Cómo conocí la Obra

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Por Panchomex, 19.04.2010


Cómo conocí La Obra. Más o menos por 1967-68.

Era un centro (así le llaman en México) pequeño: cuatro numerarios y un sacerdote. Fueron, tres de ellos, a mi casa a conocernos e invitarnos a mis hermanos y a mí (nos contactaron a través de mi padre), para ir el sábado al campo. Pasaron por los tres hermanos y nos fuimos a la sierra de excursión. Nos llamó la atención que nos invitaran a rezar el rosario y a bendecir los alimentos. Al regreso nos dijeron que si íbamos a su casa el siguiente sábado para conocerla y…. OH sorpresa: había un sacerdote y un Oratorio y a las consabidas preguntas, las respuestas fueron muy ambiguas y no nos despejaron dudas, al contrario, las interrogantes fueron mayores. Agrégale que nos invitaron a la meditación, apagaron luces y solo la lámpara en la mesa. Íbamos de sorpresa en sorpresa pero además: No preguntes...

Pasó el tiempo, se nos empezó a hacer normal aquel ambiente. Nos pidieron que lleváramos amigos (mis hermanos y yo fuimos de los primeros que asistimos por esa casa que iniciaba la labor en esta ciudad). Nos invitaban a estudiar y el trato era cordial. Nos confesábamos en “casa” y todo transcurría en aparente normalidad.

Pero sucedió lo que tenía que suceder: Tras un sencillo plan de vida me pidieron que pitara. Yo les pedí me explicaran que era el Opus Dei, y la respuesta fue que primero hiciera la carta y con el tiempo me irían explicando.

¡¡¡¡¡Cómo voy a pedir mi admisión a un lugar que desconozco!!!!!

Además en ese momento yo tenía novia. Y nunca lo hubiera dicho. La reacción fue tal que pensé que había dicho una herejía. El cambio en su trato hacia mí fue enorme: ya no me dejaban ir a su casa, siempre tenían un pretexto para no dejarme entrar, hasta que el sacerdote de casa en una ocasión se me plantó en la puerta y me dijo que no era bienvenido, que hiciera el favor de retirarme.

Un dato que creo es muy importante: Empezaron a ir a un pequeño poblado en la sierra para sacar de allí muchachas para la “administración”. En una ocasión el sacerdote nos llevo a dicho lugar y al regreso, ya anochecía, me dijo simplemente que no cabía en el automóvil (en el que nos habíamos trasladado) y me dejó abandonado en la carretera, sin importarle si tenía dinero para pagar un autobús (No entiendo la caridad y tantas cosas que predican). Es una zona montañosa y temprano se cubre de neblina y no hay manera de ver nada. Mi hermano se bajó del auto para quedarse conmigo y se fue el padre con el resto de los muchachos. Gracias a Dios nos vio el chofer de un autobús y se paró para llevarnos. Alcanzamos a pagar el pasaje y el chofer nos comentó su sorpresa de vernos en esa zona y la hora y los dos solos.

Con este hecho decidí no volver a pararme en un centro del Opus Dei.

Mi hermano sí se hizo de la Obra. Mis padres no entendían que era “esa organización “, y se fue contra su voluntad; ellos tan solo querían tener las cosas claras.

Pasaron muchos años, unos 11 ó 12 y volví a tener contacto con el Opus Dei. Y al poco tiempo, unos seis meses, mi hermano se sale (lo dejaron salir). Porque, que buenos son para meter gente, pero no saben como conservarla.

Decía que volví a tener contacto y entonces decidí tener una relación estrecha con la Obra y terminé siendo supernumerario. ¿Por qué? Bueno pues vi que sí tiene cosas buenas y quise aprovecharlas: Formación, bibliografía para adquirir una buena “cultura” religiosa, etc.

Tomé lo que consideré bueno. No te dejan discutir ni cuestionar lo que te dicen y como no soy de los que se calla y obedece (yo necesito razones para convencerme), tuve fricciones con los directores y a la postre me corrieron pues era persona “non grata” .

Eso es a grandes rasgos mi relación con la obra.

Temas por comentar …… uf!!! Que no vi y viví. Poco a poco lo escribiré.



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