Carta de una madre que se llevan a su hija

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Por Carmen B, 27.10.2006


Os adjunto la carta que escribo a Mercedes, una numeraria que se ha encargado de “pescar a mi hija”.

Hace unos días me ha dicho mi hija, Carmen, que cuando cumpla los 18 años (tiene 17) se va de numeraria.

Si sabéis como ayudarme, os pido por favor que contactéis conmigo. Estamos muy perdidos

Gracias Carmen B.

Mercedes: me dirigo a ti, para hacerte llegar mi admiración ante la manipulación, mentira, falta de caridad que sois capaces de hacer. lo hacéis con una gran maestría.

Manipulación en niñas adolescentes, porque con personas adultas y maduras debe de ser algo más difícil. Utilizáis a las niñas justo en esos años de adolescencia que están confusas, que no están maduras, que están descontentas, y, si todavía encontráis a una como mi hija, que según palabras de Julia era “muy manejable, con poca personalidad y se dejaba llevar con mucha facilidad” lo tenéis en bandeja, es mucho más fácil.

Mentira, pues lo tenéis oculto, y ocultar la verdad es mentir, no os escudéis en que la niña no quería decírnoslo pues encima os tendré que llamar cobardes. Bien me llamasteis para decir que iba a la discoteca y hablaba con unos chicos a la salida del cole. Todo eso que es normal a su edad, os pedí que la educarais en la libertad, pero no sabéis lo que es eso y no lo podéis trasmitir.

¿Por qué tanto secretismo? ¿Por qué no un dialogo y un consenso? ¿Por qué esperar a los 18 años, como el ladrón que espera su momento?

Y falta de caridad, porque no sabéis lo que es sacar a una niña de 18 años de su casa, de sus padres y hermanos, de sus amigas y amigos, de sus salidas y entradas, de sus novietes, de sus fiestas, sus trapos y de todo lo que es normal a sus años. Les quitáis la juventud, que solo se tiene una vez y a su familia la destrozáis. ese dolor de los padres nunca vosotras lo podréis saber por que habéis renunciado a ello e incluso al sacramento del matrimonio.

Tenemos una hija que es nuestro tesoro, y no nos vamos a dar por vencidos. sabed que existe un defensor del menor donde tiene cabida la manipulación psicológica y sabed que puedo pedir su tutoría aunque sea mayor de edad.

Ya que no me habéis llamado cuando debisteis hacerlo, ni se os ocurra contactar con nosotros pues no seréis bien recibidas, toda la admiración y cariño que os habíais ganado con nosotros lo habéis hecho añicos con creces pues el precio que pedís es demasiado alto, habéis abusado de nuestra confianza y nos hemos sentido muy, muy engañados, no se como podéis tener la conciencia tranquila.

Esta carta, la leerá Carmen antes de enviártela, no tenemos nada que ocultar (como otros), siempre hemos enseñado a nuestros hijos a ir con la verdad por delante y la sinceridad, sea la que sea, les defenderemos a capa y espada. Ellos lo saben; pero llegasteis vosotras con el secretismo, con la mentira y con la manipulación.

Pensáis que es justo que nuestra hija con 18 años tome una decisión de esas dimensiones cuando no la habéis informado de nada:

Supeditacion de la mujer al hombre
pobreza
cilicio
obediencia ¿a quien? ¿por qué?
conducta hipócrita, con la sonrisa del mundo feliz (no real)
votos de castidad
etc. etc. etc.

Todo esto es vuestra mentira, de la que hay quien es capaz de escapar, pero en la que muchas, se quedan atrapadas.

Confío y pido a Dios, que Carmen sepa ver la realidad, que madure y se pregunte ¿por qué yo, que soy católica? ¿por que no llevan a Cristo a quien no le conoce? ¿por qué tanta falta de información? ¿por qué renunciar a un sacramento? ¿por qué entregar mis bienes a “la obra”? ¿a dónde me lleva tal extremismo? ¿soy menos o valgo menos que los hombres? ¿por qué no puedo vestir como quiera (tirantes, biquini, mini…)? ¿por qué se lo han tomado así mis padres? ¿por qué no se lo han dicho a mis padres? ¿por qué tanto secretismo? ¿por que tanta polémica? ¿por que tanta gente se sale? ¿por que esa llamada a casa avisándome que no fuera?…….

Carmen B.


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