Carta de agosto del Prelado del Opus Dei: prostitución del apostolado

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Por Trinity, 15.08.2007


Señalo a continuación algunas observaciones a la Carta pastoral del Prelado del Opus Dei a los fieles de la Obra en el mes de agosto. En el fondo, todas ellas adolecen de un error común: la utilización –auténtica prostitución- del deber cristiano de vivir con sentido apostólico, para exhortar a buscar personas que se apunten a la Obra, confundiendo el bien de las almas, que es lo que debe presidir toda actuación apostólica, con los intereses institucionales de las autoridades de la Prelatura.


1. Comienza la Carta señalando «que el apostolado de los hijos de Dios ha de ser optimista, lleno de seguridad en la eficacia de la labor» (el subrayado es mío). ¿Se refiere a una eficacia sobrenatural; a que todo empeño apostólico, si está movido por la caridad, siempre es eficaz en orden a la gloria de Dios, y siempre termina haciendo algún bien –no forzosamente el que el apóstol preveía- a las almas –no necesariamente, las inmediatas receptoras del apostolado realizado? Para nada. Aquí se trata de una eficacia empresarial, pragmática. Pues, como explica a continuación, se refiere a que, si se persevera en las iniciativas trazadas por l@s Directores/as, aunque haya un tiempo de sequía vocacional, al final los candidatos acaban llegando. Es lo único que parece interesar. Y explica que así le sucedió al Fundador en los comienzos, en que tuvo grandes dificultades, pero «los frutos de esa siembra no se perdieron; aparte de que ya entonces fueron copiosos, se recogerían con abundancia más adelante, gracias a la espléndida floración de personas escogidas por Dios para servirle en el Opus Dei».

El bien de las almas, su acercamiento a Dios, su felicidad, todo eso no está en el punto de mira del apostolado institucional del Opus Dei. Lo importante es que se hagan de la Obra. Cuestión que, dicho sea de paso, está acabando con esta institución.

Y, por si cupiera duda, un poco más adelante, comentando una frase de Benedicto XVI en la que pide plantear el tema de la vocación a los jóvenes que tengan vida interior, el Prelado indica: «nosotros hemos de plantear esta posibilidad a muchas chicas y a muchos chicos jóvenes, para servir a la Iglesia y a las almas en el Opus Dei, en el celibato o en el matrimonio». O sea, que no se trata de animarles a que se planteen qué vocación les ha dado el Señor, sino de empujarles a que se hagan de la Obra, sin importar lo que Dios pueda querer para cada uno.


2. Me llama la atención la manera de utilizar –prostituir- los textos de la Sagrada Escritura y de de Benedicto XVI: destrozándolos, por usarlos a beneficio de inventario, sin ningún rigor ni respeto.

Me parece inadmisible la ligereza y falta de rigor con que maneja los textos sagrados en el siguiente párrafo, pues trae a colación cuatro citas muy distintas, que saca de su contexto y las empalma para venir a decir que la campaña de captación de Numerari@s está avalada directamente por la Biblia: «Convenzámonos de que el Señor, desde antes de la creación del mundo (cfr. Ef 1, 4), ha elegido a muchas y a muchos para que sean pescadores de hombres (Lc 5, 10), sirviéndole indiviso corde (cfr. 1 Cor 7, 25-30), sin la mediación de un amor humano. Tengamos, pues, como dirigidas a nosotros, aquellas palabras del profeta Jeremías, que nuestro Fundador aplicaba a las circunstancias concretas de cada uno. «He aquí, promete el Señor, que yo enviaré muchos pescadores y pescaré esos peces (Jr 16, 16). Así nos concreta la gran labor: pescar».

Asimismo resulta inaceptable cómo utiliza el siguiente texto del Papa, fijándose en lo que le interesa para su discurso –la llamada a plantear la crisis vocacional a los jóvenes interiormente preparados- e ignorando lo que podría perjudicarle: la delicadeza y respeto a las conciencias con que ha de realizarse esa pastoral: «De manera siempre delicada y respetuosa, pero también clara y valiente, debemos dirigir una peculiar invitación al seguimiento de Jesús a los chicos y chicas que parecen más atraídos y fascinados por la amistad con Él» (Benedicto XVI, Discurso en la inauguración de la asamblea diocesana de Roma, 11-VI-2007. El subrayado es mío).

Ni que decir tiene que la carta vuelve a estar firmada en Pamplona, adonde se trasladó el Prelado después de la audiencia con el Papa en Junio, y lugar de la Clínica Universitaria.



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