Cómo no me di cuenta antes?

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Por Salypimienta, 26.09.2008


No cabe duda de que si en algo son expertos en el opusdei es en que tienen unas técnicas infalibles para convencer, manipular, enrevesar, acomodar y fanatizar hasta al más pintado.

Ya alguna vez conté que a mi me "atraparon" desde muy jóven, tenía 17 años. A pesar de que nunca fui a colegios de la obra, una amiga me invitó a un club, y rápidamente me atraparon con sus redes. ¿Por que me convencieron?, quizá por que era una estúpida idealista y se imaginaron que podrían moldearme a su gusto. Desde el principio todas me veían vocación de numeraria, y así me trajeron durante un largo período. Se convencieron de que no servía para eso cuando la directora de san rafael de plano, me lo planteó directamente y yo, directamente le dije que para nada iba a ser numeraria. ¡nunca! porque yo tenía claro que me iba a casar y a tener hijos, y que nada más pensar en vivir en una casa con puras mujeres me enfermaba, después me dijo que si me había planteado el ser supernumeraria, y ahí voy yo con toda mi bocota a decirle que eso podría ser que si, pero lo de numeraria, para nada. A la semana siguiente me estaba esperándo la buena mujer para que hiciera yo la famosa carta. Recuerdo el día perfectamente bien, por que llovía muchísimo y yo tenía prisa por llegar de vuelta a mi casa pues al día siguiente tenía un exámen muy difícil en la facultad. La conversación fue así:

DIRE: - Ya que 'viste' tu vocación para supernumeraria, yo creo que deberías de escribir la carta
SALY: - ¿A que hora ví la vocación? -creo que puse cara de idiota-
DIRE: - La última vez que hablamos me dijiste que querías ser supernumeraria, en todo caso, el consejo local está de acuerdo y hoy puedes escribir tu carta.

Me arrastró a un despachito en el cual había una mesita, dos sillas una Imagen de La Virgen y recuerdo perfectamente que había un cuadro horroroso de un jarrón de flores. Me dio papel y una pluma, y me dijo que estaba para lo que se me ofreciese. Le dije que mejor escribía la carta en mi casa cuando estuviese más tranquila y que se la traería al día siguiente. Me echo una mirada de 'ésta está tonta' me dijo que me animara a escribirla de un tirón con lo que me saliera del corazón, y ahí me tienen, no se me ocurría qué escribir. El caso es que esta directora decidió que mejor me dictaba la carta, utilizando palabras y frases completas que nunca han formado parte de mi manera de expresarme, me hizo firmarla y casi puedo jurar que oí salir de ella un suspiro, como si dijera: ¡por fin!. Cuando salí del despachito unas que estaban ahí cerca me abrazaron y me felicitaron y me dijeron: Pax! (ya luego me iba a ir enterando de la cantidad de palabras-clave, usos y costumbres y demás peculiaridades). Ahora estoy casi segura, de que las directora ya habían decidido mi vocación, ya habían decidido el día de mi pitaje y hasta las palabras que debía haber en mi carta de admisión estaban decididas de antemano.

Hoy, puedo decir con toda la sinceridad, que me pescaron como si hubiese sido una trucha atarantada. Iba al club por que me gustaba tocar la guitarra, y cantar, y las clases de baile, y me caían muy bien las otras que iban. Vengo de una familia católica, pero bastante liberal. Mis padres nos dieron una educación en la, fue buena, pero no extremista. Mi papá siempre ha sido muy respetuoso con la piedad de cada persona y mi mamá es muy liberal en cuanto a que cada quien debe de tratar a Dios como se le dé su gana. A esa edad mi proyecto de vida era muy sencillo: Terminar la licenciatura, encontrar un buen hombre y tener hijos, puede que no fuese muy ambiciosa, pero a los 19 años es difícil concentrarse en otras cosas. Santificarse en medio del mundo, me parecía, tanto como ahora, la meta normal de cualquier cristiano común y corriente. Entiendo el porqué el opus dei trabaja principalmente con gente joven: tienen muchos pájaros en la cabeza aún, como para poder razonar con ecuanimidad y sentido común. De esa inexperiencia se valen para atraer tanto incauto.

En cuanto a las que pitan ya más grandes, por experiencia sé que es por alguna de éstas razones: a) por estar demasiado solas; b) por no haberle encontrado sentido a sus vidas; c) por tener algún estatus; d) por tener algo nuevo que hacer, Etc..... -cada quien puede aportar lo que se le ocurra-. Yo creo que no se necesita ser del opus dei para alcanzar la santidad, por que de ser así no habría mas que un santo en el cielo "San Fundador Pbro. Monseñor Josemaría E de B y A Marqués de Peralta" y hasta donde yo sé, hay miles de santos que nunca fueron 'de casa' y seguirá habiéndolos.

Una vez platicando de las canonizaciones -acababa de ser la de monseñor- con una numeraria de las muuuuy mayores, le comenté que me parecía extraño que con tanto tiempo que llevaban muertos Isidoro y Montse, no se hubiese alcanzado mucho en cuanto a sus causas de beatificación, en cambio, la del padrecito éste, había sido meteórica. Por nada y me mata, me echó mirada de numeraria miura (se ve que es espiritualmente genético ésto de la mirada de miura en el opus dei) y me dijo´: El padre antes que los hijos, y entiende bien que las canonizaciones son carísimas (...?...). Ahora me doy cuenta con profunda tristeza, que el opus dei santifica a sus miembros siempre y cuando: seas el padre, o tengas el suficiente dinero para presentar testimonios de la heroicidad de tus virtudes. Los demás miembros de la institución, deberán conformarse, con ser de los que se festejan el 1º de noviembre, y eso, si es que alcanzan la santidad, pero a olvidarse de estampitas con foto y oración. Eso es nada más para los elegidos ¡por que es caríííísimo! - y la familia es pobre y numerosa-.

Otro día hablaré de la familia pobre y numerosa y de la madre guapa, mientras tanto, les mando abrazos a todos con mucho cariño



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