acertar con tu mujer en la orientación de la vida de vuestra familia.

Pido a Dios que te dé ánimo para superar esta fase difícil y para que de todo el sufrimiento surjan muchas alegrías para ti, para tu mujer y para vuestros hijos.



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