Catecismo del Opus Dei, punto 305

From Opus Dei info
Jump to navigationJump to search

Por Perladeladriatico, 22.10.2012


Catecismo del Opus Dei. Punto 305:

¿Por qué a veces hay algunas familias cristianas que se oponen a la Obra con motivo de la vocación de sus parientes o amigos?

Así reza esta endiablada pregunta que ellos mismos, los opusinos se formulan para poder contestarla, como no, a su antojo. Pero ¿está bien formulada la pregunta? ¿Realmente quieren decir que se oponen a la Obra? ¿Quizá indirectamente preguntan si los familiares se oponen a la vocación puesto que ésta no es real?

Vamos a analizar sus respuestas y veremos como realmente la pregunta está totalmente descuidada en cuanto a su redacción, pues lo único que les importa es poder dar unas determinadas respuestas que a ellos les interesa dar para proclamarse los aspirantes certeros al trono más superior del cristianismo y así validar su camino como el único viable, cuando en realidad esta actuación invalida toda credibilidad para con ellos.

Veamos a analizar la respuesta que da el propio catecismo de la Obra a esa pregunta:

“A estas familias les mueve un cariño exclusivamente humano”

Y nos podemos preguntar a raíz de esta respuesta: ¿Acaso saben en el Opus Dei algo de cariño humano? ¿Alguna vez se ha oído que en los centros se practique este cariño de unos para con los otros? ¿Cómo pueden responder de este modo? ¿Hay alguien capaz de entrar en los entresijos de los sentimientos imbricados de una familia y diagnosticar que a la familia la mueve un cariño exclusivamente humano? ¿Cómo se hace eso? Y ¿Aún si fuera así, que no lo saben, sería esto una falta de amor? ¿Acaso el cariño humano no es preámbulo del amor de la persona hacia Dios? ¿Acaso los familiares no han visto en su hijo, hermano, pariente… algo que les ha movido a demostrar ese cariño humano dado el poco amor con el que vive esta persona con presunta vocación? ¿Acaso los familiares no han visto claramente que esta pretendida vocación es cierta y noble y entregada por parte del individuo, que tiene toda la buena fe del mundo para con Dios, pero no es otra cosa que el fruto de la manipulación y la coacción por parte de la organización a la cual sólo importan criterios mercantilistas? ¿Cómo el Opus Dei afirma esta exclusividad? ¿Será que puede leer en el interior de las almas de los familiares y poner en ellas un termómetro que mida el amor de una persona hacia Dios?

Y vamos un poco más allá: ¿Se han tomado acaso la molestia de preguntar a estos familiares su visión de esta pretendida vocación? ¿Se han preguntado alguna vez si es tan sólo “lógico” en el plano humano y también en el sobrenatural la rapidez con que aparecen vocaciones en una persona que desconoce del todo esta organización? ¿No será que ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio?

Cabe pues pensar que este pretendido amor exclusivamente humano es fruto de una estimación a la persona manipulada, adoctrinada y coaccionada vista como objeto de la práctica de un proselitismo de número y no de calidad. Ese cariño humano es fruto de la compasión que se suscita en las almas que ven en sus hermanos personas marcadas por el desamor de una organización que piensa solamente en su poder sobre las almas. Es tanto la maldad de la organización como la falsedad de la vocación. Hay que pensar que no puede existir vocación a algo que no es fruto del amor. Me atrevería a decir que al afirmar el término vocación para referirse a la “llamada al Opus Dei”, se incurre en una “quasi” herejía. Dios llama al amor hacia Él. Dios llama al amor y no al desamor. Dios llama a la unión de las familias y no a la separación. Dios llama a la conversión de calidad y no a la de cantidad. A Dios si que de cien almas le interesan las cien. Al Opus Dei se le han subido los humos del prestigio y se cree casi un Dios. Y se olvidan que sólo hay que darle gloria a Dios.

Vamos a suponer que tengo un familiar en el Opus Dei y que yo estoy en contra de esta pertenencia por los motivos expuestos. Si leo los motivos esgrimidos en le punto 305 se me puede ocurrir una demanda contra el Opus Dei por presunta difamación y calumnia hacia mi familia puesto que nadie excepto Dios puede saber y decir el grado de cariño humano y de amor a Dios que tienen las almas de mis familiares y la mía propia. Y que yo sepa, nada me obliga a creer que el Opus Dei es una organización de origen divino. Estoy convencido que esto no es ningún dogma de fe. Y si no creo en esta naturaleza divina de la Obra nadie puede juzgar mi calidad de amor humano y divino excepto el propio Dios.


Analicemos ahora otra de las razones en las que se basa su respuesta al desacuerdo de algunas familias con el Opus Dei:

“Y por lo tanto, esta opsición no es a última hora otra cosa que el fracaso del espíritu cristiano de esas familias”

¡Vaya con el grosor de esta afirmación y con el tono de superioridad con que se explicita! Casi como para ir directo al juzgado de guardia. ¿Quién sino Dios puede valorar el nivel de espíritu cristiano? ¿Cómo se atreven a evaluar algo que ellos casi no practican? ¿Cómo osan hablar de fracaso? ¿Alguna vez se han preguntado por el fracaso –fracaso para ellos pero éxito para las personas- de las deserciones de sus miembros? ¿Acaso ellos viven ese u otro espíritu cristiano? ¿Se llama así, espíritu cristiano, el trato que se dispensan unos a otros en los centros? ¿No sería fracaso para ellos el desamor con que se tratan? ¿No sería fracaso este exceso de correcciones fraternas hechas para con temas intrascendentes que nada tienen que ver con el espíritu cristiano? ¿No sería fracaso esta coacción que aplican a los nuevos adeptos? ¿No sería fracaso hablar tan a menudo del temor a ciertos pecados y no hablar del amor entre los hermanos? ¿No sería fracaso esta desviación en la consideración de la gravedad de ciertos pecados de la carne y esta poca importancia dada a la violencia, a la estafa, al fraude, al engaño, a la mentira?

Si la pregunta la he calificado de endiablada, y el primer argumento de respuesta era demoniaco, este segundo puede ser calificado de pseudosatánico, ya que ¿Qué sabe el Opus Dei de cariño humano y de espíritu cristiano cuando es el quien separa a las familias? ¿Qué sabe el Opus Dei si su modus operandi se basa en desarraigar a los miembros de sus familias de sangre para crear una supuesta familia espiritual? ¿Qué sabe el Opus Dei de amor si ya en el centro de estudios “fabrica” personas con desamor hacia sus familias? ¿Por qué el Opus Dei basa sus respuestas en valores y citas no evangélicas? ¿Acaso no está bien claro en el evangelio el amor de Jesucristo para con las familias? ¿A caso no han leído el evangelio de Lázaro y de Marta y María? ¿A caso no murió Jesús en la cruz al lado de su Madre?

Pero no, el Opus Dei, como obra divina sabe más casi que el propio Dios y es capaz de apuntar su estrategia a una clara separación de las familias, con la cual consigue desestructurar la sociedad y tener poder sobre ella y sobre el mundo. ¿Hay algo más material y mundano que esto y menos sobrenatural?




Original