Carta abierta a ti –tú, director de la Obra, y nos lees a escondidas

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Por Flanpan, 07.12.2005


Querido combatiente,

Me dirijo a ti, que nos lees sin haber recibido encargo de ello, que eres adicto a esta web, que sabes que aunque algunos exageremos, en el fondo decimos verdades como explanadas de Torreciudad.

Habrás visto que aquí hay mentes bastante lúcidas, personas que tras su paso por la Obra han sabido recapacitar y descifrar tantos cómos y porqués que los menos dotados no habíamos sabido descubrir.

Habrás visto que almas desgarradas se han abierto en canal buscando una ayuda sincera y desinteresada, que su “buen pastor” no sabía -o no quería- darle.

Habráste reído con las historias de Satur y de otros magníficos vuelaplumas, y acaso te habrás reconocido a ti mismo en más de una anécdota.

Habrás leído a esos francotiradores que se asoman desde los tejados y disparan buenas intenciones, frases gastadas, criterios internos o slogans fundacionales. No se sabe si van o vienen; si los envían de AOP o van por libre en busca de su cruz de hierro.

Querido combatiente, lo que no hemos visto es tu opinión.

Porque tendrás una opinión ¿no?

¿No serás otro acólito del grupo “Lejos de nosotros la funesta manía de pensar”?

Rezar, pensar, orar. Todo debería ir junto. Cuando oras podrías rumiar algunas de las Verdades que lees aquí. Digo Verdades por magnificarlas, por ponerlas fuera de toda duda. Lo sabes bien si tú, además, eres de ese subgrupo al que algunos pertenecemos: los 14,5.

Esas Verdades son:


1. La captación de jóvenes desde los 14 años (y menos) es una realidad, y que se les dice que esa “vocación” que ellos “han visto” es “para siempre”, es algo que nadie puede discutir.

¿Qué opinas tú de esto? ¿Crees que el plan de formación que se aplica a los recién pitados -se te aplicó a ti al pitar- está orientado a que esos chavalines disciernan si tienen o no vocación? ¿O está más bien orientado a grabarles a sangre y fuego que Dios los ha llamado desde la eternidad, y que jamás deberán dudar de su vocación? ¿Crees de verdad que es una buena edad para comprometerse para toda la vida?...


2. Economías sumergidas. El rigor con que la Obra se aplica para atajar todo lo que sea “pegajoso” (ya sabes, el sexto o sexo), se diluye cuando se llega a tratarse de los dineros. Si has estado un poco arriba, no tengo que explicarte el flujo de dineros de aportaciones que van y vienen sin pasar por el control de la ley de los hombres (Hacienda), que se ve que parece no infringir los mandamientos de “no mentir” y de “al César lo que es del César”. Que durante décadas no se tenga a las auxiliares en la Seguridad Social. Que se haga firmar un vendí de un coche, a quien se lo ha comprado con su sueldo. Que se hagan redactar los testamentos que se redactan. Que se racaneen ayudas familiares “porque los otros hermanos tampoco hacen nada”.

¿Qué dices de todo esto? ¿Crees de verdad que en la Obra se vive la pobreza? ¿Crees que el salón de estar de la delegación o la comisión es el que se permite un “padre de familia numerosa y pobre”? Te podrá parecer que esas casas y esos muebles son los que deberían ser, pero entonces ¿no crees que habría que dejar de hablar del criterio del “padre de familia numerosa y pobre” y hablar del “padre de familia trabajadora y acomodada”? ¿Crees que la Obra tiene la misma aplicación en dar que la que pone en recibir? ¿Crees justo que quien pasa 30 años trabajando en labores internas se vaya con una mano delante y otra detrás?


3. La manipulación histórica. Ya sabe a qué me refiero: eso de llevarse todas las Crónicas de los centros y devolverlas con algunas páginas cambiadas; eso de escribir un artículo y al verlo publicado ver que se han cambiado sustancialmente los hechos; eso de silenciar capítulos de la historia de la Obra o de tergiversarlos hasta el punto de que no se reconozcan.

¿Crees que hace “honor a la verdad” el rescribir la historia? ¿Crees que es de justicia el cambiar a los protagonistas o ignorar a los que no interesa?


4. La doble verdad. Hay unos dibujos animados donde uno de los personajes es una mujer que tiene los dos lados de la cara totalmente diferentes. Así es la Obra. Si acudes a la web de la Obra y lees, por ejemplo, lo que es un Numerario o cómo se entra y se sale de la Prelatura, te llevas una impresión. Sin embargo, si estás dentro de la Obra esos temas son d-i-a-m-e-t-r-a-l-m-e-n-t-e opuestos a los que se dice en la web. Si lees los escritos del Fundador sobre los que se van, y luego lees lo que la web dice… te parece que hablan de Obras diferentes.

¿Te parece bien que se de una imagen falsa de lo que la Obra es en realidad? ¿Te parece bien que la preocupación interior sea la de las 500 vocaciones y que la Jornada de la Juventud sea una recolección de pitajes… y que de cara al exterior la web hable de las indulgencias plenarias o de los negritos del áfrica tropical? ¿Crees que se hace lo que se dice, o que se dice lo que se hace?


5. El trasiego de intimidades. Ya sabes, esos sobres que se llevan en mano a la Delegación, donde “con mucho cariño” se cuenta que fulano o mengano viven las virtudes B10.3.28. Esas intimidades manifestadas en una “confidencia” que lo es todo menos confidencial. Qué te voy a contar.

¿Y tú piensas que lo de mezclar gobierno y dirección espiritual es lo más adecuado? ¿Tú crees que es legítimo traficar con esas interioridades sin que los sujetos que son “objetos” de ese trasiego den explícita autorización de ello? ¿Tú crees que es necesario para dirigir la vida interior de un alma que diez o doce personas buceen y opinen sobre sus intimidades?


6. La “normalidad”. Los numerarios son personas normales en medio del mundo.

¿De verdad crees que eres una persona normal en medio del mundo? ¿Crees que los numerarios están como inyección intravenosa en la corriente circulatoria del mundo? ¿No crees, más bien, que la mayoría de los numerarios están recluidos en una burbuja de burocracia, colegios afines o similares?


De todas estas verdades, nos gustaría saber TU opinión.

¿O sigues todavía con la máxima “Lejos de nosotros la funesta manía de pensar”?

No tienes que dar tu nombre. Basta que te cuelgues un nick chulo y que te lances al ruedo.

Me encantaría leer algo tuyo que fuera como esto: “Buenos días. Soy un director (de una delegación, de un centro) que lee Orejas. Mi opinión sobre…” y que opinaras sobre esas cosas que no compartes, que ves que no cuadran.

Tú faltas en este debate. Francotiradores sobran.

Personalmente, me gustaría saber tu opinión serena sobre estas cuestiones.

Un abrazo,

Flanpan


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